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Santamaría Fundación, 10 años transformando Cali

Género, diversidad sexual y cambio social.

Este año Santamaría Fundación cumplió 10 años de trabajo por los derechos de las mujeres trans de Colombia. Esta es la historia de la organización.  

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A la izquierda, Pedro Julio Pardo, “la madre” y, en el medio, Federico Ruiz, quienes han estado en Santamaría desde su fundación. A su lado, algunas de las mujeres que forman o han formado parte de la organización.

En 2004, María Paula Santamaría, mujer trans de Cali, contrajo una bronquitis. Con el paso de los días, su salud se complicó al punto que fue necesario hospitalizarla en el Hospital San Juan de Dios de esta ciudad.

Allí presentó un cuadro de neumonía, lo que obligó a trasladarla al Hospital del Valle del Cauca. Mauricio, quien era su pareja, relató tiempo después que una vez María Paula llegó allá, el personal de atención les dijo que iban a buscar dónde ubicarla. El tiempo pasó y el tratamiento no llegó. María Paula murió en una camilla el 21 de mayo de 2004 esperando ser atendida.

Pedro Julio Pardo (Deborah Eskenazi en su identidad femenina), Carlos Andrés González (Bernarda Santamaría en su identidad femenina), Federico Ruiz (Kika Child en su identidad femenina) y otros amigos de ella, sabían que María Paula no era la primera ni la última mujer trans que moriría por negligencia médica.

Así que decidieron empezar a trabajar por su cuenta para garantizar los derechos de estas mujeres. Al año siguiente, poco después de conmemorar el primer aniversario de la muerte de María Paula, conocieron a María Belén Correa, activista trans argentina, quien estaba en Cali en un encuentro sobre VIH.

La muerte de María Paula Santamaría, llevó a la consolidación de Santamaría Fundación. Foto: Santamaría Fundación.

Fue ella quien los impulsó a trabajar por esta causa de manera formal, a través de una fundación con personería jurídica y estatutos.

El 19 de julio de 2005, siete de los amigos de María Paula crearon Santamaría Fundación.

Desde entonces, la organización ha estado enfocada en empoderar a las mujeres trans, en enseñarles que tienen derechos y en cómo hacerlos respetar.

En Santamaría también identifican, atienden y le hacen seguimiento a los casos de violencia contra las mujeres trans en el Valle del Cauca. Documentan los hechos en una base de datos que respalda, ante las autoridades y organizaciones competentes, su trabajo de incidencia.

También les entregan preservativos y las asesoran en temas jurídicos y de salud.  “La idea es que ellas se sientan en Santamaría como en su casa. Que vean este espacio como un lugar de encuentro, más allá de los sitios de trabajo sexual y las peluquerías”, señala Federico Ruiz, director de comunicaciones de la organización.

Antes y después

Antes de que Santamaría apareciera, cuando un policía llegaba a una zona de trabajo sexual, automáticamente las mujeres trans salían corriendo sin siquiera cuestionarse por qué lo hacían.

Según Federico, en Santamaría empezaron a enseñarles que ellas tenían derechos y que no tenían por qué correr con miedo. 10 años después, buena parte de estas mujeres se relaciona con la policía de otra manera, lejos de asumir una posición de inferioridad. “Les creamos un carné con el nombre de ellas y, en la parte de atrás, están sus derechos fundamentales”, señala Ruiz.

De esta manera, las mujeres trans han aprendido que si una de ellas es arrestada, la persona que lo hace debe explicarles el motivo y recordarle, por ejemplo, que tiene derecho a una llamada. No obstante, aún persisten los homicidios contra ellas, así como el abuso policial.

En 2013, el equipo de trabajo de Santamaría presentó el informe de derechos humanos de mujeres trans en Cali (de 2005 a 2011), titulado “Marineras fucsia: en búsqueda de tierra firme”, elaborado por ellas mismas.

Este fue el resultado del observatorio ciudadano trans, creado en 2009 por Santamaría Fundación, con cuatro componentes básicos: formación, investigación, difusión e incidencia. Esta herramienta les ha permitido llevar de una manera más organizada el registro de violaciones de derechos contra las mujeres trans.

Entre los retos de Santamaría está impulsar una ley de identidad de género para lograr que las personas trans sean reconocidas pública y legalmente por el género con el que se identifican y no por su genitalidad.

Sin embargo, más allá de que exista o no una ley, entre los propósitos de la organización están lograr un mejor acceso a la justicia de las mujeres trans, que sean atendidas en las instituciones de salud y que en los diferentes espacios se refieran a ellas como mujeres. También, evitar que les impidan ingresar a establecimientos públicos o vincularse a instituciones educativas y a espacios laborales, solamente por los prejuicios asociados a la palabra “trans”.

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