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“Ser trans es como estar en peregrinación”

Megan Rohrer, del sínodo de la Iglesia Evangélica Luterana, es la primera persona abiertamente trans elegida como obispo de una de las principales iglesias cristianas de Estados Unidos.

Por Andrea Domínguez*

El obispo Megan Rohrer tuvo la certeza de que Dios estaba a su lado cuando tenía seis años y sus padres se estaban divorciando. “Recuerdo haber sentido su presencia y haber pensado: Dios está a cargo, todo va a estar bien”.

Años más tarde, haciendo trabajo social, Megan se encontró en la iglesia con un niño que había intentado suicidarse porque el pastor le había dicho que si era malo se iría al infierno. El niño le confesó a Megan que seguía intentando quitarse la vida porque tenía miedo de crecer, ser malo e irse al infierno, así que prefería morir antes de que eso ocurriera. (Ver: Qué es el fundamentalismo religioso y qué implica realmente).

Entonces Megan supo lo que quería hacer en la vida: ser un pastor que les dijera a los niños que Dios les ama y les amará siempre. Quería que sintieran lo que él sintió cuando a los seis años sus padres se divorciaron. (Ver: “Soy un gay a imagen y semejanza de Dios”).

Megan Rohrer
Megan quería ser pastor para decirles a las infancias que Dios les ama y les amará siempre. Foto: Vince Donovan.

El obispo Megan Rohrer avanza por la vida con una certeza: “Dios me ama tal y como soy”.

En 2021, a los 41 años, Megan Rohrer se convirtió en la primera persona abiertamente trans nombrada obispo de una de las principales iglesias cristianas en Estados Unidos. Pero Megan no es sólo obispo del sínodo de Sierra Pacific en California. También dedica sus energías al arte, a la literatura y a la familia que conforma junto a su esposa Laurel y a sus dos hijos de ocho y nueve años de edad. (Ver: ¿A quién hay que pedirle permiso para amar a Dios?).

Esta es la historia de un trasegar que comienza en las costumbres rurales y tradicionales de Sioux Falls, en el céntrico estado de Dakota del Sur, y que tras los constantes llamados de Dios, atraviesa medio país para encontrar en las costas de California una vida dentro del ministerio. Todo ello de manera simultánea con una búsqueda de la propia identidad. (Ver: Mujer trans, pastora evangélica y mamá).

Desde San Francisco, California, Megan habló con Sentiido sobre su vida como creyente, como pastor y como una persona que ha procurado vivir éticamente, apoyándose en una convicción esencial: “Cuanto más honesto sea acerca de quién soy, más puedo conectarme con Dios”. (Ver: Diversidad sexual y nuevas alternativas espirituales).

¿Cómo fue su infancia en Dakota del Sur?

Crecí yendo a la iglesia con mi familia. Tuve una infancia vinculada a la Iglesia Luterana Esperanza de Dakota del Sur. Todas las grandes festividades giraban en torno a dos cosas, ir a la iglesia y después compartir una gran comida con la familia en la casa de mi abuela. La regla era: si no vas a la iglesia, no vas a la cena. Pero la gran mayoría de las personas iba a la iglesia para pasar tiempo con los demás.

¿Cómo siente que su infancia influyó en su relación con Dios?

Cuando vives en un lugar en el que los ritmos del clima lo dominan todo, hay un sentido diferente de Dios. Porque la gente que vive de cultivar trabaja muy duro, pero no está bajo su control tener éxito o no porque esto depende de si llueve lo suficiente pero no demasiado, de si la temperatura es ideal, etcétera. El control no está en tus manos.

Por otro lado, el clima marca la forma como nos encontramos con Dios en diferentes momentos del año. En verano íbamos al lago y era como una celebración; en invierno cuando estábamos encerrados en casa era momento de ser más tolerantes con los que nos rodeaban y perdonar y pedir perdón y en la primavera, cuando había tanta abundancia, había dicha y celebración. Crecer en un medio tan involucrado con los cultivos me hizo sentir que los patrones del tiempo andan como Dios lo quiere. Para mí fue una linda manera de crecer.

¿Cómo fue el proceso de descubrir su identidad de género?

Cuando yo estaba creciendo aprendí que en la pubertad todo el mundo se siente incómodo con su cuerpo. En mi caso, seguí viviendo con esa sensación como adulto. Hubo un período de mi vida en el que pensé: “bueno, al fin y al cabo todo el mundo se siente incómodo con su cuerpo”. (Ver: “Soy fea”).

Eso es básicamente lo que puedo describir acerca de tener conciencia de ser trans: sentir que esa extrañeza, esa sensación de rareza de la pubertad está presente en otras etapas de tu vida. (Ver: El género desde una perspectiva trans).

