La violencia de género rara vez aparece de un momento a otro. Antes del golpe o, peor aún, de los feminicidios, casi siempre hubo señales que se normalizaron, se minimizaron o se confundieron con “amor”. Reconocerlas es clave para prevenir.
La violencia de género no suele comenzar con algo evidente como un golpe: mucha veces inicia con una “broma hiriente”, un comentario que resta valor, una escena de celos disfrazada de interés, un control sutil sobre amistades o tiempo.
Esas primeras alertas suelen pasar desapercibidas, pero son parte del mismo ciclo que, si no se detiene a tiempo, escala y pone vidas en riesgo. Hablar de estas señales es cuidar y cuidarnos.
La violencia de género no suele comenzar con algo evidente como un golpe: mucha veces inicia con una “broma hiriente” o una escena de celos.










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