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Los retos del nuevo Congreso en temas LGBT

Género, diversidad sexual y cambio social.

A pesar de que reconocidos opositores a la igualdad de derechos LGBT repiten o alcanzan curul en el Congreso, también llegaron otras caras que permiten pensar en avances en esta materia.

Angélica Lozano y Armando Benedetti.
En los extremos, Angélica Lozano y Armando Benedetti, dos de las personas que formarán parte del nuevo Congreso de Colombia.

Alrededor de 14 millones de colombianos (cerca del 60 por ciento no votó) eligieron el pasado 9 de marzo a los 102 senadores de la República y a los 166 representantes a la Cámara que legislarán y harán control político en el país durante los próximos cuatro años (2014 – 2018).

De los seis candidatos abiertamente LGBT que participaron en estas elecciones, solamente una, Angélica Lozano, alcanzó una curul: será representante a la Cámara por Bogotá por el partido Alianza Verde.

Para Mauricio Albarracín, abogado de Colombia Diversa y activista LGBT, el hecho de que haya una congresista abiertamente lesbiana hace más difícil que en ese escenario se repitan los comentarios displicentes e insultantes sobre esta población, tal cual como se vio en 2013 cuando se discutió el proyecto de ley que buscaba aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

También es importante que exista en el Congreso una representación directa y con conocimiento sobre las personas LGBT. “Salir del clóset es un acto político y que lo haga un político, lo es aún más. Tener al menos una congresista abiertamente LGBT y con conciencia de la injusticia, es un gran avance”, enfatizó Albarracín en un evento preelectoral.

No es la primera vez que una persona homosexual llega al Congreso de Colombia. Hay muchas que están o han pasado por allí pero en el clóset, muchas veces por miedo a que su orientación sexual sea castigada electoralmente o utilizada como argumento en su contra.

“Congresistas homosexuales ha habido toda la vida, por eso el acto de estar en este cargo, fuera del clóset, me parece maravilloso”, agrega Albarracín.

Durante su campaña, Lozano aseguró que de llegar a la Cámara, trabajaría por lograr instituciones educativas libres de homofobia, lo que implica incluir la diversidad sexual y de géneros en la formación universitaria de los nuevos docentes. “Antes de abordar el tema con niños y jóvenes, se necesita poner a los profesores del lado de la igualdad de derechos”.

También se refirió a la necesidad de frenar los abusos de autoridad por parte de la Policía. “Esta es una realidad que afecta, especialmente, a la población LGBT”. En varias oportunidades, Lozano expresó la importancia de consolidar un cuerpo civil que desde el Ministerio del Interior o las Secretarías de Gobierno investigue estas arbitrariedades. “Actualmente están en manos de subalternos -un teniente investiga a un coronel- y esto es impunidad”.

Voces amigas

Al Congreso también llegaron, con votaciones significativas, aliados importantes de la igualdad de derechos como Claudia López, Ángela Robledo, Armando Benedetti, Iván Cepeda, Antonio Navarro Wolff, Jorge Iván Ospina y Jorge Robledo, entre otros.

Sin embargo, los cuatro últimos -entre muchos de quienes quedaron- no respondieron las preguntas enviadas durante la campaña “Voto por la Igualdad”, coordinada por Colombia Diversa, Caribe Afirmativo y Sentiido.

“En esta campaña, guardaron silencio candidatos cabeza de lista y algunos vinculados a partidos políticos con compromisos claros con las personas LGBT, lo que demuestra que los derechos de poblaciones como ésta, aún no tienen un peso importante en los programas de los candidatos”, afirma Wilson Castañeda, director de la Corporación Caribe Afirmativo.

El hecho de que buena parte de los candidatos no respondiera las preguntas, puede obedecer, explica Laura Wills, directora de Congreso Visible, a que prefirieron no asumir una postura clara frente a temas controversiales. “Colombia es un país donde los políticos se ubican -al menos en elecciones- más en el centro que a la derecha o a la izquierda, para atraer más votos”.

Sin embargo, es fundamental que los congresistas tengan presente que temas como el Matrimonio Igualitario no son causas exclusivas de personas gais y lesbianas, sino de todas aquellas interesadas en vivir en países más democráticos.

“Una sociedad se mide por la manera como trata a sus minorías. Eso habla de su democracia y talante político. Si los congresistas van a decir que hay que dejar esos temas LGBT para después, habría que recordarles que son asuntos centrales de la democracia y del régimen político”, explica Albarracín.

En esto coincide Castañeda: “no es un tema de moda, sino de superar el déficit de derechos que histórica y sistemáticamente viene sufriendo la población homosexual, el cual en parte podría superarse, garantizando la figura del matrimonio. Es un asunto de igualdad de oportunidades y derechos”.

“No se trata de que temas como el proceso de paz o la corrupción sean más o menos importantes que el Matrimonio Igualitario, sino que todo aquello que permita fortalecer la democracia y acabar con déficit de derechos, debe llevarse a cabo y, en la medida de lo posible, desde el ámbito legislativo”, dijo Castañeda.

