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José Manuel Freidel, un autor que no muere

Elijo ser Chiki para hablar recio a los poderosos. También, porque soy chik. Soy una cuarentona sexy que tiene barba. |La opinión de los colaboradores es personal y no compromete a Sentiido ni a institución alguna|
Este antioqueño fue un escritor y director de teatro excéntrico y prolífico. La Chiqui, uno de sus personajes más recordados, se enfrenta a la vida nocturna, la soledad, la muerte y el desamparo.
biografía de José Manuel Freidel
José Manuel Freidel (1951 – 1990), fue el fundador de Exfanfarria Teatro. Foto: exfanfarriateatro.org.

No conocí personalmente a José Manuel Freidel. Su presencia, sin embargo, ha sido constante en mi vida.

Es como si su imagen se me presentara cada tanto tiempo para recordarme que existió, que fue un escritor director y que sus obras deberían conocerse.

En el mes de julio de 2014, se propició uno de estos encuentros con él, gracias a la generosa invitación del Festival Internacional de Teatro Rosa, en Barraca Teatro.

Leí ante un interesado público el monólogo ¡Ay días, Chiqui! y luego tuvimos una conversación con Adela Donadío y Brunilda Zapata. Ambas, amigas de este director ex-céntrico.

Niña, si somos las flores que adornamos la noche…*

Adela, quien ha dirigido montajes de algunas de las obras de Freidel, también actuó en Los infortunios de la Bella Otero.

En su recuerdo están las llamadas telefónicas a cualquier hora del día o de la noche, la voz recia del amigo escritor que le preguntaba su opinión sobre un texto o sobre la vida. También la vida acelerada, frenética que llevaba a Freidel a dirigir tres obras mientras escribía otras tres. Todo al tiempo.

¿Está Roger?… ¿Quién habla?… Perdón… Oiga.
¿Quién? Soy yo, la Chiqui llamando a Roger.
Oiga no cuelgue, no cuelgue.
Teléfono sin conducto, teléfono enredado, número perdido.*

biografía de José Manuel Freidel
Escena de Las burguesas de la calle menor. Foto: www.colarte.com

Brunilda fue actriz de varios montajes como Las tardes de Manuela. Recuerda que Freidel era un escritor del escenario: redactaba muchos textos mientras ensayaban actrices y actores y entregaba estas hojas manuscritas a diestra y siniestra. La dificultad para montar sus obras que se iban escribiendo a medida que se trabajaba; la delicia y la fortuna de pertenecer a un laboratorio de tal naturaleza.

Es necesario leer a Freidel, saber quién era. O es importante por lo menos.

Qué triste la tarde con sus lamentas tardías, qué triste:
sólo sopla un ruego, sólo hay un gran velo que la cubre
de ese gris espectral, sólo una mortecina carga de tarde
que la hace más triste que un dios muerto;
qué sombras te esperan Chiqui,
para atravesar este tiempo de tarde que llora.*

Él era el director de la Fanfarria Teatro y Títeres pero cuando este grupo se dividió y los titiriteros se quedaron con el nombre, se convirtió por decisión propia en el director de la Ex-fanfarria. En las fotografías de los montajes de la época se puede apreciar algo que las dos amigas nos contaron. La concepción de la escena de este director era integrada. Los montajes se armaban como “obra total”.

Por eso cuando escribí antes “ex-céntrico” se debe leer como un signo de admiración; porque Freidel nunca perteneció al centro. De esta afirmación dan fe quienes le conocieron y sus textos que se encuentran publicados.

Pero yo no soy de esos, ni hago lo que ellos hacen:
no disparo, no tiroteo, ni me importan las ideas
ni arreglar esta munda.*

No es posible saber cuánto de su producción se pudo compilar y qué porcentaje está aún inédito o perdido. Después de mi lectura y de esta amena conversa me preguntaba cómo montar obras de Freidel en nuestra época. ¿Cómo conservar el espíritu de un escritor que trabajaba desde el montaje mismo, al habitar el escenario?

biografía de José Manuel Freidel
José Manuel Freidel les entregaba a sus actores hojas sueltas con lo que iba escribiendo durante los montajes. Foto: www.viztaz.org

Supongo que se pueden buscar maneras en que esos textos sean vivos: que parezcan escritos en cada ensayo, a medida que se ensayan… Para ello con seguridad habrá que trabajarlos a fondo. Por ahora, mi incursión es tomar una pequeña distancia; leer en voz alta, evocando la lectura de historias al borde de una cama.

En este caso no es una niña o un niño a punto de dormirse quien oye una historia de fantasía. Esta obra como muchas que escribió y montó son enfrentamientos a muerte con la muerte misma. Así mismo debió ser el encuentro con un frío metal que desgarró el pecho y la vida de Freidel en una calle de Medellín en 1990.

¿Tal vez la Gorda, mi amiga del alma,
la que me hacía las crespas fue cincelada
y sus bellos trinos de oro,
desparramados sobre el cemento por ustedes?*

Leer en voz alta me ha permitido adentrarme en ese espíritu como forma de estudio y de experimentación. Al final de la charla alguien pregunta cuándo voy a montar la obra… Y yo me digo que la seguiré leyendo para no montarla y que me gustaría volverla obra radiofónica o en video para que cada vez más gente la pueda oír.

Porque me parece indispensable mostrar textos en los que habla el escritor a través de una voz… sólo para motivar a otras personas a escribir para que su propia historia no sea contada por alguien más.

¿Morir? Seré yo quien sufra esa parquedad
silente de la muerte
con tormentos y punzadas de bisturí
si me atrevo a dar un paso en esas calles.*

*Fragmentos ¡Ay días, Chiqui! 

A continuación, una galería de fotos de la lectura dramática que hice de ¡Ay días, Chiqui! en el Festival Internacional de Teatro Rosa.

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