Usted tocaba el arpa durante el colegio y la universidad. Entiendo que esto de alguna manera ayudó en el proceso…

En Dakota del Sur si tú eras un niño, usabas pantalón y corbata en la orquesta y si eras una niña, vestido, excepto si tocabas el arpa o el chelo porque son dos instrumentos que tienen que ir entre tus piernas para poderlos tocar. Entonces, yo tuve la oportunidad de usar la ropa opuesta a las de las niñas porque yo tocaba el arpa. Y en los años 80 eso era un pensamiento muy adelantado para su tiempo. (Ver: Brigitte Baptiste, una navegante del género).

¿Cómo se hizo más complejo ese proceso?

Cuando empecé a tratar de entender cómo quería que fuera mi vida romántica o qué clase de persona quería tener como pareja, empecé a preguntarme si la persona que yo quería amar se iba a interesar en mí o qué partes de mi cuerpo podrían gustarle o no. Así que mis nuevas dudas iban más allá de saber cómo quería que la gente se refiriera a mí o se dirigiera a mí.

A media que el lenguaje ha cambiado y ha permitido más maneras de nombrarse, me ha dado un poco más de libertad para vivir en el mundo en los espacios intermedios. También surgieron otro tipo de preguntas: ¿quiero tener hijos biológicos? ¿Cómo quiero que me llamen, obispo u obispa? ¿Cómo quiero que mis hijos interactúen conmigo? ¿Cómo me quiero relacionar con mi esposa?

¿Y qué respuestas tiene sobre esas preguntas?

Creo que la mejor manera de explicarlo es que ser trans se siente como estar en una peregrinación; como cuando vas a un lugar sagrado y tratas de aprender cómo ser una mejor persona. Yo experimento ser trans como un camino, un proceso, más que un lugar en el que me quedo. Con suerte, además, vamos a envejecer y a tener más arrugas y el cuerpo va a seguir cambiando y nuestro color de cabello podría volverse más blanco.

Para entenderlo así hay que sentirse muy a gusto con el cambio, una noción que no es fácil para todo el mundo, ¿no?

Sí. Por eso hablo de que ser trans es como estar en la pubertad, pero en otra etapa de la vida. A veces es liberador y a veces te preguntas qué está pasando. Hay momentos en los que vemos cambios en el lenguaje para expresar lo que vivimos. Hay días en los que lo único que necesitas es tener a tu familia a tu lado y hay otros en los que quieres que el mundo sepa quién eres y en los que sientes completamente injusto que el mundo no pueda vernos ni entendernos. (Ver: Cristina Rodríguez: mujer orgullosamente trans).

Para mí ser trans es tratar de ser tan auténtico como me ha sido posible en la vida. Por supuesto, no sé si habría podido ser tan público como soy si hubiera nacido en lugares menos seguros del mundo o si estuviera en una comunidad o en una familia menos respetuosa.

“Desde donde estoy puedo decir que ser trans y tener fe es posible”, Megan Rohrer.

¿Cómo siente que su relación con Dios le ha ayudado en ese camino?

Tengo una relación tan profunda con Dios que siento que me llama a comportarme éticamente en el mundo. Eso me da un arraigo en mi comunidad. Pienso que la fe me ha conectado de manera más amplia con la comunidad porque mientras yo esté bien con Dios, puedo tener una conversación calmada y sin ansiedad con otras personas que cuestionan que yo pueda leer la Biblia e interpretar que Dios me ama y me apoya. (Ver: La Biblia no discrimina pero sí las interpretaciones fuera de contexto).

La razón por la que creo en Dios es que pienso que si tanta gente diferente puede leer el mismo libro y creer que es para cada uno de ellos, eso para mí es un milagro. Así que yo veo diversidad en el mundo y en particular, la diversidad de diferentes expresiones de fe como algo del plan de Dios. Todo esto me da la confianza de saber que Dios me ama y que eso no es debatible. Así que a partir de esa verdad puedo tener cualquier conversación porque sé que Dios está conmigo.

“No siento la necesidad de cambiar la opinión de nadie para que esté de acuerdo conmigo”, Megan Rohrer.

¿Cómo supo que quería ser pastor?

La Iglesia Luterana en Estados Unidos no era un lugar acogedor para las personas LGBTIQ cuando yo empecé la universidad. Yo pensaba graduarme en artes plásticas y quería hacer escultura, pero Dios continuó empujándome a considerar el ministerio.

