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¡Listos los resultados de la primera encuesta de bullying LGBT de Colombia! 9 voces opinan

Género, diversidad sexual y cambio social.

Cifras de bullying o matoneo LGBT ColombiaMiguel Rueda

PhD en Psicología y director de Pink Consultores.

“Crecer en una sociedad homofóbica, tiene unos impactos emocionales casi irreparables”.

1. ¿Qué percepción tiene de los datos que conoció de la encuesta sobre bullying escolar por orientación sexual, expresión e identidad de género en Colombia?

Las cifras me aterran. Me angustia que sigan sucediendo situaciones que pasaban en la década de los ochenta.

2. El bullying LGBT sería menos legítimo si las instituciones educativas especificaran en sus manuales de convivencia que en sus colegios se respetan todas las orientaciones sexuales, expresiones e identidades de género, pero pocas lo hacen. ¿Cómo manejar esto?

Esto ha sido el nudo en el zapato. Cuando hablamos de respetar la diversidad, mucha gente dice “sí”, pero cuando hay que especificar que esto incluye las diferentes orientaciones sexuales e identidades de género, buena parte se echa para atrás porque le tiene miedo al tema. Y es legítimo que lo sientan, pero hay que enfrentarlo.

Ahora, no importa si solamente unas pocas instituciones educativas le abren las puertas a esos temas, por esas se empieza. Esto es un proceso y es importante tener aliados para que el resultado se vaya viendo. El cambio no va a ser de un día para otro.

En todo caso, lo de los manuales de convivencia es un asunto de ley, de la 1620 o de convivencia escolar, más las sentencias de la Corte Constitucional. Es un proceso que les va a permitir a las instituciones educativas, así no quieran, abordar el tema con claridad.

Me molesta que algunas personas hablen de una “ideología de género” cuando se trata de una perspectiva basada en derechos y un enfoque diferencial. Las ideologías son las religiosas.

3. El bullying LGBT podría disminuir con una educación sexual que contemple las diversas orientaciones sexuales e identidades y expresiones de género, pero algunos papás, docentes y directivas interpretan esto como “imponer una ideología de género”. ¿Cómo manejar esto?

La educación para la sexualidad como se ha venido planteando hasta ahora en Colombia, no sirve. Este tiene que ser un tema transversal y abordarse con todas las instancias: papá y mamá, cuidadores, responsables de la educación, en el bus, en el recreo, en la clase de matemáticas, en la de geografía…

Hace un tiempo la Procuraduría General dijo que la cátedra adicional de sexualidad debía estar prohibida en primaria y, por primera vez, estuve de acuerdo con esta entidad porque se trata de una clase más a la que los estudiantes no le ponen atención, no les importa y no se aborda el tema de manera adecuada.

“Se debe hablar con claridad. Dejar atrás creencias como que la homosexualidad se contagia, como si se tratara de una enfermedad”.

Por supuesto que a ningún niño se le puede enseñar lo que él o ella no esté interesada en oír en ese momento y nadie está proponiendo hablarle a un niño de 4 años de orientación sexual.

También deben crearse espacios libres de prejuicios que garanticen el desarrollo de la orientación sexual y de la expresión e identidad de género sin ningún tipo de violencia. Finalmente, entre el 7 y el 12 por ciento de la población es diversa sexualmente incluida la identidad de género.

Lograr esto es un reto para todas las personas, no solamente para los colegios y las familias. De lo contrario, se convierte en la responsabilidad de una instancia y solamente se plantea su punto de vista.

4. Algunos docentes evitan escuchar o apoyar a los estudiantes víctimas de bullying LGBT, por miedo a que los señalen de gais o de “promover la homosexualidad”. ¿Cómo fortalecer a los profesores?

Este tema tiene que empezar en las universidades que están formando a los docentes, enseñándoles sobre diversidad sexual y de género, bajo las banderas del respeto, la inclusión y la diversidad en general.

Las facultades de Psicología y de Trabajo Social que hacen labores de acompañamiento psicosocial y psicopedagógico en instituciones educativas también deben incluir una formación clara sobre diversidad sexual y de género.

El Colegio Colombiano de Psicología está haciendo una apuesta importante al respecto acompañados de la Asociación Americana de Psicología y de la Red Internacional de Psicología LGBT de la que formo parte.

