Power Plumas nos invita a cuestionar la idea de que proteger a la niñez es “ocultarle” la diversidad de la realidad. A través de una historia cercana y cotidiana, nos enseña que educar desde el amor significa enseñar a mirar el mundo tal como es: plural y humano.
En medio de una escena que pasó hace unos días en Bogotá, Colombia, Power Plumas llega para recordarnos algo esencial: tapar los ojos de un niño o niña no borra la realidad, solo le enseña a temerla. (Ver: Power Plumas: el superhéroe que estábamos esperando).
En este cómic, una mamá pretende ocultarle a su hijo la existencia de una pareja diversa que está frente a ellos. La llegada de Power Plumas abre la conversación sobre lo que realmente significa cuidar: no es esconder la diferencia, sino acompañar, explicar y cultivar respeto. (Ver: Power Plumas en un mundo en armonía).
Porque, tarde o temprano, la niñez convivirá con personas LGBTIQ en su colegio, su familia o su barrio y merece saber que esa diversidad no es motivo de burla ni de miedo, sino parte del mundo. (Ver: Bullying escolar LGBT: más fuerte y dañino).
Cuidar no es pretender esconder la diferencia, sino acompañar, explicar y cultivar respeto.










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