Todas las personas que formaban parte de la congregación en la que crecí, no estaban seguras de si Dios podría usar a alguien como yo, alguien con mi cuerpo o que amara de la forma en que yo amo, pero estaban seguros de que yo, Megan Rohrer, estaba hecho para ser pastor.

La gente en Dakota del Sur a menudo decía: “no creemos que los homosexuales deban ser pastores, pero creemos que Meghan debería serlo”. Luego conocí al niño que se quería suicidar antes de ser malo e ir al infierno. Eso me partió el corazón y me dio el coraje para hacerme pastor y ayudar a que hubiera lugares más seguros en el mundo donde las personas diversas pudieran ir a la iglesia. (Ver: Alberto Linero: Dios no tiene nada que ver con el coronavirus).

¿Y cómo se convirtió en obispo?

En cierta ocasión di una charla en Trondheim, Noruega, y el periódico nacional noruego puso en su nota que yo era obispo. Yo me sentí avergonzado porque era un error tipográfico y pensé: “van a creer que yo estoy diciendo que soy obispo y que hay un pastor trans en Estados Unidos”. Eso me hizo cuestionarme sobre por qué yo mismo no creía que eso fuera posible así que tuve que hacer un trabajo personal sobre eso para creer que esto era posible y presentar mi nombre para la elección. ¡Y sí era posible!

¿Cuáles han sido algunos de los momentos más gratificantes como pastor?

Pasé 12 años trabajando como pastor cuidando a personas sin techo en las calles de San Francisco y trabajando en proyectos como jardines comunitarios para producir alimentos para la comunidad. En mi experiencia, los momentos más privados han sido los que más me han hecho sentir que estoy haciendo bien mi trabajo.

Recuerdo el caso de una mujer que no se había podido bautizar porque cuando era niña su madre, que se hacía cargo de ella y de sus hermanos, trabajaba los fines de semana y no podían ir a la iglesia. Para esta mujer la fe era importante. Sin embargo, nunca había sentido que como adulta podía bautizarse. Hicimos una ceremonia en medio del jardín, rodeados de hierbas medicinales y la bautizamos allí.

Esos son los momentos maravillosos: cuando estás con personas que han sentido que estaban por fuera de la iglesia, y ahora son bien recibidas. Algunas de ellas se sienten excluidas. Otras no se sienten dignas del amor de Dios. Para personas como ellas, un pastor como yo es lo suficientemente diferente para hacerlas sentir cómodas. (Ver: “Cuando acepté que ser homosexual no era enfermedad ni pecado, mi vida cambió”).

Megan Rohrer
“Mucha gente se siente bienvenida en la iglesia porque yo, una persona trans, fui bienvenida en la iglesia”. Foto: Laurel Rohrer.

¿Qué diferencia ha hecho para su comunidad tener un pastor trans?

Como soy un poco diferente a los pastores que la gente suele conocer y frente a los cuales suele sentir un poco de nervios, las personas pueden hacerme las preguntas que quieren y sentir que pueden fortalecer su fe de una forma renovada. Siento mucha gratitud por el hecho de que Dios use a alguien como yo como una forma de decir: “bueno, si alguien como esta persona puede ser obispo tú también puedes ir a la iglesia y por supuesto que te dejaran entrar”. La gente se siente bienvenida en la iglesia porque yo fui bienvenido en la iglesia.

Usted ha dicho que ser queer le ha hecho mucho más creyente, ¿por qué?

Cuanto más aprendo a amar y a amarme a mí mismo, más me siento agradecido de que hay un Dios que me ama. Cuanto más puedo ser honesto acerca de quién soy, más puedo conectarme con Dios de manera auténtica. Para mí de eso se trata ser queer. El arte de aprender a amar tus diferencias está conectado con las formas en que podemos celebrar la diversidad más completa de Dios.

Si crees que el mundo solo puede ser de una manera te pierdes mucho de la complejidad, la belleza, los matices y las formas en que la creación hace cosas maravillosas, se adapta y cambia. No es que tengas que amarte al 100% pero si puedes encontrar maneras de amarte más, entonces creo que se vuelve más fácil apreciar que Dios hizo a alguien tan original como tú.

Si la alternativa es que si Dios permite que estemos hechos con infinita diversidad, pero creemos que tenemos que comportarnos todos de la misma manera, el mundo sería como una cámara de tortura dedicada a tratar de hacernos a todas las personas lo que no somos. Jesús trataba de celebrar las formas en que él era diferente de otros rabinos, como pasar el tiempo con los samaritanos, que eran muy diferentes a las personas con las que podría haber pasado su tiempo como rabino.

“Yo creo que Dios se deleita en el hecho de que hemos sido creados diferentes”.

Cuéntenos de su familia, de sus hijos y esposa.

