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Padre James Martin: Jesús sería el primero en acoger a las personas LGBTI

Género, diversidad sexual y cambio social.

El sacerdote jesuita James Martin, radicado en Estados Unidos, publicó el libro “Construyendo un puente: cómo la Iglesia católica y las personas LGBT pueden establecer una relación de respeto, compasión y sensibilidad”. Sentiido habló con él.

Padre James Martin: Jesús sería el primero en acoger a las personas LGBTI
El padre James Martin es sacerdote jesuita y vive en Nueva York, donde trabaja como editor de la publicación jesuita America. Recientemente publicó el libro “Construyendo un puente: cómo la Iglesia católica y las personas LGBT pueden establecer una relación de respeto, compasión y sensibilidad”.

Por: Andrea Domínguez*

“Tú creaste mis entrañas,
me formaste en el vientre de mi madre.
¡Te alabo porque soy una creación admirable!
¡Tus obras son maravillosas,
y esto lo sé muy bien!”
Salmo 139:13–14

A lo largo de su trabajo pastoral, el sacerdote jesuita James Martin se ha encontrado con muchos corazones lastimados por la propia Iglesia católica, como el de un joven autista cuyo párroco le dijo que por ser homosexual, no debería recibir la comunión.

Durante años, el padre Martin ha ofrecido consejería y orientación a muchas personas lesbianas, gais, bisexuales y trans (LGBT) y a la vez ha trabajado para cerrar la división entre estas personas y la Iglesia católica.

Pero fue en junio de 2016 cuando un atacante entró a la discoteca Pulse, en Florida, y asesinó a 49 personas LGBT, que el padre Martin decidió asumir una vocería más enfática en favor de los derechos de las personas LGBT.

Ver: El asesino de Orlando no era un monstruo

Al padre Martin lo que más le impactó fue la mínima reacción de muchos obispos de Estados Unidos que, con algunas excepciones, no se pronunciaron como era debido contra el atentado.

Para mí eso fue revelador. El hecho de que apenas unos cuantos obispos católicos hubieran reconocido a las personas LGBT o usado la palabra ‘gay’ en semejante momento, mostró que estas personas aún son invisibles en muchos rincones de la Iglesia. Incluso en una tragedia como esta”, señala el padre Martin.

Este evento lo ayudó a reconocer algo: el trabajo de los evangelios no puede completarse si una parte de la Iglesia está esencialmente separada de otra.

“Entre las personas LGBT y la institucionalidad de la Iglesia se ha formado una brecha en la que es necesario construir un puente”.

Reuniendo sus experiencias de muchos años como consejero espiritual y con el episodio de Pulse como motor, el padre Martin escribió el libro Building a Bridge: How the Catholic Church and the LGBT Community Can Enter into a Relationship of Respect, Compassion, and Sensitivity (Construyendo un puente: como la Iglesia católica y las personas LGBT pueden establecer una relación de respeto, compasión y sensibilidad).

Es un material rico en reflexiones espirituales y en recursos prácticos para llevar a la vida diaria las virtudes de la compasión, el respeto y la sensibilidad en la relación entre Iglesia y personas católicas LGBT.

El padre James Martin es sacerdote jesuita y vive en Nueva York, donde trabaja como editor de la publicación jesuita America. En 2017 fue nombrado por el Papa Francisco como asesor del departamento de comunicaciones del Vaticano y además de su labor con las personas LGBT católicas, ha trabajado en favor de migrantes y refugiados.

En el Encuentro Mundial de las Familias de 2018, evento internacional que se realiza cada tres años y en el que participó el Papa Francisco, el padre James Martin estuvo a cargo de la charla “Dando la bienvenida y mostrando respeto en nuestras parroquias hacia las personas LGBT y sus familias”.

Ver: El sí pero no de la Iglesia católica frente a los homosexuales

En esta entrevista para Sentiido Martin revela su espíritu conciliador y comparte valiosas herramientas para ayudar a construir puentes, no sólo entre las personas LGBT y la Iglesia, sino entre grupos opuestos de cualquier sector polarizado de la sociedad.

1. ¿La Iglesia considera que la homosexualidad, la bisexualidad o cualquier otra orientación sexual diferente de la heterosexualidad es un pecado?

Esa es una idea equivocada. En la enseñanza actual, el hecho de ser homosexual o bisexual no es pecaminoso. Tristemente, mucha gente cree eso. Pero las enseñanzas de la Iglesia se refieren más a actuar sobre esos deseos. Todas las personas LGBT son creadas a imagen y semejanza de Dios.