Justamente Benedetti y Lozano anunciaron durante sus campañas que uno de los proyectos de ley que presentarán o impulsarán desde el Congreso será el de matrimonio civil para parejas del mismo sexo. “Porque una cosa es no querer casase y otra muy distinta no poder hacerlo”, completa Lozano.

Alianzas políticas

Para Benedetti, la manera de asegurar votaciones favorables en el Congreso, es logrando que en las campañas presidenciales, estas discusiones se pongan sobre la mesa. Que los candidatos fijen sus posiciones al respecto.

Recordó que en abril de 2013, durante el debate del Matrimonio Igualitario, el entonces Ministro del Interior Fernando Carrillo le huyó al tema. “Y lo peor, teniendo en cuenta que dicho Ministerio cuenta con oficinas para atender las necesidades de minorías como la LGBT”, aseguró Benedetti.

“Como el clero está apoyando el proceso de paz, el Gobierno no quería quedar mal con ellos. Y como el Presidente Santos estaba próximo a entrevistarse con el Papa Francisco, tampoco se pronunció al respecto”, completó.

En debates preelectorales, Lozano dijo que para impulsar proyectos de ley como el de Matrimonio Igualitario, deben lograrse coaliciones políticas y que la sociedad civil se movilice. “Aunque con un proceso de paz en curso será más fácil poner de acuerdo a los amigos de la paz y la igualdad”.

En otras palabras, la clave para que estas iniciativas sean aprobadas, son las alianzas políticas multipartidistas. “En el Congreso, hasta para estar incluido en el orden del día, se necesita un proceso de negociación”, señaló Lozano.

Los congresistas de partidos como Alianza Verde y Polo Democrático Alternativo, tienden a estar a favor de estos temas mientras que los de maquinarias políticas, como el Liberal o Conservador, en contra.

“Horacio Serpa, cabeza de lista para el Senado por el Partido Liberal, no contestó las preguntas enviadas en ‘Voto por la Igualdad’ y organizó un compromiso público sobre temas LGBT en Theatron, al que no asistió. El Partido Conservador, encabezado por Roberto Gerlein, está claramente en contra y, el Uribe Centro Democrático, también”, agrega Albarracín.

Ahora, también es cierto que los partidos políticos no son organizaciones homogéneas. “Al momento de votar proyectos de ley se exige cierta disciplina por la ley de bancadas, aunque hay temas sensibles en los cuales cada congresista tiene la posibilidad de votar a conciencia”, explica Laura Wills.

Se espera, entonces, que senadores como Claudia López, Armando Benedetti, Iván Cepeda, Antonio Navarro Wolff, Jorge Iván Ospina y Jorge Robledo y representantes a la Cámara como Ángela Robledo, Juan Carlos Lozada, Germán Navas Talero o Alirio Uribe, entre otros, reafirmen en este nuevo Congreso su espíritu independiente y promotor de igualdad de derechos. Especialmente, si se tiene en cuenta cuáles son los retos de este Congreso en temas LGBT.

Matrimonio y ley de identidad de género

Una de las prioridades será: legislar sobre matrimonio entre personas del mismo sexo. Sin embargo, para Albarracín, este es un tema que debe resolver la Corte Constitucional porque es, en esencia, un asunto de discriminación a una minoría. “Ahora, dado que la Corte tomó la decisión de reconocerle un margen de discusión al Congreso, éste debe cumplir. De no hacerlo, una vez más, la Corte deberá resolver el problema para no continuar desprotegiendo familias”.

Aunque no clasificó a una curul en el Senado, la abogada y activista Elizabeth Castillo expresó en debates preelectorales propuestas importantes que valdría la pena que retomaran quienes sí llegaron.

“Es importante insistir en reformar el Artículo 113 de la Constitución Política porque las familias en Colombia están constituidas de manera mucho más amplia de lo que allí dice, reforzar el Estado laico porque las creencias religiosas están determinando las agendas de algunos funcionarios y, en temas como el Matrimonio Igualitario, deben garantizarse debates técnicos”, manifestó Castillo.

Otra discusión que es hora de poner sobre la mesa, es la ley de identidad de género. Entre otras cosas, esta iniciativa busca que los documentos de identidad reconozcan el género con el que las personas se identifican (masculino o femenino), sin tener en cuenta su genitalidad.

También busca que el Plan Obligatorio de Salud (POS) cubra las intervenciones quirúrgicas y tratamientos médicos requeridos para lograr que la imagen física de las personas transgeneristas coincida con lo que son, sin necesidad de presentar tutelas, certificados médicos ni comprometerse a cirugías de reasignación de sexo (procedimiento quirúrgico mediante el cual se modifican los genitales de una persona para que sean como los del género con el que se identifica).

“Esta ley tiene que elaborarse de la mano de organizaciones trans. Y su construcción debe venir acompañada de procesos pedagógicos para explicarle a la sociedad qué es ser trans y qué es la identidad de género”, señaló Lozano.

Castillo manifestó durante su campaña que defender esta ley será muy difícil si se tiene en cuenta que la mayoría de congresistas ni siquiera sabe a qué se refiere la letra T de la sigla LGBT.

