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Donación de sangre LGBTIQ

Personas LGBTIQ y donación de sangre, entre la solidaridad y la discriminación

Donar sangre es una acción solidaria que no se les ha permitido a las personas LGBTIQ de Colombia. Recientemente, el Instituto Nacional de Salud (INS) ajustó sus criterios de selección de donantes como un pequeño paso en materia de no discriminación.

Por: Andrea Domínguez*
Reportería: Irene Alonso**

En agosto de 2021 Daniel Castellanos se hizo viral en Twitter, después de desahogarse tras ser rechazado por tercera vez para donar sangre. ¿La causa? Ser homosexual. Mucha gente le dijo: “¿pero por qué insistes en donar sangre?” y “miente, nadie tiene que saber que eres gay”.

Pero Daniel no estaba dispuesto a mentir, como no debería estarlo nadie que pretenda donar sangre. “Yo salí del clóset a los 22 años y no tengo por qué decir mentiras para que acepten una donación de sangre”, afirma Daniel, quien sabe que donar sangre no es un derecho, sino un deber solidario, mientras que no ser discriminado por su orientación sexual sí es un derecho constitucional. (Ver: ¿Cómo salir del clóset?).

Lo mismo piensan Diego Rico y Edward Gutiérrez, una pareja que a comienzos de 2021 interpuso una acción de tutela luego de que les dijeran “No” a ser donantes de sangre a pesar de estar en una relación monógama, usar preservativos y haber presentado pruebas negativas de VIH. (Ver: Colombia: 30 años de la Constitución que abrió el camino de la igualdad).

Daniel no está dispuesto a mentir, como no debería estarlo nadie que pretenda donar sangre.

Daniel, Diego y Edward están convencidos de que el sistema tiene que ser estricto, que los donantes tienen que ser idóneos y honestos y que nada de esto tiene que ver con ser o no homosexual, sino con ser responsables.

Ahora el INS incluye la frase “no protegidas”, antes ni siquiera hacía la distinción entre una relación protegida y una en la que no se usó preservativo. 

Estos dos casos parecen haber motivado la más reciente novedad en materia de selección de donantes de sangre en el país. En septiembre, el Instituto Nacional de Salud (INS) hizo unos ajustes a la redacción de los “Lineamientos técnicos para la selección de donantes de sangre en Colombia”: por primera vez retiró parcialmente las categorías “hombres que tienen sexo con hombres” y a las mujeres trans, de los grupos poblacionales rechazados, per sé, para donar sangre.

Ahora el cuestionario pregunta al potencial donante si ha tenido una nueva pareja sexual durante los últimos seis meses. En caso de que su respuesta sea “Sí”, debe ser diferido -no puede donar sangre- durante seis meses. Luego, la pregunta 12 dice: “¿Ha tenido relaciones sexuales con personas pertenecientes a alguna de las siguientes poblaciones: trabajadores sexuales, habitantes de calle, personas que se inyectan drogas?”. Es decir, ya se excluye de la lista a los “hombres que tienen sexo con hombres” y a las mujeres trans.

En el párrafo siguiente se entra en mayores detalles: “Los hombres que tienen relaciones sexuales no protegidas con hombres, los transexuales, las personas que se inyectan droga, los trabajadores sexuales y sus clientes y las personas seronegativas dentro de una pareja serodiscordante, se encuentran en mayor riesgo de exposición al VIH que otras”. En esta ocasión se incluye la frase “no protegidas”, lo que constituye un avance, pues antes ni siquiera se hacía la distinción entre una relación protegida y una en la que no se usó preservativo. 

A la hora de donar sangre existen prácticas de riesgo, no “personas peligrosas”.

Aunque el ajuste en los lineamientos implica un avance hacia la no discriminación, todavía quedan aspectos en el documento y en la resolución 3212 de 2018, del Ministerio de Salud, que pueden reforzar el estereotipo de que las personas bisexuales y homosexuales y las mujeres trans no serían buenas donantes de sangre.