Ver: “Cuando acepté que ser homosexual no era enfermedad ni pecado, mi vida cambió”

“Nacer lesbiana, gay o bisexual no es pecado. En ninguna parte la Iglesia católica dice que lo es”.

2. ¿Estos prejuicios perjudican la relación de las personas católicas LGBT con la Iglesia de la que quieren formar parte?

Muchas personas católicas LGBT han sido insultadas, excluidas y marginadas de su propia Iglesia. Han escuchado cosas negativas en privado, en conversaciones con pastores o en público desde el púlpito. Yo trato de recordarles que como católicas bautizadas son tan parte de la Iglesia como el Papa o su pastor local. Estas personas pertenecen a la Iglesia y la Iglesia las necesita.

3. ¿Existen textos bíblicos que hablen de la homosexualidad como un pecado?

Sí, pero tienen que ser vistos en su contexto. Con frecuencia, las personas citan pasajes de Levítico que prohíben la homosexualidad. Pero Levítico también dice que está bien tener esclavos y que debemos dar muerte a quienes no respeten el Sabbath.

Ver: ¿Qué dice la Biblia realmente sobre la homosexualidad? 

Cuando uno cita esos textos, la gente dice con razón: “bueno, esos eran tiempos diferentes y ahora entendemos las cosas de manera distinta”. Así que para mí resulta extraño que los únicos pasajes que son interpretados literalmente son los que tienen que ver con la homosexualidad.

4. ¿Cuáles son los mensajes más poderosos de la Biblia que pueden ayudar a cerrar la brecha entre personas LGBT y la Iglesia católica?

El mensaje más poderoso es uno: Jesús. Él siempre se acercó a las personas marginadas de su tiempo: los cobradores de impuestos, los centuriones romanos, los samaritanos, las mujeres, los enfermos. Todas estas personas eran vistas como excluidas en el primer siglo en Galilea y Judea. ¿Y quiénes son las más marginadas hoy en día? Las personas LGBT. Es precisamente hacia ellas hacia quienes Jesús querría ir primero.

Ver: “Los gais no van a volver al clóset”

5. ¿Cuáles serían los primeros pasos para empezar a construir ese puente entre católicos LGBT y la institucionalidad de la Iglesia?

Yo soy muy claro en que la mayor parte de la responsabilidad de esta reconciliación está en manos de la institucionalidad de la Iglesia. Es la Iglesia la que margina a los católicos LGBT y no al revés.

Ver: El activista espiritual

Lo más importante que la Iglesia tiene que hacer es sencillo: escuchar. Ellos deben escuchar a las personas católicas LGBT contar sus experiencias y oír cómo han sido tratadas por la Iglesia. Sólo entonces puede haber reconciliación.

6. Usted habla de que la gente acude a ataques personales violentos para referirse a otros, incluyendo a las personas LGBT. ¿Necesitamos reeducar a los adultos en su forma de relacionarse con los demás?

Sí. Necesitamos reeducación. Por eso es que las virtudes mencionadas en el Catecismo “respeto, compasión y sensibilidad” son tan importantes no sólo para el diálogo LGBT – Iglesia, sino en todo.

Ver: No, la culpa no es de las redes

Hemos perdido el arte de conversar respetuosamente. Y gradualmente estamos perdiendo también el arte de escuchar. Si realmente respetáramos a las personas católicas LGBT y las escucháramos, ¿qué nos dirían?

7. ¿Cómo el ejercicio de estas virtudes (respeto, compasión y sensibilidad) puede ayudar a una relación más armoniosa entre católicos LGBT y líderes de la Iglesia?

Esas virtudes vienen directamente del Catecismo. El respeto nos ayuda a reconocer el valor de otra persona. La compasión nos ayuda a entrar en la complejidad de sus vidas. La sensibilidad nos ayuda a ser cuidadosos sobre la forma como hablamos y actuamos frente a otra persona. Todo esto, por supuesto, son formas de expresar la virtud de la compasión.

Ver: Hay muchas voces religiosas que no son “antiderechos” 

Es también la forma en que Jesús trataba a las personas en los márgenes de la sociedad. Miremos cómo le habla, por ejemplo, a un centurion romano o a la samaritana. ¿Los castiga por ser diferentes? No, los trata con infinita compasión, los escucha, los recibe tal y como son y los ayuda. Así es cómo debemos tratar a la gente LGBT.

