Periodismo para fortalecer la participación ciudadana, salvar la democracia y, de paso, al propio periodismo. Entrevista con Pia Flores, cofundadora del medio digital guatemalteco Quorum.

Fotos y video Productora Espectro.
Cuando el agua potable no llega a tu barrio. Cuando los funcionarios no hacen su trabajo. Cuando la corrupción devora los recursos públicos. Cuando el gobierno niega la existencia de las identidades diversas… ¿Quién podrá defendernos? No será el Chapulín Colorado, ni su versión más eficiente: Superman. (Ver: Diversidad sexual y de género: lo que se dice vs. lo que es – I parte)
En la vida real, la tarea de luchar por la justicia recae en cada ciudadano que no se resigna a ver cómo se desmantela el Estado de derecho en su país. Y un bastión clave de esa lucha es el periodismo independiente, ese que no teme —o que, aunque tema, actúa— para desenmascarar corruptos, destapar abusos, empoderar comunidades y ofrecer contranarrativas que celebren la vida de las personas que han sido históricamente discriminadas y violentadas. (Ver: El gobierno de Bukele ha metido toda su maquinaria para desacreditar al periodismo que lo cuestiona).
A pesar de la crisis que enfrenta el periodismo en América Latina —por factores económicos y políticos— muchos esfuerzos nobles destacan en el ecosistema digital del continente.
Uno de ellos es Quorum, un portal informativo nacido en Guatemala en 2021 a partir de una pregunta: “¿Cómo hacer para que el periodismo tenga un impacto real en la vida de las personas?”. (Ver: “Periodismo no es lo mismo que contenido”).
La tarea de luchar por la justicia recae en cada ciudadano. Y un bastión clave de esa lucha es el periodismo independiente.

“Nos dimos cuenta de que no podíamos quedarnos solo en las redes, sino que teníamos que integrarnos con nuestras audiencias”, Pia Flores.
El desencanto de la ciudadanía con los medios tradicionales llevó a sus creadores a construir una propuesta basada en la colectividad, la participación ciudadana y la celebración de la diversidad. (Ver: Cristian Alarcón: una perspectiva queer o feminista va más allá de hablar de maricas o de mujeres).
“Nos dimos cuenta de que no podíamos quedarnos solo en las redes, sino que teníamos que integrarnos con nuestras audiencias”, afirma Pia Flores, subdirectora y cofundadora de Quorum.
Continuamos con el especial de Sentiido “Periodismo que resiste” con una conversación sostenida con Pia en dos tiempos: 2023 y 2025.

La gente, el último bastión de la democracia
Quorum nació en un contexto complejo. En Guatemala, en ese entonces, el presidente Alejandro Giammattei profundizaba los procesos antidemocráticos iniciados por su antecesor, Jimmy Morales. Uno de los ámbitos más golpeados era el de los derechos de las personas diversas.
“En 2021, cuando creamos Quorum, había una iniciativa de ley que literalmente proponía borrar de cualquier institución educativa o espacio público todo lo que estuviera fuera de la heteronormatividad. El mensaje era claro: ‘si no perteneces a la heteronormatividad, no existes como persona’. Entonces, entendimos que debíamos crear una contra narrativa. No para responder directamente a esas agresiones, sino para hablar desde la existencia, desde la cotidianidad de las personas diversas”, recuerda Pia. (Ver: Nueva guía para periodistas: elecciones y cubrimiento de temas LGBTIQ).
“En 2021, cuando creamos Quorum, había una iniciativa de ley en Guatemala que literalmente proponía borrar todo lo que estuviera fuera de la heteronormatividad”, Pia Flores.

El compromiso político de informar
S: En Quorum ha sido importante la cobertura de temas relacionados con las poblaciones LGBTIQ. ¿Ha sido difícil abordar estos temas?
PF: No diría que es difícil, pero sí implica una decisión política, similar a la del periodismo feminista. Como periodistas decidimos que esto debe estar en la agenda: cuestionar las violencias, visibilizar las respuestas —o la falta de ellas— de las autoridades, y mostrar las luchas de las personas LGBTIQ y de las mujeres.
Esa decisión política implica saber que cada vez que publicamos un tema de violencia de género o diversidad sexual, habrá odio: de personas, netcenters o bots que atacan al periodista, al medio o a las fuentes.

S: ¿Cómo han respondido ante esos ataques de odio?
PF: La verdad, cada vez que veo un comentario de odio pienso: “ok, todavía falta exponer más el tema.” Porque no puede ser un debate si las personas diversas existen. Todas tenemos derechos, punto.
Cada ataque reafirma la necesidad de seguir visibilizando. Además, hemos comenzado a documentar esas agresiones para contribuir, desde el periodismo, a denunciar estas violencias.

