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La obligación de ser heterosexual

Coordinadora de proyectos en Sentiido. Doctora en Lenguas y Literaturas Romances (Universidad de California, Berkeley). Profesora de Género y Sexualidad y Literatura Latinoamericana en American University (Washington DC).

Aunque heteronormatividad es una palabra muy común entre intelectuales y activistas, en otros sectores aún genera confusión y desconfianza. Sin embargo, es mucho más útil que hablar de homofobia. 

qué es heteronormatividad
La heteronormatividad asume que todas las personas deben ser heterosexuales y tilda de enfermos a quienes no se identifican de esta manera. Foto: Wyoming_Jackrabbit.

En 1980 Adrienne Rich, una intelectual feminista y lesbiana, publicó un artículo que cambiaría la historia del feminismo y moldearía el campo de los nacientes estudios sobre sexualidad.

Desde su osado título, “Heterosexualidad obligatoria y existencia lésbica”, el artículo puso en el centro de la mesa uno de los conceptos teóricos más importantes de las últimas décadas.

Rich no acuñó la expresión, el término ya venía usándose en algunos contextos.

Por ejemplo, la “heterosexualidad obligatoria” fue catalogada como crimen contra las mujeres por el Tribunal de Bruselas sobre violencia contra las mujeres en 1976.

Sin embargo, el artículo de Rich es el primer texto que aborda el tema de manera específica. Ella hace un agudo análisis de la manera en la que la heterosexualidad ha sido impuesta en las sociedades y el pensamiento occidental, y cómo, a la fecha de escritura de su texto, este hecho continuaba siendo ignorado incluso por movimientos tan ferozmente críticos como el feminismo.

Años después, en 1991, el profesor Michael Warner escribió la introducción a un volumen especial de la revista Social Text dedicado a la teoría queer, titulado “Miedo de un planeta queer”.

En este texto Warner desarrolla el término “heternormatividad”.  En consonancia con las ideas de Rich y de otros pensadores como Michel Foucault, el término se enfoca en la manera en que “la sexualidad se normaliza y se reglamenta en nuestra cultura y las relaciones heterosexuales idealizadas se institucionalizan y se equiparan con lo que significa ser humano”.

Desde entonces la palabra ha circulado entre intelectuales y activistas. Aunque ha sido uno de los conceptos más productivos y transformadores de los últimos 30 años, el término todavía genera confusión y desconfianza. Para muchas personas, es prueba de los horrores que suceden cuando la arrogancia académica se mezcla con un amor por las palabras extrañas.

Para otros, quizás la mayoría, genera una confusión que no siempre se traduce en curiosidad: la palabreja es simplemente demasiado larga como para tomársela en serio, “si así de larga es la palabra, imagínese la explicación…”.

Heteronormatividad vs homofobia

Pese a sus ocho sílabas, el término puede ser útil para una sociedad que, como la colombiana, está haciendo esfuerzos por alcanzar la igualdad en derechos y garantizar una vida digna para todas las personas que la conforman sin importar, entre otros, su orientación sexual y su identidad de género.

A diferencia de la homofobia, que analiza acciones individuales concretas, buscando explicaciones psicológicas al “miedo” que un individuo siente hacia algo o alguien, la  “heteronormatividad” señala que la heterosexualidad es un concepto central de nuestro sistema ideológico, social, político y hasta económico.

La heteronormatividad expone que existe un complejo sistema que asume e impone (directa e indirectamente) la heterosexualidad de todos los miembros de la sociedad.

Sin negar la responsabilidad (ética y penal) que cada individuo tiene sobre sus acciones, el concepto de heteronormatividad permite entender que la vulneración de derechos que muchas personas LGBT experimentan todos los días, no se debe sólo a actos personales de odio o burla, sino a que se asume que la heterosexualidad, por ser más común, es también más deseable. Es decir, se le asignan virtudes éticas y morales a la atracción emocional y física de la mayoría.