Paso a paso se avanza en esta labor de acompañamiento para quienes ya están en los colegios. También es importante tener en cuenta a los profesores LGBT a quienes muchas veces maltratan o no les renuevan el contrato y repiten la historia que vivieron cuando eran estudiantes.

5. ¿Cómo trabajar con los testigos -estudiantes que no son víctima y tampoco hacen bullying- quienes prefieren mantenerse al margen para evitar ser calificados como gais o por temor a ser blanco de intimidación?

Es importante demostrarles a todos los estudiantes, independiente de quiénes son y qué les gusta, que eso no está bien. El mensaje que se les debe enviar es que tienen una participación importante a la hora de frenar este tipo de situaciones de discriminación.

Se trata de fomentarles una participación estudiantil a aquellos chicos que no son víctimas ni victimarios, en donde se conviertan en mediadores y voceros de mantener una actitud pacífica en el colegio.

Esto es lo mismo que pueden hacer los profesores. Si un docente de matemáticas se da cuenta de que en su clase se la están “montando” a un estudiante, puede parar la lección de álgebra porque es más importante la lección de vida que pueda dar en ese momento.

6. ¿Cuáles serían sus sugerencias para disminuir el bullying en las instituciones educativas, pero especialmente el bullying por orientación sexual e identidad y expresión de género, uno de los más ocultos?

Como es un bullying que tiende a ser oculto, lo primero es visibilizarlo. Esto no significa evidenciar a quien ha sido violentado porque sería revictimizarlo. Pero sí presentar las cifras de esta encuesta. Hay jóvenes que se están suicidando.

Crecer en una sociedad homofóbica o en un ambiente prejuicioso hacia la diversidad sexual y de género, tiene unos impactos emocionales en la edad adulta casi irreparables.

Y puede que en muchos casos el suicidio no se lleve a cabo, pero están los intentos y las ideas al respecto, la ansiedad, la depresión y el abuso en el consumo de alcohol o de sustancias psicoactivas.

Una vez conocidas las consecuencias, la estrategia a seguir es sentarse a hablar. No se trata de convencer al otro o de obligarlo a que esté de acuerdo conmigo, sino de revisar los puntos de convergencia que permitan avanzar para que no exista más violencia por razones de orientación sexual, expresión e identidad de género en los colegios.

“Si la persona no aborda el miedo que siente sobre esos temas, esto se convierte en un monstruo enorme”.

Es importante hablar de los miedos y validarlos para que cobren su valor real, pero no legitimar la violencia a partir del miedo. El punto es encontrar puntos de encuentro que favorezcan a niños y niñas y les den voz. Algún joven me decía: “esa es una discusión de los viejos, a nosotros no nos importa que nuestro amigo/a sea gay o lesbiana”.

7. Para evitar que en los colegios se implemente una educación sexual que contemple las diversas orientaciones sexuales, expresiones e identidades de género, algunas directivas y papás acuden a “la autonomía institucional” y al “derecho de los padres a educar a sus hijos”. ¿Cómo manejar esto?

Independiente de que un colegio sea confesional, la creencia religiosa no puede evitar que existan niños, niñas y adolescentes en proceso de reconocer una orientación sexual o identidad de género diversa. Esa es una realidad que ninguna religión puede cambiar.

Por más de que alguien no quiera ser homosexual, va a sentir atracción por personas de su mismo sexo. Puede cambiar su comportamiento, es decir, casarse y tener hijos, pero eso no va a cambiar la esencia de quién es realmente.

“Los roles de género (qué significa ser una mujer y qué un hombre) se construyen socialmente”.

Por más de que una persona no quiera sentir que su cuerpo no está acorde con el género asignado, no va dejar de sentirlo. Sería muy interesante que esas conversaciones pudieran darse con tranquilidad, pero hay personas que no lo permiten.

Así como se pide respeto por la autonomía institucional y por el derecho de los padres a educar a sus hijos, también debe existir respeto por las orientaciones sexuales e identidades de género diversas. Tenemos que respetar las diferentes creencias, siempre y cuando no se vulneren los derechos de niños, niñas y adolescentes.

Es un asunto de ley propender por entornos protectores para niños, niñas y adolescentes. Es fundamental oírlos, que no sea, como siempre, una discusión de adultos ejerciendo su poder sobre los menores, ellos tienen mucho para decir.

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