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¿Victimismo gay? 8 voces opinan

Género, diversidad sexual y cambio social.

Ladyzunga CyborGasmika

Desempleada para siempre.

Ladyzunga Cyborgasmika
Ladyzunga Cyborgasmika. Foto: Archivo particular.

Lo primero que habría que decir es que yo no formo parte de ninguna “comunidad LGBTI”, población “LGBTIQH”, ni nada por el estilo. Aunque la gente me vea como mujer transgenerista, yo lucho por ser libre y vivo como mujer individual.

En segundo lugar, no es que las personas se victimicen sino que actuamos bajo una programación social. Hay quienes dicen: “las maricas también son inteligentes”, pero en la práctica eso equivale a: “perdónele el ser marica porque por lo menos es inteligente”.

Ahora, si una persona hace una transición de mujer a hombre, por ejemplo, empiezan los problemas para poder entrar a ciertos lugares o para conseguir trabajo.

Y esto es más complicado para las mujeres que nacieron con genitalidad masculina porque esculpir la forma física de una mujer es muy difícil. Se requiere de tratamientos hormonales y de cirugías plásticas para que la cara, que es lo que se nota, lo que la gente ve, corresponda con eso.

Desde que yo empecé a usar ropa considerada de mujer, no tengo empleo y sé que nunca voy a conseguirlo. Entonces, no es que nos victimicemos sino que el sistema hace que nos volvamos víctimas.

Las mujeres trans son la población más vulnerable dentro de las poblaciones vulnerables. Tengo muchas amigas que se ven obligadas a ejercer la prostitución porque las echan de sus casas y quien las recibe es la calle, la prostitución, las drogas y las bebidas alcohólicas como una manera de “emborrachar la situación”.

En una ocasión, una de ellas robó a un señor. A los ocho días fueron a buscarla para golpearla y, como no estaba, decidieron agredir a una amiga mía que terminó inconsciente en un hospital. Y como es “marica”, la golpearon más fuerte. Es más, si son por ejemplo 10 hombres los que atacan, no pasa nada, eso se oculta “porque eso le pasa por marica”.

Vivimos en una sociedad con un fascismo aprendido. Está satanizado todo lo que sea diferente, al punto que si una mujer en Bogotá utiliza zapatos de tacón blancos, la gente la califica de “loba”.

Yo estudio en el SENA y me he visto obligada a hacerme la boba o a mirar para cualquier lado, porque la gente siempre está hablando por detrás y cuando uno les pregunta de frente qué pasó, responden “yo no fui, relájate”. Es esa doble moral la que también resulta molesta: no enfrentar las acciones ni las palabras propias. Y todo eso, en últimas, es lo que hace que seamos víctimas.

Continúa en la página siguiente…

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