Inicio Miradas #MeGustanTrans 2: Cómo tienen sexo y otras preguntas extrañas

#MeGustanTrans 2: Cómo tienen sexo y otras preguntas extrañas

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La María se une a la campaña #MeGustanTrans y comparte algunos de los comentarios y preguntas extrañas que le han hecho por tener una pareja trans.

#MeGustanTrans 2
“Desde que tengo una pareja trans hace tres años he tenido que responder muchas preguntas, la mayoría de ellas cargadas de prejuicios”. La María

Después de tres años de relación con un hombre trans, puedo decir con toda autoridad que definitivamente no es lo mismo tener una pareja cisgénero que una trans. Lo interesante es que la diferencia radica, en gran medida, en la manera en que las personas ajenas a la relación la interpretan e interpelan. (Ver: ¿Cis… qué?).

Así, en estos tres bonitos años de amor en los que he acompañado su tránsito, me he tenido que enfrentar, en demasiadas ocasiones para mi gusto, con las siguientes reacciones:

1. “Pero… Y entonces ¿tú qué eres?”

Este es el tipo de persona que, cuando se entera de que tu pareja es trans, decide que todo cuanto te rodea se vuelve relativo. Son quienes que de un momento a otro ponen en duda tu orientación sexual y hasta tu identidad de género.

No: estar con alguien trans no significa que vaya a dejar de ser mujer. Ser trans no se pega o se contagia y no ocurre que sólo “entre trans se junten”.

Nuestras identidades y orientaciones no deben limitarse al contraste con nuestras parejas, si bien mantengo una relación heterosexual continúo identificándome como pansexual (es decir, que siento atracción hacia personas de cualquier identidad de género). (Ver: Diversidad sexual y de género para dummies).

2. “Pero… ¿tú con quién quieres estar, con un hombre o una mujer?”

Este fue el comentario que recibí de la familia de mi pareja. Detrás de esta pregunta hay una condena y un prejuicio: tiene que haber alguien a quien culpar y responsabilizar por la transición, que además es entendida como una “terrible tragedia”. (Ver: Chao prejuicios).

Claro, porque quiero convertirle en algo, porque estoy obligándole a transformarse para satisfacer algún deseo que consideran morboso y extraño.

Al tiempo, supone que la identidad de su ser querido se transforma por el mero deseo e influencia de alguien. Las parejas somos el chivo expiatorio por excelencia y esto nos lleva a ser objeto de una gran cantidad de violencias y ataques que nunca son reparados.

No nos ofrecen disculpas ni se retractan, pues cuando la marea baja lo único que importa es que se “esfuerzan por entender y apoyar”.

3. “Pero, tengo una pregunta…”

Sí. Tener una pareja trans te lleva a aprender nuevas cosas y a llenarte de información sobre las hormonas, las cirugías, las experiencias bonitas y feas, los miedos, las victorias y demás cosas a las que normalmente la gente cisgénero no está expuesta.

Pasa demasiado que como pareja te conviertes en “la experta en el tema trans” y como tal es tu deber resolver todas esas preguntas que son demasiado absurdas, ignorantes, privadas e imprudentes como para hacérselas directamente a mi pareja. (Ver: Cómo es tu nombre real y otras preguntas impertinentes).

Si sus dudas parten de pensar a la persona trans como algo “exótico”, si violentan la intimidad. Si son formuladas desde el prejuicio, entonces es mejor que no las verbalice. Contrario a lo que mucha gente piensa, no es mi deber educarle ni mucho menos alimentarle el morbo. Si tiene curiosidad, si le interesa realmente el tema: LEA.

4. “Pero… ¿y cómo es el sexo?”

NO. NO. Nuestra vida sexual NO es un tema de conversación, sus genitales NO son de su incumbencia, nuestras prácticas erótico-afectivas NO son su problema.

A pesar de enfrentarme constantemente con este tipo de reacciones, compartir con mi pareja ha sido una hermosa experiencia, un aprendizaje constante, un cuestionamiento de lo obvio y lo impuesto. (Ver: Diferentes formas de ser trans).

Ha sido un viaje maravillosamente complejo que no podría reducirse a “lo trans”. Amar a mi novio no tendría que ser diferente a cualquier otro amor que cualquier otra persona pueda sentir por cualquier alguien.

Y por ello no me da pena gritar que #MeGustanTrans (Ver: #MeGustanTrans 1: “Me enamoré de una mujer trans”). 

*La María (Angélica Gómez): fue socióloga e historiadora del arte, pero actualmente se dedica a la panadería y al rebusque independiente desde La Redada Miscelánea Cultural, una casa autogestionada en el centro de Bogotá.

¿Has tenido una relación con personas trans y sientes atracción hacia ellas? Cuenta tu historia para que más personas sepan que no están solas y que se trata de amor o atracción, como cualquier otro.
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