Lo importante, sin embargo, es empezar a dar los debates. “Uno quisiera que los avances fueran más rápidos y, con mayor razón, si se compara con otros países, pero es clave, por lo menos, darle paso a las discusiones”, completa Laura Wills.

Otras alternativas

Esta legislación que pasó, agrega Albarracín, también es muestra de que pueden buscarse alternativas, sin necesidad de crear leyes, para cubrir necesidades específicas de la población LGBT. De esta manera, será más fácil conseguir votaciones favorables. “Muestra de esto es la ley antidiscriminación y haber incluido la orientación sexual y la identidad de género como categorías protegidas en la ley de víctimas y el código penitenciario”.

Otro de los retos del nuevo Senado será elegir nuevos magistrados de la Corte Constitucional para un periodo de ocho años. Aunque este tema no es competencia de Angélica Lozano, por ser representante y no senadora, ella sugirió la importancia de vigilar y hacer presión social para que se elijan funcionarios con trayectoria académica y que apoyen el Estado laico.

Ahora, además de proponer proyectos de ley o de impulsar iniciativas legislativas, entre las funciones de los congresistas también está ejercer control político para que ministros y otros funcionarios rindan cuentas sobre ciertas decisiones.

“Este Congreso puede, por ejemplo, ejercer control político al INPEC por los problemas carcelarios y a la Policía por los abusos de autoridad. A través de este mecanismo, los congresistas hacen seguimiento, presionan decisiones y aceleran procesos”, señala Castañeda.

Aunque Judith Pinedo, ex alcaldesa de Cartagena, tampoco alcanzó una curul en el Senado, durante su campaña habló de la importancia de hacerle control político al Ministerio del Interior. “Porque la política pública LGBT nacional se está construyendo desde Bogotá, sin mayor participación de las regiones”.

Elizabeth Castillo, por su parte, también se refirió a la importancia de hacerle control político al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para revisar las directrices que esta institución maneja con respecto a la atención de niños, jóvenes LGBT o familias con algún integrante de esta población.

Los congresistas también pueden proponer una reforma a la justicia para disminuir el poder de la Procuraduría y enfocar sus funciones, de manera que cumpla con el objetivo propuesto de proteger los derechos humanos.

“Hay que eliminar la posibilidad de que el procurador sea elegido por el Congreso: 80 senadores votaron por Ordóñez y a muchos de ellos les contrataron a la esposa o a los hijos en la Procuraduría con puestos de 24 millones de pesos. La Procuraduría debe fusionarse con la Contraloría, el control se puede hacer desde una sola entidad. Debe ser un tribunal de cuentas o un cuerpo colegiado, y no un ser omnipotente, el que coordine este órgano. Adicionalmente, ni Ordóñez ni ningún otro alto funcionario debería poder ser reelegido”, explicó Lozano.

El domingo se eligió un nuevo Congreso. Ahora, el paso a seguir es activar el seguimiento ciudadano para verificar que los senadores y representantes que dijeron “sí” en la campaña “Voto por la igualdad” cumplan con su palabra.

También se debe hacer vigilancia, para que aquellos que no respondieron las preguntas enviadas sean coherentes con las ideologías de partidos como el Liberal, Alianza Verde, Opción Ciudadana y Polo Democrático Alternativo que, de manera explícita, apoyan la igualdad de derechos de las personas LGBT y de otros como La U cuyos estatutos apoyan la igualdad y la diversidad.

1 Comentario

  1. Hola,

    Interesante artículo sin embargo es necesario hacer unas
    claridades al respecto.

    1.
    Creo que el titulo está mal planteado; los retos
    no son del congreso frente a los temas LGBTI, el verdadero reto es el de la
    población LGBTI de poder realizar un trabajo organizado en temas puntuales que
    le convengan a los sectores mismos; el reto es la posible incidencia y cabildeo
    que podamos llevar a cabo para lograr lo que nos hemos propuesto, A mi entender
    deberíamos priorizar el tema de la Política Publica Nacional LGBTI, la ley de
    identidad de género y permitirnos no presionar con temas más controversiales
    pero menos importantes como el matrimonio.

    2.
    Aunque Angélica Lozano hizo su Coming Out hace
    relativamente poco es importante reconocer que es la lideresa más cercana a
    haber ganado con votos LGBTI; sin embargo para nadie es un secreto que ella
    ganó gracias a su alianza con Claudia López y la arrolladora votación de la
    segunda.

    3.
    Tampoco debemos olvidar que muchas y muchos de
    nosotros depositamos nuestros votos por candidaturas que se oponen al
    reconocimiento pleno de derechos y en eso tenemos mucha culpa quienes decimos
    liderar procesos al interior de los sectores LGBTI; no hemos sabido educar políticamente
    a las bases de los sectores mismos y a algunas organizaciones les conviene que
    el tema de la discriminación les genere ingresos.

    4.
    Por otra parte la falta de capacidad de las
    candidaturas anteriores de transformarse en voces válidas y validadas de los
    sectores LGBTI y de otras víctimas de discriminación hace cada vez más difícil que
    lleguemos a órganos de decisión.

    Un abrazo fraterno y sororico desde la diferencia de
    opinión.

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