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Leah Rivas

“La ternura radical es abrazarte como persona trans”

Leah Rivas, activista mexicana experta en autocuidado, habló con Sentiido sobre amor propio y estrategias para mantenerse a salvo de los discursos de odio en las redes y en el mundo en general.

Para la activista transfeminista Leah Rivas el activismo más importante es el que empieza con el cuidado de la propia salud mental y emocional. “Si tú estás bien, las otras personas se van a sentir seguras contigo”.

A sus 21 años esta activista mexicana ya aplica con la sabiduría que tendría una veterana de las luchas del feminismo la noción de que para poder ayudar a las demás personas, primero hay que ocuparse de uno mismo. (Ver: Tres grandes del feminismo en Colombia).

Por eso, parte de su activismo consiste en divulgar mensajes que apuntan a fortalecer la autoestima y a promover el autocuidado, en particular de activistas transfeministas que, como ella, enfrentan discriminaciones no sólo por ser mujeres sino por ser mujeres trans. (Ver: Cristina Rodríguez: mujer orgullosamente trans).

Leah vive en Veracruz, en el estado de Jalapa (México). Tiene un diplomado en sexualidad y género, estudia psicología y se ha dedicado a trabajar por los derechos de las mujeres, las leyes de identidad de género para las personas trans y la defensa de los derechos humanos y laborales de las trabajadoras sexuales. (Ver: Transfeminismos latinoamericanos: sororidad, resistencia y cambio social).

En esta entrevista con Sentiido, Leah Rivas habló de las herramientas que más le han servido en su lucha transfeminista: el amor propio, la ternura radical y las pautas de autocuidado para mantener a raya la hostilidad de las redes y del mundo en general.

Leah Rivas

Sentiido: Para ti, ¿qué es autoestima?

Leah Rivas: La autoestima es ese valor, esa fuerza que te das para salir a la calle, para existir más allá de las normas que imponga la sociedad. Tener autoestima no es serle funcional a unas normas patriarcales sino darnos la fuerza de ser nosotras mismas sin importar lo que la gente diga.

S: ¿Por qué dentro del activismo es importante pensar en el amor propio y el autocuidado?

L.R.: Como activista y como mujeres nos vemos bombardeadas por los discursos de odio, de sexismo y de transfobia. Aunque queramos decir que no nos afectan, que son comentarios que nos resbalan, los comentarios son como alfileres que se nos van clavando todos los días. (Ver: “A los hombres no les dicen ‘zorro’ ni ‘malcogido’ para insultarlos”).

Y va a llegar un día en el que explotemos aunque digamos que somos la persona más fuerte del mundo. Entonces es importante reconocer que los discursos de odio sí hacen daño y que nuestra salud mental y emocional tiene que ser atendida. (Ver: ¿Cómo responder a los insultos en redes contra las personas LGBTIQ?).

Leah Rivas

S. ¿Qué pautas de autocuidado consideras útiles en el activismo?

L.R.: Hay que aprender a poner límites. A veces queremos agradarle a todo el mundo y por eso dejamos de ponerles límites a personas que nos drenan la energía. Tenemos que saber que algunas personas se van a enojar cuando lo hagamos pero es algo vital para nuestro bienestar.

También tenemos que romper con estos cánones de supuesta perfección que nos impone la sociedad. Autocuidado no solamente es repetir “me amo” sino valorarnos y escucharnos. (Ver: “Soy fea”).

Leah Rivas, activista mexicana experta en autocuidado.

S: ¿Cómo evitar que los discursos sobre la perfección nos afecten?

L.R.: Hay que destruir esas imposiciones de que amor propio es ser perfectas a los ojos de los demás. Amor propio es sabernos imperfectas, porque la perfección dentro del patriarcado es justamente lo que ellos quieren ver en nosotras y no lo que nosotras queremos ver en nosotras. (Ver: Me siento fea).

Somos seres fluctuantes y es válido no estar feliz todo el tiempo. Es válido no amarnos todo el tiempo. La tristeza y la rabia son emociones naturales y saberlo y entenderlo es autocuidarnos también. Enojarnos y llorar son actos políticos y revolucionarios.

Leah Rivas

S: ¿Qué herramientas te han ayudado en momentos difíciles a conectar con el amor propio?

L.R.: Tengo el privilegio de tener un espacio seguro en mi familia. Cuando no tienes este espacio en tu familia de sangre, hay que buscar redes de apoyo con personas a las que les podamos contar lo que nos pasa.

En mi caso, afortunadamente puedo llegar donde mi mamá y hablar de lo que estoy viviendo pero sea quien sea, debemos tener alguien en quién confiar porque poder contar es liberador. Te quitas un peso de encima. (Ver: “Dejemos de decir que no queremos hijos LGBTIQ”).  

S: ¿Cómo reconocer una situación tóxica?

L.R.: Vivimos en un sistema que nos enseña a sacrificarnos y a normalizar las violencias, lo que hace que sea más difícil identificar lo que nos daña. Todo el tiempo nos están repitiendo que si queremos conseguir algo tenemos que dar todo de nosotras, aunque estemos cansadas y hartas, incluso en las relaciones afectivas.