Vivo con mis dos hijos de ocho y nueve años, mi esposa, dos hámsters y dos gatos. Es decir, la casa está llena de cariño y alegría. Somos muy afortunados porque vivimos en San Francisco, una ciudad muy diversa que realmente prioriza a las personas de diferentes culturas y diferentes formas de estar en el mundo. Mis antepasados vienen de Noruega, Suiza y Alemania; mi esposa Laurel es de origen judío húngaro y nuestros hijos son afroamericanos. Tenemos una familia diversa y eso nos ayuda a ver el mundo a través de muchos lentes.

¿Cómo se habla en casa de género, cambio climático, guerra?

Mis hijos ni siquiera han aprendido gramática, así que no les importa mucho que se rompan las reglas gramaticales. Están muy interesados en ayudar a que el planeta sea más limpio y en ir a una escuela, aquí en San Francisco, de derechos civiles, para aprender a exigir justicia y cada año tienen que elegir una causa. Este año su causa fue que el Mes de la Historia Negra fuera un año completo. (Ver: Existencia y resistencia no binaria: consejos para aliados).

Megan Rohrer
Foto: Gareth Gooch

¿Cómo es para ellos ser hijos de un obispo?

Les gusta la iglesia más que a la mayoría de niños. Cuando los adoptamos, tenían tres y cuatro años y yo era pastor en una congregación. Se escondían debajo del altar y cada uno me agarraba de una pierna todo el servicio. Después de unos meses, se asomaban por encima del altar y miraban a la gente y luego se escondían de nuevo. Y más tarde simplemente asumieron que debían estar detrás del altar y que querían su propio pan y su propio jugo, como si fueran los pastores.

En cuanto a las enseñanzas de la Biblia, ¿cuáles considera que son las malas interpretaciones más frecuentes? Usted aborda eso en su libro “Don Cristiano Gruñón”.

Sí, ese libro Mr. Grumpy Christian (Don Cristiano Gruñón) es un libro para niños que escribí para tratar de hacerlo todo un poco más simple. Creo que la gente discute mucho sobre quién es el favorito de Dios y quién no lo es. Y mi entendimiento de la Biblia es que Jesús dice que no hay favoritos. Los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros. Entonces, incluso si hiciste una lista de favoritos, Dios la volteará. (Ver: Dos papás, un hijo y todo el amor del mundo).

Creo que Jesús realmente quiere que las personas se amen y sean lo más amorosas posible. Yo me apoyo en algunos de los textos que ayudan a explicarlo. Jesús dice en el evangelio de San Mateo: cualquier medida que uses en otras personas es la medida que Dios usará en ti.

Si quieres que todo sea complicado para otras personas, entonces Dios hará que tengas que seguir todas esas reglas. Si piensas: “dejaré que otras personas vivan su vida y trataré de amarlas”, Dios va a decir: “sólo vive tu vida y te voy a amar”. O, al menos, eso es lo que dice Jesús.

Megan Rohrer
” Creo que Jesús realmente quiere que las personas se amen y sean lo más amorosas posible”.

¿Algún otro texto es particularmente importante para usted?

La Biblia cuenta la historia de Pablo, que antes se llamaba Saul y que estaba tratando de matar a todos los cristianos. De hecho, ve a uno de ellos que está siendo apedreado y anima esa acción. Dios, sin embargo, le dice a uno de los cristianos: “ve y dile a Pablo que lo he elegido para que sea mi sirviente y líder en el mundo”. Y el cristiano le dice: “no, pero eso es una idea pésima”… Dios responde: “este es el instrumento que he escogido para esa gente en este lugar”.

Y ese es el texto que leo a menudo, por ejemplo, en un día en que la gente puede estar de mal humor porque hay un obispo trans. Este es el instrumento que Dios ha escogido para aquellas personas en este lugar. En todo caso, no soy obispo de todo el mundo, ni siquiera de todo Estados Unidos. Soy un obispo para estas personas aquí en California. Este es el lugar donde Dios necesitaba que alguien como yo sirviera. Y eso es más manejable en un día en que hay muchos cristianos gruñones.

*Periodista. Email: adominguez@sentiido.com

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One thought on ““Ser trans es como estar en peregrinación”

  1. Felicito sinceramente a este obispo por el valor ya honestidad que ha tenido en confesar abiertamente su situación y mostrarle a la comunidad cristiana que Dios no hace distinciones sino que usa a cualquier personas que le entrega su vida. Se que habrá mucha controversia, pero también Jesús causó escándalo en su vida terrenal por poner al ser humano por sobre los dogmas y tradiciones humanos. Ya es tiempo de que las iglesias cambien de actitud.

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