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Los hombres y el aborto: un debate pendiente

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¿Tienen los hombres algún papel en la decisión de las mujeres de abortar? ¿Qué pasa cuando ellos no están de acuerdo con la idea de sus parejas de interrumpir su embarazo? 

Por: Brian Alvarado Pino*

¿Qué pasa, por ejemplo, cuando es el hombre quien no quiere ser padre y la mujer sí quiere ser madre? Foto: Laura Avellaneda-Cruz con Creative Commons.

Cada día es más común hablar de aborto en diferentes espacios. No obstante, en la mayoría de países de América Latina, la interrupción voluntaria del embarazo sigue siendo vista como un delito y, a la mujer que se la practica, como una criminal.

Esto, en buena medida, por la influencia de las religiones. El cristianismo y sus distintas vertientes en Occidente siguen ocupando espacios privilegiados en los escenarios de poder y de toma decisiones, haciendo mella en el concepto de Estado laico.

Aún así, con todos los tropiezos, Colombia por ejemplo, tiene importantes precedentes al respecto, como la despenalización del aborto en los tres casos que conocemos.

Asimismo, en países como Chile y Argentina se avanza en la misma dirección, aunque con más certeza en el primero que en este último.

Es satisfactorio ver que cada vez hay más organizaciones de mujeres que ponen el debate en la opinión pública.

A pesar de que el tema sigue siendo tabú, en varias latitudes se han visto en la obligación de abordarlo. En algunas partes con más seriedad que en otras, pero por lo menos es un avance que el debate exista.

Sin embargo, considero que en esta discusión se está soslayando un punto importante: los hombres y el aborto. Hablo de abordar este tema más allá de preguntarles a ellos si están o no de acuerdo. No creo que ese sea el punto en cuestión. En el cuerpo de las mujeres, sólo ellas tienen el derecho a decidir.

Soy un defensor de la consiga “mi cuerpo es mío y yo decido”. Incluso la he apropiado porque la considero universal sin importar nuestra condición biológica, identidad de género u orientación sexual.

Finalmente los cuerpos son el primer escenario de las luchas de poder y no se escapan de la pretensión de control político e ideológico propio de algunas sociedades. La decisión de ser madre es autónoma. Ni el Estado ni la religión ni otras personas pueden opinar ni mucho menos presionar para que una mujer tome una u otra decisión.

La decisión de ser padre

Sin embargo, ¿qué pasa con la decisión del hombre de ser o no padre? ¿Cuáles son las implicaciones y particularidades cuando se habla de la paternidad y el derecho a decidir? Es un tema complejo que deberíamos discutir. En estos casos también media el Estado, sus leyes y la sanción social.

No planteo justificar a los hombres irresponsables que van por ahí dejando mujeres embarazadas. Aquellos que actúan desde su posición de machos y hombres viriles tratando a las mujeres como objetos sexuales. No, mi argumento va por otro lado que está lejos de avalar prácticas misóginas.

Hablo de preguntarnos si en el caso de los hombres el derecho a decidir o no ser padres tiene el mismo nivel de autonomía que en el de las mujeres.

Pongo un primer ejemplo para que mis opiniones no sean malinterpretadas: una mujer que queda embarazada, pero que no quiere ser madre, puede optar por un aborto. Pero ¿qué pasa cuando es el hombre quien no quiere ser padre y la mujer sí quiere ser madre?

Ser madre es una decisión, no una obligación. Para mí es igual de violento obligar a una mujer a practicarse un aborto que a tener a un hijo solamente por creencias morales o religiosas.

Sin embargo, así como la ley criminaliza a la mujer por abortar también obliga al hombre a responder por un hijo. Son niveles distintos de responsabilidad: a la mujer se la considera una criminal –carácter penal- al hombre un padre irresponsable con otro tipo de sanciones legales.

Con lo anterior no quiero equiparar la situación de las mujeres y los hombres frente a los temas paternidad/maternidad y de derechos sexuales y reproductivos.

Los hombres gozan de privilegios que las mujeres no tienen. Es más, abundan los padres irresponsables que pese a las sanciones legales vigentes, van por la calle tranquilamente. Mientras tanto, miles de mujeres mueren por abortos clandestinos.

Así como hay mujeres que por convicción, necesidad, opción o por cualquier otra razón deciden que ser madres no es está dentro de sus planes de vida, también hay hombres que nunca han contemplado serlo. La maternidad y la paternidad son opciones, no obligaciones.

No obstante, qué pasa cuando es el hombre quien plantea el aborto como opción, pero la mujer no concuerda, ¿qué tipo de respuestas existen?

Para mí no es una pregunta fácil. Sigo reflexionando al respecto antes de dar una respuesta que contribuya al debate, sin caer en justificaciones del hombre irresponsable ni victimizar a la mujer. Lo planteo como una duda que tengo, que me surgió como defensor del derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. ¿Ustedes qué opinan?

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*Politólogo y comunicador.

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