En todo caso, el doctor Armando Cortés, presidente de la Asociación Colombiana de Bancos de Sangre y Medicina Transfusional, reconoce la importancia del cambio en los lineamientos del INS. “No podemos seguir en esa tónica de discriminación. La novedad en los lineamientos es una decisión basada en la ciencia”. (Ver: Chao prejuicios).

Sin embargo, el propio Ministerio de Salud, en respuesta a un cuestionario formulado por Sentiido, dice: “un hombre homosexual, si en los últimos 12 meses no se ha expuesto a riesgo al mantener relaciones sexuales con otros hombres, con personas que se inyectan drogas o mujeres trans, pudiera ser aceptado como donante de sangre. Análogamente, si un hombre heterosexual se ha expuesto a riesgo por haber mantenido en los últimos 12 meses relaciones sexuales con trabajadoras sexuales, con personas que se inyectan drogas o con más de dos parejas, tendría que ser diferido como donante de sangre”.

Todavía hay aspectos que refuerzan la idea de que las personas bisexuales y homosexuales y las mujeres trans no son buenos donantes de sangre.

Todas las personas con más de un compañero sexual deben tener relaciones sexuales con protección, independiente de su orientación sexual o identidad de género.

Muchas mujeres lesbianas o personas bisexuales también han sido rechazadas para donar sangre aunque no están en el grupo de poblaciones con una prevalencia de VIH superior al 1%.

Esto en la práctica podría interpretarse como un “No” –no se acepta la donación de un hombre homosexual – pues si un hombre homosexual sostiene una relación sexual con otro hombre, esto para el Ministerio continúa siendo considerado una conducta de riesgo. Es decir, no hay una diferenciación entre una relación sexual protegida (con el uso de preservativos) y una sin protección y tampoco se diferencia si el donante potencial tendría una pareja o más de una.

Luego, en su respuesta, el Ministerio continúa diciendo que el tema no está en la orientación sexual sino en el hecho de que los hombres homosexuales, al igual que las mujeres trans, pertenecen a un grupo en el que hay una prevalencia de VIH superior al 1%. “El diferimiento obedece a puras razones epidemiológicas, científicas y a la posibilidad de que el virus pudiera escapar a su detección con las pruebas usuales de laboratorio. Por tanto, el propósito fundamental de este tipo de recomendaciones es garantizar la seguridad sanguínea y en ningún momento discriminar a las personas”.

Pero este discurso del Ministerio no cuadra con lo que sucede en la práctica. Muchas mujeres lesbianas o personas bisexuales también han sido rechazadas para donar sangre aunque no están en el grupo de poblaciones con una prevalencia de VIH superior al 1%. Varias de ellas publicaron recientemente en las redes sociales de Sentiido sus experiencias al haber intentado donar sangre.

Es discriminatorio asumir que un donante, por ser una persona homosexual, es más promiscua que una heterosexual.

Con excepción de un caso en el que una mujer lesbiana dijo haber podido donar sangre sin ningún problema en las últimas semanas, las demás personas que respondieron a la pregunta de Sentiido manifestaron que una vez dieron a conocer su orientación sexual fueron rechazadas como donantes sin importar si su estado de salud era óptimo y si sus prácticas sexuales eran seguras.

Una de ellas es Estefanía Cárdenas, una politóloga payanesa residente en Pasto, dedicada a la investigación en salud pública. En 2013, antes de haber tenido a mujeres como parejas sexuales, se acercó a un puesto de donación en Popayán y pudo hacerlo sin ningún inconveniente. En 2018, cuando ya había tenido como parejas sexuales a otras mujeres, fue a un banco de sangre en Pasto y, pese a cumplir con los requisitos de salud y de seguridad en sus relaciones sexuales, fue rechazada.

Después de haber llenado el formulario en el que me preguntaban si había tenido relaciones sexuales con personas de mi mismo sexo, pasé al examen con el médico. Él revisó mis respuestas y me dijo ‘pero tú pusiste aquí que sí has tenido relaciones sexuales con personas de tu mismo sexo… No te podemos recibir la donación porque seguimos una reglamentación. Si una persona marca esa casilla y nosotros recibimos esa sangre, nos pueden cerrar el banco de sangre’”, recuerda Estefanía que le dijo entonces el médico.

