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Votaré por Santos

Abogada, experta en Derechos Sexuales y Reproductivos. Activista feminista por la no violencia contra las mujeres y por la igualdad de derechos LGBT. |La opinión de los colaboradores es personal y no compromete a Sentiido ni a institución alguna|

En su segunda entrada para Sentiido, la abogada, activista y excandidata al Senado de la República, Elizabeth Castillo, explica las razones por las que el próximo 15 de junio votará por el candidato presidente Juan Manuel Santos. 

 “No hay camino para la paz, la paz es el camino”, Mahatma Gandhi (1869-1948).

Razones por las que voté para presidencia por Juan Manuel Santos
Votar el próximo 15 de junio por el candidato presidente Juan Manuel Santos servirá para un objetivo muy importante: salvar vidas.

Votaré por Santos porque este país tiene una oportunidad de oro para lograr un acuerdo con la guerrilla más vieja de América Latina que, si bien es cierto puede estar debilitada, de ninguna manera puede considerarse derrotada.

Votaré además con esperanza. Me niego a aceptar que somos esa estirpe que señalaba Gabriel García Márquez, condenada a cien años de soledad, que se muerde la cola a sí misma y se niega al descanso de los fusiles y a la posibilidad de que seis millones de víctimas –lo vuelvo a escribir: seis millones de víctimas– no tengan una segunda oportunidad sobre la tierra.

No creo en la idea de que Santos y Zuluaga sean iguales, y no me gradúo de “santista” por decirlo.

La decisión que tomaremos el próximo 15 de junio, acerca de quién y con qué modelo dirigirá los destinos de Colombia, es de las más trascendentales que hayamos tomado como país, al menos en el período de vida que llevamos ejerciendo el voto.

Creo que el voto en blanco y la abstención son formas válidas de opinión cuando se hacen de manera consciente. Pero mucho me temo que la inmensa mayoría de la franja de abstencionistas no decide renunciar a votar después de una amplia reflexión, sino que se abstiene por apatía, desencanto y, en muchos casos, pereza.

El voto en blanco no será contado en segunda vuelta, por lo tanto es inútil. Aunque, como defienden quienes anuncian su uso, puede ser una manera de expresar la inconformidad frente a los dos candidatos, resulta una estrategia escasa frente a la gravedad de las decisiones que tenemos que tomar.

Es hora de asumirlo seriamente: el voto en blanco y la abstención solamente le sirven a Zuluaga y al expresidente Álvaro Uribe.

Votaré por Santos porque las lesbianas tampoco parimos hijos para la guerra. Y no le deseo a nadie, padre, madre, hermano o amigo, ver llegar el féretro que contiene el cuerpo de un ser amado.

Es un insulto que quienes llaman a la guerra, cómodamente sustraen a sus propios hijos de los riesgos del conflicto, como ocurre con las dos voces principales que lo están haciendo, Uribe y su títere Zuluaga, cuyos hijos ni por error han corrido el riesgo de involucrarse en el conflicto como soldados.

Votar el 15 de junio servirá para un objetivo muy importante: salvar vidas. Vidas de gente que no conocemos, pero que son quienes enfrentan y asumen las consecuencias de ese conflicto que las personas que vivimos en las ciudades miramos “desde afuera”, como si un país en conflicto no fuera un asunto que nos compete a todos y que nos afecta e impacta a todos.

Votaré por Santos porque prefiero un presidente que guardó silencio ante las propuestas legislativas para equiparar derechos de las personas LGBT o de las mujeres y que solo en campaña ratificó compromisos para avanzar en los temas, a un presidente que aún sin ser elegido ya anuncia una férrea oposición a cualquier iniciativa en la búsqueda de las mujeres a decidir sobre su cuerpo o en la búsqueda de las personas LGBT a encontrar igualdad de derechos.

Zuluaga, atendiendo las órdenes de Uribe, no escatimará esfuerzos por lograr que regresemos a esa patria boba llena de fundamentalistas religiosos en lugares de poder, tipo el procurador general Alejandro Ordóñez, o peores (créanlo puede haber peores), que harán retroceder el concepto de Derechos Humanos en el país y en lo que hemos alcanzado las mujeres y personas gais, lesbianas, bisexuales y transgeneristas en las últimas dos décadas.

Es alarmante pensar que Zuluaga pueda ganar. Es alarmante que el discurso de la guerra, alimentado por intereses económicos no dichos y por una sarta de  mentiras cada vez más insostenibles, prime sobre la sensatez de buscar la paz y de seguir por este camino que ya tiene claros tres de cinco puntos y que de todas maneras será sometido a consulta popular una vez terminados los diálogos y definido el acuerdo.

Puede pasar que el candidato del Centro Democrático llegue a la Presidencia, pero en todo caso no lo logrará con mi apoyo ni por mi apatía. Les invito a que se unan a esta causa.

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