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¿Victimismo gay? 8 voces opinan

Género, diversidad sexual y cambio social.

César Sánchez-Avella

Magister en estudios culturales, docente e investigador en problemáticas socio-jurídicas de géneros y sexualidades.

César Sánchez- Avella.
César Sánchez-Avella. Foto: archivo particular.

Una vez más, Mauricio Rubio se empecina en atacar la lucha emprendida por activistas y organizaciones valientes que han articulado importantes acciones contra la discriminación basada en género y sexualidad en Colombia.

Cuando habla del “victimismo gay” se puede advertir fácilmente su intención de descalificar y restarle importancia a la lucha contra la violencia y discriminación hacia las personas con orientaciones sexuales e identidades de género y sexuales no normativas en Colombia.

Y lo hace justo en junio, mes en el que se conmemora un aniversario más de los disturbios de Stonewall, y en el cual se da la principal movilización de la población LGBTI y sus aliados en muchos lugares del mundo.

Sus argumentos son débiles e incoherentes. Por una parte, habla de “victimismo gay” y muestra como ejemplo las declaraciones de Mauricio Albarracín, director de la ONG Colombia Diversa, para indicar que exagera al denunciar que ha sido víctima de discriminación.

Y cita como ejemplo de que en Colombia “se puede ser” el caso de Brigitte LG Baptiste, quien ha logrado altas posiciones en la academia, sin haber sido objeto de discriminación, ni tener que interponer acciones de tutela.

¿Entenderá acaso el señor Rubio que Brigitte no es una persona gay? ¿Conocerá su historia? ¿Sabrá que realizó esos tránsitos en su vida cuando ya era una profesional reconocida? ¿Tendrá presente que esa no es la historia de todas las personas transgeneristas?

De otra parte, es paradójico que Rubio advierta que “para el debate informado sobre cualquier reforma, lo más contraproducente del victimismo gay es la mezcolanza de una población tan variada como la LGBT, que está lejos de enfrentar amenazas uniformes”. Me pregunto: ¿No es justamente lo que acaba de hacer al comparar el caso de Mauricio Albarracín con el de Brigitte LG Baptiste?

Más peligroso que el “victimismo artificial” es el ataque frontal de Rubio al accionar de activistas y organizaciones que defienden los derechos de la población LGBT.

El hecho de que poco a poco se estén logrando reivindicaciones, y que las nuevas generaciones de personas con orientaciones sexuales no normativas que viven en grandes núcleos urbanos como Bogotá, estén gozando de mejores condiciones para expresar su sexualidad y afectividad, no implica que esto se pueda decir de quienes viven en pueblos y zonas rurales, especialmente de aquellas afectadas por el conflicto armado.

De igual forma, algo que muestra claramente el más reciente informe de derechos humanos de la población LGBT en Colombia, presentado por la organización Colombia Diversa, es que la violencia y discriminación contra esta población continúa y, en muchas ocasiones, queda en la impunidad.

Tanto gais como lesbianas, bisexuales, transgeneristas e intersexuales siguen sufriendo discriminación y violencia, en mayor y menor medida según nuestra clase, raza, nivel educativo, religión, etc.

Sería aconsejable que Rubio, en lugar de atacarlo todo, con su reconocida misoginia y homofobia, se instruyera mejor y no tergiversara y ridiculizara los valiosos esfuerzos que muchas personas y colectivos hacen para cambiar una realidad de opresión y violencia.

Continúa en la página siguiente…

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