Estas fueron algunas de las repuestas que llegaron a las redes de Sentiido frente a la frase: “Estamos buscando mujeres lesbianas o personas bisexuales a quienes no les hayan permitido donar sangre en Colombia por su orientación sexual”. Las respuestas evidencian que la discriminación no es solamente con hombres gais sino con las personas LGBTIQ en general.

“Yo no me acuesto con una persona, yo me acuesto con la historia sexual de esa persona”, Elba María Bermúdez, epidemióloga. 

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Ahora, frente a la cifra de que en ciertas poblaciones hay una prevalencia de VIH superior al 1%, la epidemióloga Elba María Bermúdez, profesora de salud pública de la Universidad Javeriana de Cali, explica que la prevención de un sistema de donación de sangre no puede recaer en índices que en gran parte son subjetivos.

Hay mujeres casadas, heterosexuales y monógamas que porque su marido se echó una canita al aire, se infectan con VIH. El sistema jamás debe preguntar si usted es homosexual o bisexual o heterosexual, son cosas que pertenecen a la esfera íntima del individuo. Qué tipo de preguntas son más útiles: ¿usted ha tenido hepatitis? ¿Tiene hepatitis? Porque la persona con hepatitis puede vivir con VIH y no saberlo debido a la ventana inmunológica que evita que el virus sea detectable durante un tiempo. Ese tipo de preguntas sí nos dan información útil, pero jamás se debe preguntar sobre la intimidad de las personas entre otras cosas porque la gente puede mentir”. 

La doctora Bermúdez considera que son las prácticas sexuales las que se deben categorizar como de riesgo, no las poblaciones, pero además, piensa que el sistema de salud tiene que estar centrado en el análisis cuidadoso de la sangre.

“En España, el índice de prevalencia de VIH en mujeres heterosexuales es mayor que en hombres homosexuales”, Diego Rico.

Camilo Guzmán, miembro del colectivo que está apoyando a Diego y Edward con la tutela, dice que los prejuicios sobre los hombres que tiene sexo con hombres y la calidad de su sangre son homofóbicos.

Pero como lo evidencian los casos de mujeres lesbianas y personas bisexuales que han sido rechazadas como donantes, no se trata apenas de la estigmatización de los hombres gais sino de todas las personas con orientaciones sexuales o identidades de género diversas. Cuando a Estefanía la rechazaron para donar sangre por ser lesbiana, lo primero que hizo fue buscar la norma que le habían mencionado, pues quería entender qué lógica había en el hecho de que en un país que necesita donantes de sangre el sistema le cerrara la puerta. 

Encontré que se trataba de una reglamentación de hace 30 años en la que se les exigía a los bancos de sangre que rechazaran a cualquier persona que haya tenido relaciones sexuales con alguien de su mismo sexo en los últimos 10 años. No lo podía creer”, afirma Estefanía.

La norma es la resolución 901 de 1996, actualizada a través de la resolución 3212 de 2018 del Ministerio de Salud, vigente actualmente, en la que no se rechaza directamente a los hombres homosexuales como donantes, pero afirma que serán diferidas de los procesos de donación de sangre las personas que hayan sostenido relaciones sexuales con una de las poblaciones clave, determinadas por el Instituto Nacional de Salud (INS). A su vez, los lineamientos de este Instituto, hasta el pasado mes de septiembre, decían que no podían ser aceptados como donantes los hombres que hubieran tenido sexo con otros hombres durante el último año.

“El Estado sigue reproduciendo estigmas alrededor de la homosexualidad. Pero nosotros podemos salvar vidas. Queremos que el Estado nos deje de ver como sujetos sospechosos o enfermos”, Camilo Guzmán.

A la pregunta de Sentiido en redes llegaron pocas respuestas de personas LGBTIQ que fueron aceptadas como donantes. Y son experiencias muy recientes.
Cada día, alrededor de mil personas requieren de una transfusión de sangre en Colombia.

