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Recordando tu santo en mi memoria

Género, diversidad sexual y cambio social.
El 20 de julio se estrenó la obra “Acción de Gracia” en una bodega contigua al Cementerio Central de Bogotá. Fue un espacio de reflexión y comprensión de las realidades que habitan la ciudad.

Arte mujeres transgénero “Acción de Gracia” forma parte del proyecto artístico Márgenes, promovido por la Red Interdisciplinar de Artes Vivas y el Instituto Distrital de Patrimonio y Cultura de Bogotá.

La obra, dirigida por Vividero Colectivo, abordó diferentes dimensiones de las identidades de género, principalmente de aquellas que tienen o han tenido alguna relación con el Barrio Santa Fe, en el centro de la ciudad.

La bodega donde se desarrolló  es un espacio rectangular, con un techo alto por el cual no es difícil sospechar que el agua se filtra en días de lluvia.

A pesar de ser una arquitectura aparentemente simple, todo lo que se arrumó, se reutilizó y se incluyó dentro del lugar lograba respaldar la complejidad del tema tratado: la vida de las mujeres trans, sus recuerdos, su relación con un sector de la ciudad tradicionalmente desatendido y ahora señalado como un punto en el mapa para echar abajo lo que existe para construir centros comerciales y de negocios.

La columna vertebral de la reflexión fue una mujer llamada Salomé, de quien se sabe poco y se sospecha mucho: que fue prostituta, que fue una mujer maltratada por su esposo, que fue una campesina que fabricaba alpargatas…

A fin de cuentas, Salomé fue enterrada en el Cementerio Central y se convirtió en santa de muchas personas del sector. Cuenta la obra “Acción de Gracia” que, tras su muerte, la tumba de Salomé se ubicó entre los mausoleos de los dirigentes y grandes empresarios de este país. Esto atrajo la atención de quienes encontraban en la historia de aquella mujer un rincón de devoción donde depositar sus esperanzas y sueños de una vida mejor.

Así, Salomé también se convirtió en la santa de muchas trabajadoras sexuales a quien le siguen rezando mientras frotan en su tumba billetes de diferentes denominaciones.

Sin embargo, “Acción de Gracia” no se queda solo en la anécdota. También fija su mirada en el barrio Santa Fe, en lo que significa para muchas mujeres que encuentran ahí la soledad pero también la familia. Un sector de la ciudad que es generalmente ignorado y ciertamente eliminado de las listas de lugares turísticos para los visitantes.

La obra también se pregunta sobre la memoria: ¿en dónde están los recuerdos, a dónde irán a parar cuando lleguen las demoledoras y todo lo cubran con cemento y nuevos ladrillos? ¿Qué será de Salomé, de sus devotas, de los espacios que han moldeado las vidas de tantas personas que, aunque muchos las ignoren, no por eso dejan de ser vidas?

La música, la danza, el canto, los ladrillos, las ventanas, las imágenes, los sonidos, la oscuridad, el fuego. Todos estos componentes hacen de “Acción de Gracia” una obra de reflexión e introspección.

Un momento para ver más allá de la propia sombra y de la ropa que se lleva puesta. Para escuchar, comprender, conocer, reconocer y dialogar con la realidad de otras personas y, ciertamente, también con la propia.

A continuación Sentiido comparte un registro de lo que vió.

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