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La importancia de las marchas LGBTI

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A propósito de las marchas LGBTI que tienen lugar en muchas ciudades del mundo a finales de junio, un lector de Sentiido reflexiona sobre por qué participar.

Por: Fidel Mauricio Ramírez*

Marcha gay Bogotá
Imagen tomada en la marcha LGBT de Bogotá de 2013.

Se aproxima la marcha de la ciudadanía LGBTI (también conocida como del “orgullo gay”) y son muchas las visiones que existen al respecto. Algunas personas esperan con gran entusiasmo esta fecha para salir a las calles y disfrutar del festival de color, música y danza.

Otras tantas, por su parte, consideran grotescas e innecesarias estas manifestaciones. Son frecuentes los comentarios: “esas personas que marchan no me representan” o “esas marchas lo único que hacen es ridiculizar a la comunidad LGBTI”.

En mi concepto, ambas posturas son respetables. Sin embargo, quiero expresar mi punto de vista como una de las lecturas posibles de esta marcha, considerada la segunda más importante de Bogotá, después de la del primero de mayo con ocasión del Día Internacional del Trabajo.

Cuenta la historia que el 28 de junio de 1969, en un pequeño bar de Nueva York (Estados Unidos), un grupo de personas homosexuales, cansadas del hostigamiento de la fuerza pública, decidieron enfrentarse por la fuerza a la violencia de la que eran víctima.

Este hecho de reivindicación de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales, desató una serie de manifestaciones que empezó a repetirse cada año. Al principio, solamente participaba un pequeño número de personas, pero poco a poco fue tomando la fuerza que hoy tiene a lo largo y ancho del mundo.

Estas marchas surgen como respuesta a una persecución de la que era víctima la diversidad sexual. Por tanto, son un acto de reivindicación social, a través del cual los sectores LGBTI le dicen al mundo que forman parte de la sociedad y que no están dispuestos a seguir siendo marginados.

Desde entonces, un día al año las personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales y muchas heterosexuales, se tomas las calles de las grandes capitales y, al ritmo de música, trajes coloridos y danzas, recuerdan que son parte importante de la sociedad.

La marcha es en sí misma una fiesta de la diversidad en la que participan infinidad de manifestaciones. Y vale la pena que este evento se constituya en un verdadero escenario de respeto y reconocimiento de las diferencias.

El mundo y la sexualidad son tan diversos como lo evidencia este evento, un espacio más que apropiado para empezar a dar ese giro hacia el respeto de las diferencias que tanto deseamos. Me parece fundamental que todas las personas que creemos que un mundo sin exclusión es posible, salgamos este fin de semana a las calles y aprendamos a disfrutar de la diversidad del mundo.

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*Licenciado en Teología, filósofo, con estudios en pensamientos político y económico, candidato a doctor en Educación y docente. fmramireza@redp.edu.co