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Los “engendros” de Isabella Santodomingo

Género, diversidad sexual y cambio social.

Esta reconocida actriz colombiana les dice a las cientos de personas que asisten a sus espectáculos que las mujeres deben ser más femeninas y les recuerda a los hombres cuáles deben ser sus roles.

discursos que refuerzan los roles de género
Afiche promocional del stand up comedy “Los caballeros las prefieren brutas” de Isabella Santodomingo.

El pasado 20 de febrero, la actriz Isabella Santodomingo fue entrevistada en W Radio, a propósito del estreno, en Estados Unidos, de su stand up comedy  “Los caballeros las prefieren brutas”.

Durante la charla, Santodomingo emitió varios conceptos que, según explicó, son los mensajes que quiere transmitir en su espectáculo, inspirado en su libro del mismo nombre, el cual fue un éxito en ventas en Colombia. Dijo, por ejemplo, que los hombres que no les abren la puerta del carro a las mujeres se rebajan en su rol de caballeros y que a ella no le interesa salir con ese tipo de “engendros”.

Después manifestó que hombres y mujeres deberían conservar sus respectivos roles de género, lo que incluye que ellas sean más femeninas. Y se preguntó: “¿Por qué no educar a los hombres para que sientan que abrir la puerta del carro es un gesto de gallardía? A las mujeres que nos preciamos de ser femeninas nos gustan esos actos”.

En otras palabras, Isabella Santodomingo insiste en fomentar roles según el género: hombres fuertes, machos, proveedores e insensibles (porque eso es de mujeres) y mujeres delicadas, sumisas, de pelo largo, delgadas y, ellas sí, con sentimientos. Les guste o no, lo “correcto”, según ella, es marcar diferencias entre unos y otras.

En realidad, una persona debería poder abrirle la puerta del carro a otra, si quiere, le interesa, la ve muy cargada o busca ayudarle, sin importar si se reconoce como hombre, mujer o ninguno de los dos. Si alguien paga la cuenta en un restaurante, lo de menos es si se identifica como hombre o mujer, sino la honesta intención de hacerlo y que la otra persona esté de acuerdo.

Seguir reforzando estos roles estáticos de género similares a dogmas de fe, es continuar permitiendo que algunos hombres se “controlen” para evitar demostrar sus sentimientos porque “eso no es de machos”. Y es seguir promoviendo que una mujer a la que, por ejemplo, le guste la mecánica, sea señalada porque eso no es “femenino”.

¿Por qué Santodomingo pretende que los hombres respondan a unos mandatos de lo que, según ella, debe ser un hombre? ¿No pensará que a muchos no les interesa cumplir con esos estándares y que, en ocasiones, solamente lo hacen para que la audiencia a la que ella se dirige, no los juzguen de “poco masculinos”?

¿Por qué insistir en que las mujeres tienen que obedecer ciertos roles? ¿Por qué no fomentar que cada persona sea feliz construyéndose como se sienta más cómoda, partiendo de la base de que cada propuesta es válida y merece respeto?

Si un hombre le ayuda a otra persona a subir la maleta al compartimiento del avión, debería poder hacerlo no por ser hombre sino porque le nace y quiere. Y si una mujer se maquilla y lleva el pelo largo, debería hacerlo porque le gusta, no porque eso le corresponda de manera obligatoria a su género.

Mientras un buen número de mujeres lucha por la igualdad de salarios, de derechos, de oportunidades y por disminuir la violencia contra ellas, Isabella Santodomingo le envía a sus lectores y espectadores un mensaje que busca acentuar diferencias y, en últimas, desigualdades.

Con sus libros y stand up comedy, ella insiste en que hombres y mujeres están condenados a unos roles de género que deben ser respetados. Y pobre del “engendro” (criatura que nace sin la proporción debida) que intente escaparse de estos.

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