A las mujeres constantemente nos están diciendo que si queremos sobrellevar esta relación tenemos que darlo todo por amor y eso es un discurso tóxico. Hay que aprender a reconocer estas violencias. Pero una forma de reconocer a una persona tóxica es que si esta se enoja porque nombraste la violencia que está ejerciendo contra ti, es porque se está beneficiando de ella. (Ver: La media naranja y otras trampas del “amor verdadero”)

Leah Rivas

S: ¿Qué cosas suelen hacer las personas tóxicas?

L.R.: Las personas tóxicas buscan aislarte de quienes forman parte de tus redes de apoyo, de tu familia o de cualquiera que te está diciendo que esa persona es violenta. Incluso, pueden apelar al “gaslighting”, es decir, a manipularte para hacerte dudar de lo que estás sintiendo para presentarse ellas mismas como víctimas. (Ver: Cómo es amar a un perverso narcisista).

Cuando tú le dices a esa persona que te está haciendo daño, siempre busca decirte que estás mal o que estás exagerando. Entonces cuando tu dudas empieza de nuevo ese círculo de violencia: te violenta, luego te endulza el oído y una vez más vuelve a violentarte. (Ver: Por qué #MeGustanTrans).

Leah Rivas

S: ¿Cómo protegerse de la hostilidad en las redes y en la vida real?

L.R.: Cuando un lugar se torna hostil, lo más sano es salirte de ahí. En redes sociales hay una herramienta bien bonita que muchas personas no utilizan, y es la opción de bloquear. Bloquear a alguien es algo que tenemos que hacer tanto en redes sociales como en la vida privada y social cuando una persona es hostil. (Ver: Catalina Botero: las críticas se responden con argumentos, no con censura).

Si sientes que el lugar en el que te encuentras hay violencia lo mejor es salir de ahí  porque muchas veces creemos que las personas nos lastiman por error o porque están desinformadas, eso es algo que las personas trans solemos hacer: las excusamos diciendo “no lo hace con mala intención”, pero la violencia jamás es por error. (Ver: No. La culpa no es de las redes).

S: ¿Qué mensaje les puedes compartir a las personas trans?

L.R.: Si nuestras vidas corren peligro, como sucede, tenemos que ser activistas y crear espacios seguros para nosotras. No podemos optar por “posiciones neutrales” frente a la transfobia porque así es como esta se sigue replicando. Tener una posición clara contra esa violencia es político.  (Ver: Cómo y para qué apostarle al activismo).

S: Tú hablas de la ternura radical como estrategia para la lucha transfeminista, ¿qué significa esto?

L.R.: La ternura radical nace como una apuesta de vernos y querernos como lo que somos: personas trans. El amor está muy sobrevalorado dentro en una sociedad en la que se cree que la meta es verse “perfecta” a los ojos de los demás. La ternura radical es lo contrario.

Es escucharnos y abrazarnos entre noso-trans. Ternura radical es amar, abrazar, amarte y verte como una persona trans y abrazar esa realidad. (Ver: Brigitte Baptiste, una navegante del género).  

S: La patologización de las personas trans afecta la autoestima. Hablemos de la importancia de la despatologización para la salud mental.

L.R.: La ciencia ha sido usada para decirnos que nuestra existencia es una enfermedad. La patologización es una forma de invalidar nuestra existencia, ya no sólo desde la moralidad y la religión sino desde la academia y la ciencia.

Entonces, la despatologización es algo muy importante. Las sociedades han buscado patologías en cualquier existencia que les resulte incómoda y por eso la homosexualidad también fue patologizada. 

A veces como personas trans terminamos creyendo eso y decimos: “tengo disforia de género y por eso tengo que hormonarme o tengo que someterme a cirugías plásticas”.

La patologización nos ha hecho creer que vivimos en cuerpos equivocados y que tenemos que modificarlos aunque no queramos, para cumplir con unos cánones sociales. Tenemos que desestructurar esto. 

¿Por qué para ser una mujer tengo que someterme a cirugías? ¿solo porque la sociedad me lo exige? Pero a la vez, tenemos que entender que muchas personas desean someterse a intervenciones quirúrgicas o a procesos hormonales, lo cual es válido porque nace de un deseo propio y no de una imposición. (Ver: El género desde una perspectiva trans).

S: ¿Cómo recargas baterías, cómo descansas de tu activismo?

L.R.: Siempre recomiendo la meditación. Parar, escucharte, hacer una introspección, eso es muy sano. A mí lo que más me descansa es no hacer nada. Me gusta mucho la soledad o irme para un lugar en donde pueda escuchar los pajaritos y sentir el frío de la mañana.

Otras veces me gusta conectar con otras personas y uno de mis espacios más seguros son mis amigas, salir con ellas, bailar, cantar. Últimamente me han gustado mucho los videojuegos porque ahí me olvido de la Leah activista, de la estudiante universitaria, de todo.

Contenido producido por Sentiido en cooperación con Heinrich Boll Stiftung.

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