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Lo que se ve no se pregunta

La opinión de los/las lectores/as y colaboradores/as es personal y no compromete necesariamente la opinión de Sentiido ni de institución alguna.

En la búsqueda y reconocimiento de las historias y memorias de quienes están al margen de la heterosexualidad obligatoria, cobran vida Museo Q y su proyecto Moviendo el Q.

Texto, vídeo y fotos: Museo Q*

Lo que se ve no se pregunta
En octubre de 2016, Museo Q inauguró su primera exposición “Lo que se ve no se pregunta”, un proyecto que empezó a gestarse en 2014.

Lo que se ve no se pregunta” fue la respuesta que en 2002 dio el cantante mexicano Juan Gabriel, quien falleció en 2016, a un periodista que le preguntó si era gay.

Después de una evidente molestia, un cierto coqueteo y una respuesta ambigua, a sus 52 años este hombre se aferraba a narrar su existencia en sus propios términos.

En 1976, cuando la homosexualidad aún era penalizada en Colombia, el antioqueño León Zuleta publicó en un periódico la historia del “movimiento homosexual colombiano” del que decía tenía 10.000 integrantes. En realidad, era una fantasía producida por él, su hasta entonces único miembro, y quien fue asesinado en 1993. (Ver: Historia de los medios LGBT en Colombia).

Afirmar la existencia, atreverse a decir “yo soy“, implica la pretensión de ser oído, visto y reconocido. Sin embargo, para muchas personas, existir exige un proceso continuo de encubrimiento y revelación.

El clóset es un lugar de escondite y descubrimiento que se amplía y se reduce. Nunca es estático. Sin clóset no hay salida pero tampoco invención, porque su oscuridad propicia diversas formas de existir. (Ver: Salir del clóset: justo y necesario).

PARA MUCHAS PERSONAS, Relatar la propia existencia requiere saber cómo enunciarse sin decir “yo soy”.

Colombia intenta dejar atrás desigualdades y formas de exclusión que durante años caracterizaron la historia nacional y que han hecho invisibles muertes que no han sido lloradas y vidas que no han sido exhibidas en nuestros museos.

Esta búsqueda y reconocimiento de las historias y las memorias de vida de quienes están fuera de la heterosexualidad obligatoria es precisamente donde se insertan Museo Q y su proyecto Moviendo el Q. (Ver: La obligación de ser heterosexual).

En octubre de 2016, gracias a una beca del Instituto de las Artes de Bogotá, inauguramos nuestra primera exposición “Lo que se ve no se pregunta”, un proyecto que empezó a gestarse desde 2014.

Lo que se ve no se pregunta
Imagen tomada durante la exposición “Lo que se ve no se pregunta” en Bogotá. Foto: Museo Q.

Un espacio para existir

Durante tres semanas, a través de grabados, fotografías, dibujos, vídeos y material efímero que forma parte de la colección de Museo Q, mujeres y hombres se acercaron para compartir y relatar momentos de discriminación, miedo, violencia, resistencia y alegría. Así, Museo Q creó un espacio para existir.

La exposición fue una manera de expresar sentimientos, pensamientos y posibilidades y de gritar que nuestras memorias importan.

Salir del clóset no es un antes y un después. Es la vivencia continua de las expectativas positivas y negativas construidas cuando se estaba adentro y la confirmación de los miedos que nos hacen permanecer en ese lugar, muchas veces seguro. (Ver: Mi derecho a no salir del clóset).

Tal como sucede al salir del clóset, cada declaración pública en el hogar, en la oficina, en la universidad o en el colegio, crea nuevas memorias y experiencias.

De igual forma, esta exposición construye narraciones inexploradas con visitantes, artistas y habitantes de las ciudades donde se exhibe.

Museo Q quiere llevar “Lo que se ve no se pregunta” a diversos espacios, comenzando en Medellín, la ciudad donde la ficción de León Zuleta tomó vuelo hace más de 40 años.

Queremos tomar partido de nuestra inexistente sede para salir del clóset bogotano y descubrir las vidas de personas en otras realidades. Reimaginar el museo nos obliga a ampliar los límites geográficos.

Queremos dar lugar a acciones locales y a experiencias vitales que dejen entrever otros cuerpos. Reimaginar el museo demanda tomar posición, defender la voz y celebrar las divergencias. (Ver: Tener una posición).

Queremos soñar y pensar que Museo Q pueda trabajar con el Museo de Antioquia, con el Museo de Arte Moderno de Medellín o con Parque Explora, y en un futuro, con el Museo Canadiense de Derechos Humanos.

Moviendo el Q puede ser un ejercicio en pareja o en grupo. Reimaginar el museo permite intercambiar experiencias y fortalecer los lazos que nos unen. Moviendo el Q puede construir puentes con aquellos que se sienten alejados de vidas que desconocen.

Invitaremos a artistas locales, realizaremos grupos focales para involucrar comunidades y construiremos juntos una cartografía que revelará esa otra ciudad, ajena para muchos ojos, porque sin duda cada una es testigo de las formas en que se reafirma la existencia.

Sin embargo, cada itinerancia no será igual, porque no es lo mismo vivir y salir del clóset en Medellín que hacerlo en Cartagena, Amazonas o Bogotá.

En tiempos de reconciliación, cualquier museo, indistintamente de su colección, estructura, presupuesto o localización, puede ser capaz de abrir el diálogo en torno a experiencias de vida marginadas y, a veces, deliberadamente eliminadas.

Moviendo el Q es un acto de resistencia al olvido y a la negación. Renunciemos a la invisibilización de nuestras vivencias. Nuestras vidas y nuestras muertes forman parte de estas memorias.

Ni la forma en que transitamos en la primera, ni la manera en que llegamos a la segunda, pueden ser motivo de vergüenza, miedo o rechazo. Somos un museo sin sede pero con arraigo, un museo sin dinero pero con intención, un Museo Q para agitar, existir y transformar.

*Palabras leídas durante el concurso “La Coronación” en el evento “El Museo Reimaginado: Encuentro de Profesionales de Museos de América”, celebrado en Medellín y organizado por Fundación TyPA, la American Alliance of Museums y el Parque Explora.

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