Un deber solidario

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud (INS), cada día, alrededor de mil personas requieren de una transfusión de sangre en Colombia. Esas personas logran salvar su vida o mejorar su salud gracias a que un desconocido se acercó a un banco de sangre a donar una fracción de ese líquido poderoso que nos mantiene vivos.

Esa es la motivación que ha llevado a Daniel Castellanos, un químico farmacéutico de 25 años, a intentar donar sangre en tres oportunidades. “La primera vez fue cuando estaba en la Universidad; me acerqué al puesto de donación y me dijeron que no podía donar sangre porque había cambiado de pareja sexual hacía menos de seis meses, lo cual fue comprensible. Luego, hacia mediados de 2019 había una campaña de donación de sangre cerca a mi casa. Tan pronto les informé que yo era gay, me dijeron que no sin preguntarme nada, ni siquiera cuántas parejas sexuales había tenido, si tenía una relación estable o si usaba preservativos en mis relaciones. Y finalmente, en agosto de 2021 pusieron una carpa de donación de sangre en el conjunto en el que vivo. En un momento la entrevistadora me dijo: ‘escribiste que tienes relaciones sexuales con otros hombres’. Yo le dije ‘sí, soy gay’ y me respondió: ‘gracias, pero estás en la población de alto riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual”.

Daniel le explicó a la funcionaria que sus prácticas sexuales no eran de riesgo, que estaban acordes con lo requerido para ser donante y le mostró una prueba de VIH que se había practicado el día anterior, pero la decisión de la funcionaria ya estaba tomada.

La estigmatización de los hombres homosexuales en relación con el VIH-sida empezó en los años 90 cuando los primeros casos se multiplicaron en esta población y no había mayor pedagogía sobre el uso del preservativo.

Por su parte, Diego Rico, el estudiante de décimo semestre de derecho que interpuso una acción de tutela y su novio Edward Rodríguez, fueron a donar sangre a la Fundación Valle del Lily, en Cali, a principios de este año. Pero salieron del lugar con la misma cantidad de glóbulos rojos con la que entraron y con una sensación de frustración e indignación: el banco de sangre los rechazó por ser homosexuales.

No importó que ambos declararan tener una vida sexual saludable bajo los parámetros del Instituto Nacional de Salud (INS). A los ojos del personal médico que los entrevistó, y que se estaba rigiendo por las directrices institucionales, sólo importaba que Diego y Edward estaban dentro de la categoría: “hombres que tienen sexo con hombres” y, automáticamente, no podían donar sangre. 

Tras ser rechazados, Diego y Edward interpusieron la mencionada tutela pidiendo protección para sus derechos constitucionales a la no discriminación, al libre desarrollo de la personalidad, a la dignidad humana y a los derechos sexuales y reproductivos.

La tutela que Diego y Edward interpusieron por ser rechazados para donar sangre por ser homosexuales, fue seleccionada por la Corte Constitucional. Pretende respaldar el deber constitucional de solidaridad que tienen todos los colombianos.

“Es positivo que el INS ahora diga que no se puede excluir a un donante por el hecho de ser un hombre que tiene sexo con otro hombre o por ser una mujer trans, pero todavía hay mucho sobre lo cual la Corte Constitucional puede pronunciarse”, Diego Rico.

Hasta 2012 era imposible para una persona homosexual donar sangre en Colombia. Fue, entonces, cuando la Corte Constitucional, en respuesta a la tutela interpuesta por un hombre al que le impidieron donar sangre por ser homosexual, expidió la sentencia T-248 de 2012, que dice que la orientación sexual (heterosexual, bisexual u homosexual) no debe ser tomada como criterio para la selección del donante ya que no representa un riesgo por sí misma. De ahí en adelante donar sangre era teóricamente posible para una persona homosexual, pero improbable en la práctica. 

En todo caso para Diego, el hecho de que los lineamientos del INS continúen insistiendo en las “poblaciones clave”, es decir aquellas que tienen un índice de prevalencia de VIH superior al 1% y dentro de las cuales están los hombres que tienen sexo con hombres y las mujeres trans, al igual que los habitantes de calle, las personas trabajadoras sexuales y las que usan drogas inyectables, es una postura que sigue reforzando prejuicios, pero que además está mandando el mensaje de que la población heterosexual no está en riesgo de contraer VIH u otras enfermedades de transmisión sexual. 