El poder de las contra narrativas
S: ¿Qué impacto han tenido esas contra narrativas que construyen desde las existencias diversas?
PF: Ha habido una respuesta muy positiva, reivindicando las identidades diversas. Realizamos un trabajo que no respondía directamente a esa ley de odio que proponían borrar todo lo que estuviera fuera de la heteronormatividad, sino que exponía experiencias de vida de personas LGBTIQ.
Recibimos mensajes no solo del público, sino también para quienes participaron en los videos y artículos: de sus familias, amistades, vecinos, incluso de zonas rurales. Fue maravilloso ver tanto apoyo desde distintos grupos socioeconómicos.
El periodismo participativo como puente
S: En 2023 comenzaron a desarrollar proyectos de periodismo participativo, como el del acceso al agua. ¿De dónde surgió la idea y cómo les ha ido?
PF: Surgió del deseo de generar un periodismo más cercano a las audiencias. A veces parece que las audiencias viven solo en redes, pero no debería ser así. Queríamos romper esa burbuja, dejar de “predicarle al coro”.
Si ya nos siguen, es porque les gusta lo que hacemos, pero necesitábamos llegar más allá. El periodismo participativo es ideal para eso porque genera diálogo, no solo entre el medio y la población, sino entre distintos sectores de la sociedad.

S: ¿Qué impacto tuvo ese proyecto del agua?
PF: Logramos reunir experiencias de todas las zonas de la ciudad, de distintos contextos socioeconómicos afectados por el mismo problema. El diálogo despolarizó a sectores que nunca se habían unido. De esas conversaciones surgieron soluciones, rutas y herramientas útiles para otras comunidades.
A partir de una entrevista grupal se formó una red de vecinas y vecinos de zonas completamente distintas que nunca se habían visto. Hoy esa red defiende el derecho al agua.
Incluso, una bancada presentó dos amparos tras nuestras investigaciones. La empresa de agua ha sido citada varias veces a rendir cuentas. Pudimos comprobar que sí es posible generar un impacto real.
Nuevos enfoques participativos
S: ¿En qué otros esfuerzos participativos están trabajando?
PF: Hicimos un segundo proyecto sobre desapariciones de niñez y adolescencia. Queríamos reunir a personas que hubieran vivido esa experiencia, pero fue un tema demasiado doloroso y con mucho miedo alrededor. Aun así, logramos cierto impacto institucional.
Ahora trabajamos un proyecto sobre movilidad urbana. Recogemos experiencias de personas que usan distintos medios de transporte, para entender sus vivencias personales y sus acciones frente a los problemas. Buscamos generar diálogo entre ciudadanía y autoridades. Cuando lanzamos el formulario recibimos unas 800 respuestas.
Una alianza con las audiencias
S: Has dicho que una relación más fuerte con las audiencias también beneficia a los medios. ¿Cómo funciona esa relación?
PF: Vivimos en un contexto de riesgo permanente: ataques, criminalización, impunidad. Si denunciamos, el Ministerio Público no investiga, la Procuraduría de Derechos Humanos no nos protege, el sistema judicial está cooptado.
Entonces pensamos: ¿Qué pasaría si logramos una relación tan fuerte con nuestras audiencias que, el día que nos ataquen, sea la misma gente quien nos defienda?
Suena idealista, pero creo que la población es el último bastión de defensa de la democracia. Y este tipo de periodismo fortalece esa participación ciudadana.
S: Es una relación de mutuo apoyo…
PF: Exacto. Desde los medios podemos fomentar que la ciudadanía sea consciente de sus derechos y los reclamen. Uno de esos es el derecho a la información. Entonces, si ustedes tienen ese derecho, defiendan también al periodismo.
Queremos superar la relación superficial de las redes sociales. A veces los medios digitales creemos que ahí estamos seguros o que llegamos a todas las personas, pero no es así.
Desafíos de un periodismo independiente
S: ¿Cuáles crees que son los principales desafíos de los medios digitales hoy?
PF: Además del riesgo de criminalización, enfrentamos una competencia desigual con los canales de desinformación que usan las mismas plataformas que nosotros. Necesitamos contrarrestar esa desinformación con el mismo alcance.
Y, por supuesto, el desafío económico. Muchos medios independientes dependían de financiamiento internacional, especialmente de organizaciones estadounidenses que apoyaban proyectos de derechos humanos y democracia. Las políticas del presidente Trump afectaron fuertemente ese ecosistema.
Nos despedimos de Quorum con su lema: “Lo cotidiano es político.” Porque, como dice Pia, una de las mayores satisfacciones de su equipo ha sido ver cómo su trabajo tiene efectos tangibles en la vida diaria de las comunidades.
“Muchas de estas personas, por ejemplo las afectadas por la falta de agua, están ausentes de los debates políticos o sobre libertad de expresión, básicamente porque están ocupadas en sobrevivir”, explica.
Sin embargo, cuando la comunidad se articula desde el trabajo periodístico y de allí surge un nuevo camino de empoderamiento ciudadano, el equipo siente que todo el esfuerzo vale la pena: “Eso nos da un poco más de energía para seguir adelante”, concluye Pia.
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