La heteronormatividad es un sistema social e ideológico fundando en la creencia de que la heterosexualidad es moral y éticamente superior a cualquier otra forma de sexualidad.

Asume que todas las personas son y deben ser heterosexuales y tilda de “problemáticos, desviados o enfermos” a quienes no se identifican de esta manera. Por lo tanto, se estigmatiza, denigra, margina y despoja de derechos a quienes no sean heterosexuales.

Así, pese a que dentro de la heteronormatividad haya un cierto margen para discursos fundados en la “tolerancia”, la diversidad sexual no es vista como algo deseable y, en consecuencia, es inconcebible trabajar conscientemente para construir una sociedad con más personas de identidad y orientación sexual diversa.

“Heteronormatividad” es entonces mejor palabra que “homofobia”. En muchos casos lo que lleva a la discriminación y violencia contra gais, lesbianas, bisexuales o pansexuales no es el miedo o “fobia” que un individuo supuestamente siente al ver a una persona no heterosexual. Por el contrario, es una consecuencia lógica en una sociedad que define la heterosexualidad como condición para alcanzar una ciudadanía plena y ser reconocido y valorado como una persona digna de respeto y amor.

En los últimos años este concepto se ha extendido y ha sido útil a la hora de pensar la situación de muchas personas trans. De manera similar a como se asume y promueve una única orientación sexual, también se da por sentado que todas las personas somos, o deberíamos ser, cisgénero. A esto se le llama cisnormatividad.

Un mundo binario

La cisnormatividad sostiene que existe una única relación entre corporalidad e identidad. Es decir, que sólo existen dos tipos de cuerpos y que cada uno de ellos está atado a una única identidad de género. Poniéndolo de manera brusca, la cisnormatividad insiste en que “mujer” es sólo quién tiene vagina y senos, y hombre sólo quien tenga pene y barba.

Como la heteronormatividad, la cisnormatividad tiene consecuencias concretas y con frecuencia devastadoras en la vida de muchas personas, pues se reproduce un sistema que recompensa a quienes cumplen este modelo y castiga a los que no.

Estos castigos van desde la imposibilidad de tomar de la mano al ser amado o ser llamados por el nombre que hemos elegido, hasta ser víctimas de violencia institucional y en muchos casos, de los más atroces crímenes de odio.

La heteronormatividad lleva a penalizar social y legalmente las relaciones no heterosexuales en maneras que van desde la redacción de leyes que castigan con la muerte o la cárcel las relaciones consensuadas entre adultos del mismo sexo, manuales de convivencia que expulsan a sus estudiantes por el sólo hecho de manifestar un afecto que no es heterosexual, hasta las burlas, los insultos y las agresiones a las que son constantemente sometidos quienes con su apariencia, expresiones o comportamientos se distancian de la idea de los binarios y su supuesta complementariedad.

La cisnormatividad lleva a que las personas trans sigan siendo consideradas enfermas mentales por la Organización Mundial de la Salud, a que en Bogotá al 44 por ciento se le haya negado acceso a la salud, el 83 por ciento sufra discriminación en el ámbito académico y el 79 por ciento en el laboral. La situación es tan grave que sólo 5.3 por ciento ha firmado un contrato laboral y el 98 por ciento dice haberse sentido discriminada.

Según Marcela Romero, coordinadora regional de la Red para Personas Trans de América Latina y el Caribe, la expectativa de vida de una mujer trans en Latinoamérica son los 35 años.

Estas cifras no se explican con actos individuales de odio. Estas cifras son el resultado de una violencia y discriminación arraigadas, institucionales y sistemáticas, y así deben ser abordadas para lograr un cambio real y sostenible.

Ahora bien, como siempre que de binarios se trata, priorizar dos términos para examinar la discriminación y marginación de todos los miembros de una sociedad resulta extremadamente problemático.

Por supuesto que otros aspectos como la raza y la habilidad física y mental, entre muchos otros son de gran relevancia. Sin embargo, estos dos rótulos tienen la ventaja de traer a primer plano dos categorías históricamente dejadas de lado en el análisis social y mencionadas sólo desde la patología y la desviación.

