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Premios Sentiido a los Oscar 2014

Género, diversidad sexual y cambio social.

La gran estafa americana  (American Hustle)

Por: Juliana Martínez

La gran estafa americana afiche

Director: David O. Russell
Idioma original: Inglés
País: Estados Unidos
Duración: 138 minutos
Protagonistas: Christian Bale, Amy Adams
Calificación:

 

 

 

Una de las favoritas y una de las que más ha seducido al público. Y esto lo digo muy literalmente: la profundidad de los escotes, el desparpajo de los peluquines, la abundancia de rulos, el ingenio de los diálogos, el brillo casi enceguecedor de tanta estrella en el reparto, la siempre acertada selección musical, y el goce fácil de una historia en la que los chicos malos sólo lo son en la superficie, hacen de la película una máquina diseñada para seducir y complacer.

Sin embargo —o más bien quizás por esto— La gran estafa americana es una de las películas que más reproduce estereotipos de género, y que más se beneficia económicamente de ellos. Una vez más la sensualidad, “lo sexy”, se construye desde una desproporción entre lo femenino y lo masculino, donde lo femenino se hace objeto de consumo, mientras que lo masculino asume la posición de mente maestra y sujeto de goce.

Además, La gran estafa afianza la de por sí arraigada relación entre el disfrute del dinero y el disfrute del cuerpo de la mujer por parte de un personaje masculino. A lo largo de toda la película este vínculo es bastante evidente, pero se hace casi literal cuando, para celebrar el éxito de uno de sus negocios, Irving (Christian Bale) le da palmadas en la cola a Sydney (Amy Adams), quien —perfectamente maquillada, peinada e impecablemente vestida— asume para tal fin la popular posición del perrito sobre el escritorio de su amante y sonríe a la cámara.

La notable desproporción entre hombres y mujeres es también evidente en la función que cada uno de estos géneros tiene en el proceso de seducción del espectador. Si las mujeres son bellas y elegantes, los hombres son calvos y barrigones. La apariencia de las mujeres es tomada muy en serio por la película; como espectadores somos invitados a disfrutar de los numerosos vestidos de Sidney, a ver su senos, sus caderas, sus piernas. Por el contrario, la corporalidad masculina es casi caricatura. Si el equipo de maquillaje y vestuario se esfuerza por presentarnos la visión físicamente más seductora posible de Amy Adams, con los hombres hace lo contrario: los disfraza y ridiculiza.

Todo lo anterior hace obvio que el espectador se sigue asumiendo como esencialmente masculino y heterosexual. Es decir que si por una parte “la mirada” en el cine es masculina, “lo mirado” es femenino.

Pero La gran estafa no es más amable con las mujeres que no son objetos sexuales. También los demás personajes femeninos encarnan algunos de los más prevalentes estereotipos sobre las mujeres:1) La mujer que envejece sola y engordando, la solterona de los gatos que comete fraude por un poco de atención, y 2) El ama de casa desesperada: la mujer celosa, irracional, de humor cambiante e impredecible, la histérica; la adicta al alcohol, incapaz de cuidar de su hijo ni de sí misma; la mujer-niña que siempre necesita un hombre que le diga qué decir y hacer.

Quizás el único gesto interesante desde una perspectiva de género es que la película resalta la inteligencia de Sidney. Pero si la capacidad intelectual de la protagonista la pone en un campo más humano y autónomo, la película borra con el codo lo hecho por la mano al usar este rasgo para sexualizar aún más a la protagonista.

Una y otra vez se reitera que la (inusual) capacidad intelectual de Sidney es importante en tanto aviva el deseo de Irving. Es decir que en vez de sacarla de su condición de objeto de deseo, su inteligencia la centra más firmemente en él pues devuelve la atención de espectadores y protagonistas a su atractivo sexual.

La capacidad intelectual de Sidney sólo es apreciada en tanto aviva el deseo masculino. En consecuencia, la película prioriza desproporcionadamente su apariencia. Amy Adams pasa la mayor parte de su tiempo en pantalla con profundísimos escotes (es un inusual alivio que al menos sus senos sean naturales) y la independencia y autodeterminación del personaje son neutralizados por el ideal romántico: la protagonista astuta e independientemente se diluye en su recién adquiridas funciones de mujer legítima y madre sustituta que diligente y amorosa recoge a los chicos en la escuela.

Pese a su interesante comienzo, La gran estafa americana es otra de esas historias de redención que tanto le gustan a la academia norteamericana. Las mujeres son hermosas y priorizan las relaciones sentimentales por sobre su desarrollo personal y los protagonistas son “buenos villanos”, seres que aunque hayan hecho algunas pilatunas son “en el fondo buenos muchachos”. En este sentido el final es diciente: después de tanta tensión sexual y tanta posibilidad de liberación, la historia se cierra con un predecible “cada oveja con su pareja”, están presentes la casa, el carro, los niños y el hasta negocio legal, ¿qué más se puede pedir?

Por todo lo anterior La gran estafa americana recibe un solo sentiido.

4 Comentarios

  1. “Cinco Sentiidos” al especial de los premios Sentiido Oscars 2014. ¡Felicitaciones a las colaboradoras!

  2. Esta reseña de Lobo de Wall Street muestra por qué esta perspectiva para evaluar las películas puede ser completamente absurda. ¿Si el mundo que retrata es machista, racista y de mujeres operadas debería tener otro tipo de personajes?

    • Hola Alejandro, gracias por tus comentarios. Entendemos que
      analizar las películas desde un lente de género y diversidad sexualidad puede ser limitante en tanto deja por fuera otras características importantes de la películas.

      Sin embargo, este es el ejercicio al que invitamos a los lectores. Lo que queremos resaltar no es qué tan machista es el espacio retratado sino cómo la película misma presenta este tema. Es decir, se puede narrar una historia sobre un tema o una situación bastante “masculina” pero con un punto de vista de crítico, como en el caso del Capitán Phillips (donde prácticamente no hay personajes femeninos), usando estrategias como la profundidad psicológica, etc, para no caer en narrativas que refuercen los estereotipos de género. Se pueden contar historias con personajes “machistas, racistas y con mujeres operadas” que no promuevan el machismo, el racismo ni la objetivación de la mujeres, y al hacer este tipo de análisis pretendemos promover el debate de dónde y cómo se puede articular esta diferencia.

      También, lo que dices de “Ella” es muy interesante y nos encantaría pensar la película desde la perspectiva que propones. Te invitamos a escribir una reseña con esta idea para compartirla con los lectores y promover el debate y diversas maneras de ver (también, aunque no sólo), el cine. Escríbenos a editorial@sentiido.com

  3. Me gusta esta reseña de “Her”, me gusta que es ácida, y que muestra que la mirada moralista de sentiido puede servir para dar un giro. Propongo un juego, ¿si lo que aquí se critica, se entiende como una “confesión” del director? ¿no se vuelve una película de cinco sentiidos? ¿qué tal si se trata de un hombre que revela su incapacidad?

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