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La portada de SOHO: una burla al acoso sexual

Género, diversidad sexual y cambio social.

La revista SOHO de Publicaciones Semana quiere unirse al movimiento #MeToo y a la lucha contra el acoso… Con esta portada. 

La portada de Soho: Una burla al acoso sexual
Esta es la “feminista” portada de la revista SOHO para marzo de 2018.

Está bien. No hablemos de si la revista SOHO promueve los estereotipos de género o si trata a las mujeres como objetos. Esa discusión es vieja, la respuesta es evidente y la revista se sigue vendiendo.

Hablemos sobre la portada de marzo de 2018, en la cual un “director fantasma” (porque Diego Garzón se fue hace unos meses y Juan David Correa, quien también dirigía la revista Arcadia, salió hace algunas semanas) tuvo la brillante idea de sumar SOHO a la campaña en contra del acoso sexual #MeToo. (Ver: “Una cosa es cosa es coqueteo y otra es acoso”)

Así como lo leen. SOHO, aquella revista que solo ve tetas con mallas, tetas con tacones, tetas con otras tetas, tetas con uniforme y colas que acompañan tetas, ha decidido movilizarse, tal cual como la marcha de las mujeres del 8 de marzo en Buenos Aires.

¿Cómo? Con dos mujeres desnudas, “abanderadas del movimiento #MeToo”, en una actitud de imitación lésbica y con un intento de grafiti (adivinen en dónde) que dice #SohoContraElAcoso.

De todas las cosas que se pueden afirmar sobre esta quinta ola del feminismo que está fundando SOHO con su portada, digamos inicialmente que el cerebro que la ideó sabe muy, pero muy poco de acoso (especialmente de sufrirlo, porque de ejercerlo no sabemos) y que no se ha dado cuenta del nivel de cinismo que alcanza a tener esta supuesta representación gráfica de un fenómeno que está cambiando la vida de muchas personas. (Ver: Acoso sexual: lo que se dice vs. lo que es)

#MeToo no es un hashtag para ganar seguidores en redes sociales y posicionar una revista que lucha para llegar con vida el próximo año a sus dos décadas de existencia (sí, es verdad, caímos en la estrategia de marketing de hacerle publicidad gratuita).

Me too es un llamado social, es una oportunidad que muchas mujeres han encontrado para hablar en voz alta de las experiencias de acoso sexual que han tenido en su vida en el campo laboral, en la universidad, en la calle, en el ámbito familiar.

Este llamado, al que se han unido no solo actrices de Hollywood sino también profesionales de diferentes áreas, incluidas periodistas y actrices colombianas, ha demostrado lo difícil que es para muchas mujeres hablar sobre lo que han vivido y por qué se toman tanto tiempo en hacerlo.

Uno de los grandes puntos en común que han tenido estas denuncias es la posición de poder del abusador: Harvey Weinstein y Kevin Spacey, dos de los ejemplos más notorios.

En Colombia tenemos a “Él”, el abusador de la periodista Claudia Morales y una gran metáfora de todos aquellos hombres que amedrentan a quienes abusan y siguen su vida tranquilos, mandando, tomando whisky y yendo a primeras comuniones de sobrinos. (Ver: El problema es el victimario, no la víctima).

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la portada de SOHO? En principio, convertir en un objeto sexual a las mujeres estimula la idea de que son ellas quienes “provocan” al abusador.

Solo basta con mirar la actitud de las “abanderadas” de la revista contra el acoso sexual para entender que se le está dando prioridad al erotismo comercial antes que a la lucha contra el acoso.

Es difícil esperar que un par de mujeres abrazadas salgan con ropa en una portada de SOHO. Es pedir demasiado.

La desnudez acá, más que un acto político (como lo hace el colectivo Femen, que SOHO también resaltó como “Diez años de militancia en topless”…) es una forma de vincular de manera forzada y hasta de ridiculizar la lucha contra un mal que viven millones de personas día a día, con distractores de belleza, deseo y relaciones lésbicas para hombres.

Artículo sobre Femen en Soho

Es querer lanzar el mensaje errado de que “las mujeres bonitas” también son capaces de movilizarse, pero sin perder la feminidad. Claro. Bien sabemos que todas las feministas son feas, desagradables y peludas. (Ver: Feminismo: lo que se dice vs. Lo que es)

El mensaje se burla abiertamente de las prioridades del movimiento #MeToo, que también busca que el testimonio de las mujeres sea tenido en cuenta como eso: un testimonio de abuso y no como una experiencia erótica relatada por un par de tetas en tacones.

Como esta contestataria edición ya está lista y SOHO se prepara para crear la quinta ola del feminismo, lo mínimo que esperamos es que el experimentado y poderoso “director fantasma” de la revista se tome la molestia de proponer una encuesta de acoso y abuso sexual en Publicaciones Semana.

Sería muy interesante saber qué tan interesados están en este emporio editorial, comandado por la SOHO feminista, en saber si las periodistas, administrativas, practicantes, fotógrafas, diseñadoras, modelos, productoras, correctoras y empleadas del servicio han tenido que callar el acoso y les ha llegado su hora de decir #MeToo.

¡Sororidad y lucha, compañeras de SOHO!

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