Pensar en términos de “heteronormatividad” y “cisnormatividad” resalta el hecho de que, además de factores como raza, clase social o religión, para ser un sujeto pleno de derechos se requiere ser además, y quizás ante todo, heterosexual y cisgénero.

Si conocemos las palabras podemos cambiar la manera en la que nombramos y percibimos el mundo. Decir “yo soy una mujer cisgénero y heterosexual” es muy diferente a decir “yo no soy trans, yo soy normal” o “yo no soy gay, yo soy como todo el mundo”. El primer enunciado puede sonar raro o demasiado técnico pero tiene la ventaja de eliminar el juicio de valor implícito en las otras dos frases.

Si reconocemos que ser una persona “cisgénero” y “heterosexual” no equivale a ser “normal”, “sin problemas físicos o mentales” ni “superior”, sino simplemente a ser eso, cisgénero y heterosexual, podemos empezar a relacionarnos con los demás desde una perspectiva que no pretenda ofender, herir, curar, tolerar ni compadecer.

Incluir estos términos en nuestro lenguaje puede ayudarnos a identificar mejor las causas de los problemas y pensar en posibles soluciones. Así tal vez algún día logremos cumplir el ambicioso sueño que Warner planteó hace más de 20 años: confrontar a la heteronormatividad que se da por sentada en la cultura moderna con su peor pesadilla, un planeta queer.

Enlaces relacionados:

¿Cis qué?
Más que homofobia, violencia por prejuicio.
Los retos de la población transgénero. 

8 Comentarios

  1. YO SIENTO ORGULLO DE SER HETEROSEXUAL
    A) Porque la unión de varón y mujer es la única capaz de dar vida NATURALMENTE, frente a la unión homosexual, que es infertil por definición
    B) Porque es la única “orientación” que ha sido avalada y considerada normal, a lo largo de toda la Historia de la humanidad, sin restricciones de ningún tipo, y por esto, ha sido protegida civil, judicial, administrativa y religiosamente en todas las comunidades, en todas las épocas del mundo, sin excepción alguna
    C) Porque la heterosexualidad, NUNCA HA NECESITADO “IMPONERSE” COMO NORMAL, bajo amenazas de persecución penal o ejecutiva, como ocurre en Occidente con la homosexualidad y desviaciones afines.-
    D) Porque la normalidad de la heterosexualidad se sustenta EN BIOLOGÍA PURA Y DURA, y no en ridículos y dogmáticos POSTULADOS de la Ideología de Genero que tiene pocas décadas, y que no ha sido avalada por estudio científico alguno, por lo que no hay NINGUNA obligacion de suscribirla.-
    D) Porque la unión heterosexual, es consagrada por todas las religiones del mundo, y celebrada en todas las culturas del mundo, a diferencia de la unión homosexual, que en muchos lugares es vista con desprecio o repugnancia, incluso dentro de la comunidad médica, que, en un gran porcentaje, en países de África, Asia, y Europa del Este, sigue considerándola una grave desviación psicológica.-
    E) Porque en NINGUN PAIS DEL MUNDO, ni época histórica, fue considerado delito penal, infamante, o pecado repugnante ser heterosexual, como ocurre aun hoy con la homosexualidad, en lugares donde el lobby gay no logra imponerse
    F) Porque ningún científico JAMAS llevó adelante estudios planteándose el investigar la heterosexualidad para tratarla o curarla, como de hecho ocurrió con la homosexualidad hasta bien entrada la mitad del siglo XX
    I) Porque la Heterosexualidad, NO NECESITÓ DE NINGUNA “DECLARACION POLITICA” QUE DE LA NOCHE A LA MAÑANA, impusiera su supuesta “normalidad”, o de presiones para ser retirada de ninguna lista de enfermedades de organismos de Salud, que hoy, en muchos casos, sólo responden a la agenda del NOM
    J) Porque nadie absolutamente nadie, en el ámbito científico, se cuestionó ni estudió jamás “las causas de la heterosexualidad”. Seria risible oir a alguien decir: “Fulanito es heterosexual porque su madre era demasiado permisiva con él, o porque su padre estaba ausente” o “Menganita es heterosexual, porque sufrió abandono en su infancia”
    K) Porque, todo este ridículo asunto de la imposición de la “normalidad homosexual”, VA MUCHO MAS ALLA DE LA LIBERTAD DE EXPRESION: El lobby gay, no puede permitirla, porque si lo hiciera, su teatrito se caería a pedazos, y por contrapartida, autorizar a que se diga que los heterosexuales son anormales o desviados, obviamente, no serviría: quien afirmase algo asi, sería tomado por loco. Entonces estan obligados a silenciar a todo el mundo, bajo pretexto de que “no quieren ser discriminados” etc, pero en el fondo, es porque no les conviene una discusion abierta.-
    L) Porque jamás a ninguna familia, le ha avergonzado tener un hijo/a heterosexual, en toda la historia del mundo.
    M) Porque no hay en los pubs meds, estudios científicos, con las pautas metodológicas exigidas, es decir que puedan ser reproducidos por otros científicos, en otros lugares del mundo, bajo las mismas condiciones, que certifiquen la supuesta normalidad de la homosexualidad, ni mucho menos las causas de la misma.
    POR TODO ESO….¡ESTOY MUY ORGULLOSA DE SER NORMAL, DE SER HETEROSEXUAL! y desde ya…NO HAY EQUIPARACION POSIBLE, entre lo normal y natural y lo depravado y enfermo!
    En la imagen: la verdadera unión, dadora de vida. No hay otra