Padre James Martin: Jesús sería el primero en acoger a las personas LGBTI
Muchas personas católicas LGBT han sido insultadas, excluidas y marginadas de su propia Iglesia. El padre Martin trata de recordarles que como católicas bautizadas son tan parte de la Iglesia como el Papa.

8. Usted escribió “Una oración para cuando me siento rechazado”.  ¿Qué es lo que más lastima a las personas católicas LGBT  y cómo sanar esas heridas?

El año pasado yo estaba hablando frente a un grupo de 200 personas católicas LGBT en Nueva York. Les pregunté cuántas de ellas se habían sentido lastimadas de manera significativa por la Iglesia católica. Cada una de ellas levantó la mano.

“Las causas más comunes de esas heridas son los comentarios llenos de odio que escuchan de sacerdotes, diáconos, hermanas o trabajadores pastorales laicos”.

Hace unos meses un hombre autista me dijo que el pastor encargado de juventud le dijo que por ser gay no debería recibir la comunión. ¡Qué hiriente es eso! La mejor forma de sanar estas heridas es, primero, que la Iglesia católica se disculpe y segundo, tratar a estas personas con dignidad y respeto. Están cansadas de ser maltratadas.

9. ¿Y qué pueden hacer mejor las personas católicas LGBT en su relación con la Iglesia?

Este es parte del “puente” también. Estas personas están invitadas a tratar a la jerarquía de la Iglesia con respeto, sensibilidad y compasión. Puede ser difícil, ya que las personas católicas LGBT se sienten lastimadas por esta jerarquía, pero esto es parte de ser cristiano. Con frecuencia les digo a mis amigos/as LGBT: aunque sientas que un determinado miembro de la Iglesia es tu “enemigo”, Jesús nos pide que amemos a nuestros enemigos.

10. ¿Podría hablarnos de la reciente ola de despidos de personas LGBT en instituciones católicas en Estados Unidos? ¿Esto no va en contra de un mayor respeto por la diversidad sexual y de género?

Esto está ocurriendo porque las personas LGBT están siendo cada vez más abiertas acerca de quiénes son y, por supuesto, sus matrimonios se están haciendo públicos. Y a pesar de que los matrimonios del mismo sexo son contrarios a las enseñanzas de la Iglesia, yo diría que estas personas están siendo injustamente castigadas.

Ver: Viviana y Tatiana: “sí, acepto”

Pensemos en todas las personas que viven en situaciones que no reflejan las enseñanzas de la Iglesia y a las que sin embargo se les permite mantener sus trabajos: un hombre y una mujer que viven juntos antes del matrimonio. O un católico divorciado que no tiene la anulación de su matrimonio y sin embargo se vuelve a casar.

O la gente que usa anticonceptivos. Y así hay muchos casos más. Sólo las personas LGBT cuya vida sexual es puesta bajo el microscopio, recibe ese trato. Por tanto, es discriminatorio.

11. ¿Es posible construir puentes de respeto, compasión y sensibilidad en otras áreas de la sociedad?

Claro que sí. Esas virtudes nos ayudarán. No siempre es fácil. Y como me lo dijo uno de mis superiores jesuitas “si tú vas a construir un puente, la gente en ambos lados del puente va a caminar por encima tuyo“. Pero creo que vale la pena. Parte de la tarea de los jesuitas es el trabajo de la reconciliación. Y eso es lo que estoy tratando de hacer.

Ver: Diálogo entre opuestos, ¿cómo lograrlo?

12. ¿Cuál ha sido la actitud de sus superiores frente a su trabajo con las personas LGBT?

Mis superiores jesuitas, desde los niveles más altos hasta el más local, me han apoyado. Mi libro tiene la aprobación oficial de mi provincial jesuita. Yo no lo habría escrito si no hubiera tenido su apoyo. Todo lo que hago lo hago como jesuita.

#ReligiónMásDiversidad es un proyecto apoyado por la Fundación Open Society Institute en cooperación con el Programa para América Latina de Open Society Foundations.

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* Periodista.

1 Comentario

  1. O sea que Levítico no vale.
    Que asqueroso que incluya la “compasión” en su discurso.
    Que cruel es la Iglesia cuando se pone en contra del matrimonio de personas del mismo sexo.

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