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Yo: la optimista

Elijo ser Chiki para hablar recio a los poderosos. También, porque soy chik. Soy una cuarentona sexy que tiene barba. |La opinión de los colaboradores es personal y no compromete a Sentiido ni a institución alguna|

Aunque suelo ser reconocida como aguafiestas, en esta ocasión he decidido ser optimista. Creo en la posibilidad de que los medios masivos de comunicación entiendan la importancia de llamar las cosas por su nombre.

ejemplos de campañas efectivas contra la violencia contra las mujeres
Imagen tomada el 27 de marzo de 2014 durante el lanzamiento de la estrategia de comunicación “Lo que es con ellas es conmigo”. Foto: División de Bienestar – Universidad Nacional.

Siempre me ha parecido paradójica la mezcla o el encuentro entre los medios de comunicación y los derechos. Sobre todo porque los primeros basan su superviviencia en el consumo y el mercadeo y los segundos son innegociables.

Así que siempre que se mezclan lo hacen como un (des)encuentro entre dos mundos distintos y de allí surgen nombres y apropiaciones un poco raros y altisonantes: perspectiva de derechos, medios de interés público, iniciativas de comunicación, estrategias etc.

Miro con desconfianza tal mezcla porque el mundo de los medios masivos tiene una inclinación perversa a ser herramienta y lugar de invisibilización. Sin embargo, me siguen llamando a veces como consejera o consultora o asesora de tales tareas monumentales y me agrada seguirle la pista a los esfuerzos por posicionar actitudes y pensamientos de equidad y respeto entre los seres humanos.

Mi desconfianza nace de hechos como los siguientes: en una ocasión, las encargadas de una de estas campañas, cuyo tema era la diversidad de familias decidieron aplazar la presencia en la investigación y en la campaña de las familias transgénero porque les parecía que el impacto podía ser negativo. “Empezar suavecito”, creo que dijo la una; “sin escandalizar”, creo que respondió la otra.

Yo me divertía para mis adentros pensando en qué será lo que no es suavecito o escandaliza de las familias conformadas por personas transgeneristas o transexuales; pero a la vez no me divertía porque comprobaba el poder de los medios para visibilizar lo que ya es visible y transmitir el temor de mostrar lo que siempre los poderes supremos represores de la sociedad quisieran mantener oculto.

¿Por qué no empezar justo por quienes son menos visibles y por lo tanto más vulnerables?

Consciente de mi papel, en ese entonces, no insistí. Dejé que la cosa siguiera su curso y tomé distancia. A veces, lo más saludable frente a los medios de comunicación.  O más bien, frente a algunos medios de comunicación cuyo objetivo es simplemente elevar el índice de audiencia y promover el consumo. ¿Cuáles medios no?

Lo que es con ellas es conmigo

Estas ideas vinieron a mi mente porque el 27 de marzo de 2014 asistí al lanzamiento de la estrategia de comunicación Lo que es con ellas es conmigo, un aporte al trabajo por una cultura libre de violencias contra las mujeres. La estrategia se compone de una serie de piezas que son el resultado del Diplomado en comunicación con visión de género en la Universidad Nacional de Colombia.

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Logo de la campaña “Lo que es con ellas es conmigo”.

Vimos un video, escuchamos piezas radiofónicas, una canción y hay también postales gratuitas y pegatinas. Mensajes contundentes, que apelan a la solidaridad, a acabar con la indiferencia frente a las violencias de género.

Mientras veía a estas personas entusiastas que presentaban su trabajo y daban certificaciones a quienes estudiaron el diplomado, me preguntaba por la eficacia de la estrategia. Sobre todo porque en cada componente se evidenciaba un arduo trabajo.

Mi deseo

Decidí apostar al optimismo, cosa extraña en mí que soy reconocida aguafiestas. Las profesoras del diplomado presentaron los ya avanzados logros de gestión y producción. Entre ellos se resaltaban alianzas estratégicas con medios de comunicación comerciales como: Caracol Radio, Los 40 principales, Cable Noticias, diario ADN, etc.

Soy asidua oidora de Caracol básica en las mañanas. Y dentro de mi actitud proactiva espero que el lenguaje de derechos e incluyente, como lo llaman las amigas que me invitaron a la presentación, logre hacer pensar un poquito a tipos como Gustavo Gómez, un personaje que se refiere a su mujer como “la fiera” y no desaprovecha oportunidad para lanzar al aire flojos y poco inteligentes chistes sexistas.

La emisora Los 40 principales, de la misma cadena, parece estar todavía en la búsqueda de una lavadora, secadora con remolino chupamanchas que le ayude a borrar de nuestra memoria el desafortunado incidente #aymariquita. Espero que las vallas de esta emisora en eventos que celebran la diversidad y su disposición a emitir los dramatizados y la canción, ayuden a despercudirla.

De otros medios mencionados puedo poner mis buenos deseos en que escuchen, lean y vean lo que emiten e integren el reconocimiento de las diferencias en los procesos editoriales.

Sigo optimista: Lo que es con ellas es conmigo…

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Foto: División de Bienestar – Universidad Nacional.

En un futuro esta frase hará pensar que entre ellas están las trans. Y una podrá decir: Lo que es con ellas y con ellos es conmigo, contigo, con ustedes, con nosotras con todas y con todos, sin que salga el cavernícola de turno a vociferar que el lenguaje que habla de hombres y mujeres daña el ritmo y afea la gramática de nuestra valiosa lengua.

Ante eso, recuerdo una respuesta de Juanita Barreto Gama, amiga entrañable, promotora del Café con mujeres: “yo estoy de acuerdo, eso afea el lenguaje… pero a mí me gusta lo feo”.

Bienvenidas pues las estrategias y las alianzas. Trato de no espantarme por el uso de estas palabras en un contexto de derechos, puesto que las he visto utilizadas en lo más comercial de lo comercial:

La estrategia de mercadeo…

Las alianzas estratégicas…

La estrategia de posicionamiento de marca…

Me llama la atención que la comunicación con visión de género no toque estos lenguajes ni los interpele ni los intente transformar. Así como persistimos en el derecho a ser nombradas, podríamos insistir en no nombrar las formas de empoderamiento con los nombres usados por esas máquinas de dominación ancestrales, capitalistas y patriarcales.

Como declaré ante este entusiasta público que me invitó a hablar dos minutos, cada vez soy más mamerta. Ahora me atrevo a nombrar lo capitalista por su nombre porque nombrar es ver  y ver permite afrontar.

Ahora me atrevo a reclamar para mi optimismo y mis buenos deseos que ojalá aprendamos como sociedad cada vez más a nombrar y cada vez menos a etiquetar, marcar, señalar a las personas.

Si este tipo de estrategias logran aportar en este sentido, habrá valido la pena el esfuerzo.

Culata

«No hay… buenos carteles sino en el espacio de lo fútil, o de la industria o de la revolución».

Walter Benjamin, Obra de los pasajes

Video de la campaña

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