“En mi trabajo como investigadora en salud pública, he identificado un subregistro de personas heterosexuales con VIH, en particular hombres mayores de 45 años”, Estefanía Cárdenas.

Por un lado, nos hemos cansado de mandar derechos de petición para saber de dónde se saca el cálculo de que los hombres que tienen sexo con hombres tienen índices de prevalencia de VIH superiores al 1%, porque para hacer ese cálculo es necesario saber con exactitud cuántos hombres tienen sexo con hombres en Colombia. Pero además, consideramos que si se sigue insistiendo en que hay poblaciones clave, lo que se está promoviendo es una conducta de descuido de mucha gente heterosexual porque supone que no está expuesta a ningún riesgo y eso no es verdad”, aclara Diego. 

Y es que el sexo anal, que de hecho expone a mayor riesgo de adquirir infecciones de transmisión sexual, no es una práctica exclusiva de los hombres homosexuales.

La honestidad del donante

Para el doctor Armando Cortés, de la Asociación Colombiana de Bancos de Sangre y Medicina Transfusional, es vital que las personas donantes, independiente de su orientación sexual o de su identidad de género, entiendan la importancia de decir la verdad y de actuar con responsabilidad.

Las personas que se acercan a donar sangre tienen que estar conscientes de que esa sangre le va a llegar a una persona enferma; entonces, deben saber que si han tenido algún comportamiento de riesgo, no deben donar. Es cierto que tenemos un buen sistema de tamizaje de la sangre y que a cada unidad de sangre donada se le hacen unas pruebas que son exigidas y vigiladas por el INVIMA pero el riesgo cero no existe en ninguna parte del mundo y si la gente entiende que su honestidad en la entrevista es tan importante como las pruebas que se le hacen a la sangre, podremos garantizar una mejor calidad de la sangre”, explica.

No es correcto asumir que una persona heterosexual, por ser heterosexual, es más precavida en sus relaciones sexuales.

Los países industrializados cuentan con los recursos suficientes para hacer pruebas de biología molecular, o PCR, permitiendo detectar infecciones tempranamente.

En Colombia se le hacen pruebas a la sangre donada pero aún así existe la probabilidad de que alguien recientemente infectado de VIH y que haya donado tres o cuatro días después de haber entrado en contacto con el virus, haya resultando negativo en una prueba de VIH. “Los bancos son incapaces de detectar una infección tan tempranamente y si ese donante en la entrevista dice que ha sido cuidadoso en sus prácticas sexuales, pero está mintiendo, puede ser aceptado como donante pero va a infectar a otra persona”.

Al ser consultado para este informe, el Instituto Nacional de Salud (INS) envió una comunicación que enfatiza en la importancia del cuestionario: “En el mundo entero a toda persona que quiere donar sangre se le hacen una serie de preguntas para identificar potenciales riesgos de enfermedades que puedan ser transmitidas por sangre. El objetivo es minimizar al máximo los riesgos para los futuros receptores, dado que no existen en el mundo pruebas de laboratorio infalibles. Es un primer filtro que busca minimizar riesgos”. 

Aunque la noticia del cambio de lineamientos del INS no arregla el problema de la discriminación, se le está entregando un mensaje a la gente: que las personas diversas existimos, que aquí estamos y que no nos vamos a ir.

Por su parte, Estefanía, quien es donante de órganos y tejidos y que cree firmemente en la importancia de un sistema de salud solidario, está dispuesta a volver a intentar donar sangre. “Me encantaría poder hacerlo, pero yo no tengo por qué tutelar para que un juez decrete que reciban mi sangre. Es una donación, pero tristemente, es la sangre que nadie quiere recibir”.

* Periodista.
** Periodista y antropóloga.

“Me alegra mucho saber que niños y niñas diversas pueden ver que hay personas que tenemos la valentía de abrirles el camino, como otras nos lo abrieron a nosotros”, Daniel Castellanos. 

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Escrito por
Andrea Dominguez
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