Inicio Miradas “No discriminamos a los LGBT: les recibimos cualquier medio de pago”

“No discriminamos a los LGBT: les recibimos cualquier medio de pago”

Género, diversidad sexual y cambio social.

Ante las continuas denuncias por parte de lesbianas, gais, bisexuales y trans (LGBT), de actos de discriminación en bares y centros comerciales, Sentaado invitó a Marco Fidel Ordóñez, vocero de algunos establecimientos, para que cuente su versión de los hechos. #Humor.  

Por: Marco Fidel Ordóñez*

discriminacion LGBT
“Nosotros no discriminamos a los LGBT. Sin embargo, es importante tener en cuenta que un estudio científico reveló que estas personas son más proclives a exhibirse: cuando van a ir al baño o a la barra en un bar o en una discoteca, no ocultan sus rostros con sus chaquetas o sus brazos”.

No más. Me cansé de que las personas LGBT denuncien públicamente que no les permiten el ingreso a ciertos bares y centros comerciales o que, sin razón alguna, las expulsan de estos lugares. Los medios de comunicación les han dado suficiente eco a sus reclamos y llegó la hora de mostrar la otra cara de la moneda.

Soy Marco Fidel Ordóñez, vocero de la Asociación de Bares y Discotecas PURAYE (por una rumba respetuosa de Adán y Eva) y lo primero que me gustaría decir, es que los propietarios y administradores de bares, restaurantes y centros comerciales no discriminamos a esta población.

Por el contrario, cuando estas personas llegan, jamás les cerramos la puerta del establecimiento, sino que les acercamos la carta a la mesa, los meseros les preguntan qué van a ordenar y no tienen restricción alguna a la hora de pedir.

Sin embargo, las quejas y reclamos no disminuyen. Dicen que las maltratamos, pero la verdad es otra: les recibimos cuentas por el monto que sea y aceptamos que paguen en efectivo o con tarjeta de crédito o débito si así lo prefieren.

También dicen que utilizamos términos despectivos para referirnos a ellas, pero esto no es cierto. Solamente acudimos a expresiones de uso cotidiano como “este no es un bar de locas” pero siempre en un tono respetuoso y amigable.

Los letreros de advertencia que señalan: “nos reservamos el derecho de admisión” ubicados en la puerta de algunos establecimientos no buscan discriminar a nadie, sino aclarar que los hombres afeminados y las mujeres masculinas no pueden ingresar. De resto, no hay problema.

Sobra explicar que las mujeres trans tampoco son bienvenidas, pero esto es algo que se da por hecho, siguiendo los lineamientos de algunos “bares LGBT” y los estudios realizados por las académicas Wilches & Sandoval. Con un respaldo científico de esta naturaleza, ¿cómo se atreven a hablar de discriminación?

De hecho, estamos trabajando para que, en aras de la verdad, el letrero de la entrada de los bares LGBT diga: “bienvenidos los hombres serios, activos, discretos y cero plumas”.

“Amamos a los homosexuales”

Debo decir que estoy cansado de que se reclame que en ciertos establecimientos les limitamos a las personas LGBT su derecho al libre desarrollo de la personalidad.

En PURAYE amamos a los homosexuales al punto de que los consideramos seres humanos, pero su grosería no tiene límite. He visto la manera aireada como responden a las preguntas: “quién hace de hombre y quién de mujer” o “quién es el pasivo y quién el activo”.

No suelo usar palabras despectivas para referirme a ningún tipo de degeneramiento. Por el contrario, estoy al tanto de las columnas del académico Mauricio Blond en El Mirador para saber la manera correcta de abordar estos temas, pero a veces las personas LGBT se pasan.

Les contaré una situación que sucede con frecuencia y que se nos ha salido de las manos. He visto cómo algunas de ellas están felices departiendo y de repente a una pareja le da por juntar sus bocas y mover sus labios en un extraño gesto al que llaman “bezo” o “veso”. Y en estos casos, la norma es clara: la expulsión. Ya sea de demonios o del establecimiento.

Si en mis manos estuviera, no lo haría. No tengo nada en contra de los homosexuales, pero la cartilla de urbanidad elaborada por los doctores Roberto, Alejandro y Mafe Caval es contundente: “están prohibidos los actos contranatura”, llámense saludar, tomarse una selfie, pedir un trago, comer algo o cualquier otro gesto fuera de contexto.

También es importante aclarar que en los establecimientos vinculados a PURAYE las normas se aplican por igual a todos los clientes, sin importar su orientación sexual o identidad de género.

Sin embargo, un estudio científico de gran prestigio citado por el columnista Blond reveló que las personas LGBT son más proclives a exhibirse. Por ejemplo, cuando van a ir al baño o a la barra no ocultan sus rostros con sus chaquetas o, al menos con sus brazos, sino que sin recato alguno y con la frente en alto, se ponen de pie.

Y después se atreven a decir que no son más propensos a cometer actos obscenos que atenten contra familias y niños.

En PURAYE respetamos los diferentes “gustos”, “tendencias”, “preferencias” y cualquier otra patología, pero un estudio realizado por Mark Regenerese, respetado académico norteamericano, evidenció que los primeros en salir de rumba fueron Adán y Eva, no Adán y José ni Eva y Andrea.

Respeto por la ley natural

Por tanto, así quisiéramos permitirles a las parejas del mismo sexo bailar juntas, debemos respetar la realidad natural. Como dice mi tocayo: “si una persona decide comer bocadillo prescindiendo del queso, no puede imponerle sus gustos a los demás porque lo natural no es consumir estos dos productos por separado”.

Y en caso de insistir en hacerlo, habría que convocar a un referendo para que sean las mayorías las que decidan la manera correcta de hacer uso de estos dos alimentos.

Ahora, si permitimos que estas parejas disfruten de nuestros espacios de esparcimientos como si fuera algo normal, le estaríamos dando vía libre a una población que no procrea, lo que traerá como consecuencia que en 50 o 60 años nuestros negocios se vean seriamente amenazados por la ausencia de clientes.

Sin embargo, en aras de garantizar que estos reclamos por presuntos actos de discriminación no vuelvan a presentarse, decidimos contratar personal especializado en inclusión para dictar unos talleres a propietarios y administradores de bares, restaurantes y centros comerciales.

Para probar la transparencia en la contratación de los funcionarios a cargo de esta labor, nos ajustamos al modelo que el fiscal utilizó para vincular a la analista política Natalia Springer.

Finalmente, el proceso de selección nos llevó a escoger al presidente de la Corporación Esposo y Esposa. Para evitar sospechas sobre nuestro compromiso por apostarle a la igualdad que establece la Constitución de Colombia, la calidad de los talleres estará supervisada por la Procuraduría General de la Nación. Así, pues, esperamos que ahora así podamos tener espacios de esparcimiento más igualitarios. Qué así sea.

*Vocero de la Asociación de Bares PURAYE (por una rumba respetuosa de Adán y Eva).

Enlaces relacionados:

“Este no es un bar de locas”
Discriminación en bares, vuelve y juega
Cambio de planes
El poder de la sanción social
Otro bar niega ingreso a persona trans
Como digo una cosa, digo otra
Derecho de admisión Vs. Discriminación en bares LGBT
Theatron: entre la inclusión y la discriminación 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here