    • NO, NO SOS NORMAL, sos una misogina de mierda que te pasas por el ogete la lucha de los derechos de las demás personas, seguí en 1800, nosotras vamos a conquistar nuestros derechos, mientras vos vas a tratar de oprimirnos, PERO NO VAS A PODER

      • y tu eres un perfecto ejemplo de la tolerancia que solo puede emanar exclusivamente del “club de los tolerantes”.dejaste claro este asunto.no me extraña que te llames cigarro por que estas bien fumado(a)

      • Te dolio lo que escribi, lo que no es raro, porque la VERDAD duele mas que nada. Y no me interesa oprimirte, para nada. QUE TE CURES NENA. JAMAS PODRAN EQUIPARARSE, JAMAS. LOS NORMALES Y SANOS, SOMOS NOSOTROS.

    • Muy buen fundamento, ahora te propongo que abras mas tu mente y te pongas en el lugar de los homosexuales si todo el mundo fuese Homosexual y tu fueses la unica heterosexual viviendo en un regimen homosexual que te priva de todas las necesidades básicas para vivir, como la salud publica y la educación.

  2. Es un tema tan complicado. Pensemos en un momento en que esta persona que dice “SOY ORGULLOSA DE SER NORMAL DE SER HETEROSEXUAL, tiene un hijo/a gay o lesbiana, no creen que cambiaría de opinión? Yo creo que sí.

  3. la orgullosa de SU HETEROSEXUALIDAD, se está cobijando por una preferencia también y lo reafirma tanto que hace dudar, somo solo personas, seres humanos que sienten. Cuando tienes miedo de sentir necesitas justificar la forma en que sientes porque tienes miedo de sentir de otra manera. Ese análisis deja mucho que decir. Como los machos que dicen jamás tener un pensamiento homosexual, lo reafirman tanto que lo ponen en duda. SI FUERAS TAN FELIZ DE SER HETEROSEXUAL, no lo dirías, estarías ocupada reproduciendo la especie, en vez de desacreditar algo QUE NO CONOCES.

  4. No le hagan caso a tormenta es mujer y bien sabemos que tienen el cerebro más chico. Un buen bife del marido a tiempo y no hubiese dicho estas pavoteadas. Viva el mundo cis heterosexual!

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