Inicio Miradas Reflexiones sobre los activismos LGBT

Reflexiones sobre los activismos LGBT

Género, diversidad sexual y cambio social.

La tertulia convocada por la representante a la Cámara Angélica Lozano evidenció que hay muchas formas de iniciar y apoyar cambios sociales a veces sin siquiera reconocerse como activista. En últimas, no hay una sola forma correcta de actuar frente a la desigualdad. 

como ser activista LGBT
De izquierda a derecha: Angélica Lozano, representante a la Cámara por Bogotá; Cristina Rojas, del Grupo de padres, madres y familiares de personas LGBT y Elizabeth Castillo, abogada, experta en derechos sexuales y reproductivos y activista feminista.

El jueves 4 de diciembre, la representante a la Cámara por Bogotá Angélica Lozano convocó a activistas, organizaciones y grupos aliados a que compartieran sus intereses y perspectivas sobre los temas centrales en los que debería enfocarse el movimiento LGBT de Colombia en 2015.

Elizabeth Castillo, Alejandro Michells, Cristina Rojas, Radio Diversa, Colombia Diversa y Sentiido, fueron algunos de los activistas, organizaciones y medios de comunicación que participaron en el evento.

Lozano aclaró desde el principio que el objetivo era reunir visiones y experiencias para proponer planes de trabajo, antes que convocar desde su posición como funcionaria pública perteneciente a un partido político.

En la reunión se pusieron sobre la mesa preocupaciones como el acoso escolar, las víctimas LGBT del conflicto armado y el papel de las regiones en la articulación de la movilización social nacional.

El papel del activismo

Una de las discusiones más interesantes del encuentro surgió cuando Mauricio Albarracín, director de la ONG Colombia Diversa, expresó su preocupación sobre cómo las leyes avanzaban pero las personas LGBT seguían enfrentándose a la soledad y a los prejuicios de otras personas LGBT, docentes, directivas de instituciones educativas, empleadores y familiares.

La propuesta de Albarracín se enfocaba en alimentar y promover con mayor insistencia las redes de apoyo y de afecto entre esta población. Vale aclarar que este trabajo ya lo han venido desarrollando organizaciones como Red Somos en Bogotá, grupos universitarios y centros inaugurados por la Alcaldía de Bogotá desde la administración de Luis Eduardo Garzón.

Albarracín proponía no olvidar la consigna de la revolución francesa: “Libertad, igualdad, fraternidad”, para apoyarse en la idea de que las redes de apoyo y afecto pueden crear espacios de desarrollo individual y colectivo.

Frente a esta idea, Elizabeth Castillo, activista y directora del Grupo de mamás lesbianas, respondió que ella consideraba que ese no era el papel del activismo. Esta respuesta dejó en el aire varias preguntas interesantes sobre cómo se articula un movimiento y cuáles pueden ser sus estrategias para iniciar cambios sociales de larga duración.

Creación de redes y búsqueda de aliados

El sociólogo catalán Manuel Castells demostró en su trabajo Redes de indignación y esperanza la importancia de las nuevas formas de agrupación, movilización y comunicación en el proceso de construcción de sociedades críticas y especialmente conectadas cuando se trata de buscar un fin común.

El análisis de Castells demuestra que no hay una sola forma de encontrar los recursos necesarios para movilizarse. Estos recursos hacen referencia a quienes integran la movilización, pero también a los canales de comunicación y a las redes que logran que más personas se alíen aunque no necesariamente utilicen los mismos métodos de acción.

Dos de los asistentes a la tertulia expresaron su interés en ser aliados de la “comunidad LGBT” como heterosexuales. Pedían que se tuviera más en cuenta a quienes no son activistas pero pueden ser multiplicadores de mensajes y acciones positivas dentro de sus grupos sociales.

Y es precisamente esta solicitud la que ratifica que no necesariamente hay una sola forma de iniciar o apoyar cambios. Existen aliados en las universidades y colegios, en las iglesias, las instituciones públicas y privadas, los medios de comunicación o en los hospitales.

Pero sus intereses no siempre se dirigen a lograr cambios en las leyes y la política. También pueden estar orientados a la cultura, el deporte, la academia o las prácticas religiosas de grupos sociales determinados.

Tertulia Angélica Lozano, representante a la Cámara por Bogotá.
Algunas de las personas que asistieron a la tertulia convocada por Angélica Lozano, representante a la Cámara por Bogotá.

Aunque no es posible afirmar que todas las personas que apoyan la diversidad sexual y de géneros son activistas, sus aportes a los cambios sociales influyen en la manera como un movimiento social se afianza, crece y se apoya en diferentes recursos para crear conciencia y alcanzar sus fines propuestos.

Por lo tanto, a la afirmación de Elizabeth Castillo (bloguera y amiga de Sentiido), se le desprenden diferentes vertientes sobre cómo los activismos se han modificado con el tiempo y el desarrollo de las nuevas comunicaciones.

No es lo mismo, pero ¿es igual?

Algunos hombres trans, por ejemplo, han expresado que aunque sus intereses generales sobre las identidades de género cubren a todas las personas que no se identifican con el género asignado en su nacimiento, también tienen objetivos específicos que no se extienden a las mujeres trans por tener historias, intereses y caminos diferentes.

La defensa de los derechos de las personas que viven con VIH, la visibilidad de las intersexuales, la maternidad y la paternidad, los nuevos feminismos y masculinidades, entre un espectro amplio, han conducido a que el movimiento social LGBT se haya diversificado y buscado distintas rutas de acción.

De esta manera, es difícil definir los activismos de una sola manera y hasta con un mismo fin. De hecho, muchas personas que no se consideran activistas, pueden estar iniciando cambios o ejerciendo presión para transformar prácticas injustas o excluyentes por medio de acciones pequeñas y aparentemente insignificantes

Esto puede estar sucediendo cada vez que se envía un tuit, se lee un cuento sobre una princesa a quien no le gustaban los príncipes, se les explica a los sobrinos que su tío ya no se llama John sino Johanna o se defiende a una pareja del mismo sexo que está a punto de ser expulsada de un restaurante.

Este es un debate que tiene mucha tela para cortar y probablemente los activistas que llevan un largo camino recorrido tendrán posiciones distintas a quienes hasta ahora inician o no se consideran a sí mismos de esta manera.

Enlaces relacionados:

Especial Bullying por homofobia
Especial Queer con plastilina
Especial Diversidad sexual y espiritualidad
Se necesitan más políticos abiertamente LGBT
Propósito # 5: apostarle al activismo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here