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¡Listos los resultados de la primera encuesta de bullying LGBT de Colombia! 9 voces opinan

Género, diversidad sexual y cambio social.
Cifras de bullying o matoneo LGBT Colombia
Foto: Revista Semana.

Óscar Sánchez

Exsecretario de educación de Bogotá. Coordinador de EducaPaz, programa nacional de educación para la paz.

“En todos los aspectos de la vida, incluida la educación, el mínimo común denominador son los derechos humanos”.

1. ¿Qué percepción tiene de los datos preliminares que conoció de la encuesta sobre bullying escolar por orientación sexual, expresión e identidad de género en Colombia?

La homofobia se está reduciendo desde el punto de vista de la percepción y la disposición. Cada vez más jóvenes comprenden que la homofobia es una violación a los derechos fundamentales de sus compañeros, pero esto todavía dista mucho de ser un problema resuelto.

Si se siguiera trabajando en la dirección de construir conciencia sobre la discriminación, podría mejorarse. Si los adultos lo permiten, los jóvenes saldrán rápido del problema, pero si se dedican a reprimirlos y a castigarlos, el asunto se complicará.

2. El bullying LGBT sería menos legítimo si las instituciones educativas especificaran en sus manuales de convivencia que en sus colegios se respetan todas las orientaciones sexuales, expresiones e identidades de género, pero pocas lo hacen. ¿Cómo manejar esto?

Mi percepción es que este tema genera temor, incluso entre personas que no son racistas ni clasistas, pero aceptar personas con una orientación sexual o una identidad de género diversa les despierta miedo, fundamentalmente por ignorancia.

Sería muy útil acercar a estas personas, sin juzgarlas, a gente LGBT con vidas comunes y corrientes para que con su presencia y palabras les derrumben los prejuicios.

Alguna vez propuse llevar a los colegios a personas destacadas tanto homosexuales como heterosexuales, para mostrarles a estudiantes y docentes que todas las personas, independiente de raza, clase social, orientación sexual e identidad de género, tenemos valores y que lo uno no tiene nada que ver con lo otro.

3. El bullying LGBT podría disminuir con una educación sexual que contemple las diversas orientaciones sexuales e identidades y expresiones de género, pero algunos papás, docentes y directivas interpretan este hecho como “imponer una ideología de género”. ¿Cómo manejar esto?

La educación para la salud sexual y reproductiva, en equidad de género y sobre igualdad de derechos LGBT tiene que verse como una sumatoria de temas que forman parte de un universo común pero cada uno con su propio contexto.

En el debate que este tema ha tenido en los últimos meses ha contribuido el lenguaje técnico utilizado, difícil de comprender, que hace que la gente no sepa de qué le están hablando y saque por tanto conclusiones erradas.

Es importante enfocar la discusión y encontrar la manera de comunicar los conceptos básicos con precisión. La jerga técnica dificulta la comprensión y muchas veces los especialistas en diversidad sexual y de género hablan de manera enredada para la mayoría de la población. Y cuando la gente no entiende asume que la están engañando.

4. Algunos docentes evitan escuchar o apoyar a los estudiantes víctimas de bullying LGBT, por miedo a que los señalen de gais o de “promover la homosexualidad”. ¿Cómo fortalecer a los profesores?

Hay que crear espacios de diálogo seguros. Hay que buscar sujetos de poder dentro de las instituciones para que ayuden a protegerlos. Si no es el rector, será el coordinador y si no es éste, el presidente de la asociación de padres de familia.

Lo importante es tener individuos dispuestos a proteger y a promover esos espacios. Qué bueno que los profesores hablen con los estudiantes que tienen una orientación o una identidad de género diversa y que lo reconozcan para que esas conversaciones se legitimen.

5. Para evitar que en los colegios se implemente una educación sexual que contemple las diversas orientaciones sexuales, expresiones e identidades de género, algunas directivas y papás acuden a “la autonomía institucional” y al “derecho de los padres a educar a sus hijos”, ¿cómo manejar esto?

La autonomía institucional es un principio importante en Colombia. Nadie puede imponer currículos ni el contenido de los manuales de convivencia, lo que no tiene nada que ver con la obligación que tienen todos los ciudadanos y las instituciones educativas de respetar y promover los derechos fundamentales de las personas.

En todos los aspectos de la vida, incluida la educación, el mínimo común denominador son los derechos humanos. La autonomía tiene límites razonables.

Los colegios deben establecer, en el marco de su autonomía, cómo luchar contra la discriminación. No pueden apoyarse en esto para no reconocer que las personas somos libres e iguales en dignidad y derechos.

6. ¿Cuáles serían sus sugerencias para disminuir el bullying en las instituciones educativas, pero especialmente el bullying por orientación sexual e identidad y expresión de género, el más oculto?

Por una parte, hay que seguir midiendo y haciendo encuestas. También hay que conocer más historias de vida. Hay que mostrar y visibilizar la problemática con datos, evidencias y elementos de juicio para que la gente se informe de manera adecuada.

Es importante entender que una persona no puede ser ciudadana por partes: participar en política democrática y ser racista. La ciudadanía es una construcción integral.

Esto implica trabajar en una educación que incluya los derechos humanos, la no discriminación, la participación y el sentir crítico sobre la sociedad. La construcción de ciudadanía es un componente del currículo, de la planeación educativa y de la formación docente.

No se puede asumir que cualquier persona puede enseñar ciudadanía pero que el docente de química sí debe ser un experto. Para hacer bien un trabajo educativo hay que tener capacidad técnica.

“la formación en ciudadanía debe incluir la no discriminación hacia personas LGBT”.

Hay que crear redes de trabajo, comunidades de práctica y grupos de investigación de docentes que trabajen el tema. En Bogotá, por ejemplo, hay alrededor de 600 profesores que hicieron su tesis de maestría sobre educación ciudadana. Sería interesante mirar cómo manejan la discriminación por homofobia y fortalecer sus redes de trabajo.

En todo caso, a pesar de lo negativo que pudieron ser las marchas del 10 de agosto como protesta a la revisión de los manuales de convivencia, también fueron un “campanazo”.

Muchas personas comprometidas con las causas de la libertad, pero que no salían y no se movilizaban, están más inquietas. Por esto también se vieron dos grandes movilizaciones de apoyo a las personas LGBT.

Me pregunto, por ejemplo, si el cardenal de Bogotá no estará arrepentido o al menos preocupado de haber invitado a participar en un evento movido por el odio. La sociedad colombiana demostró un carácter de derecha. En todo caso, la gente que tiene otra mirada, está más sensible y hay que seguir convocándola.

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