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¿Con qué argumentos se le niegan derechos a una persona?

Consultor en Derechos Humanos. Ha trabajado con instituciones del Estado, organizaciones de Cooperación Internacional y Naciones Unidas. |La opinión de los colaboradores es personal y no compromete a Sentiido ni a institución alguna|

Charles Radcliffe, del área de Asuntos Globales de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos humanos, habló con Sentiido sobre la situación de las personas LGBT.

Qué hacen las Naciones Unidas en temas LGBT
Charles Radcliffe, encargado del área de Asuntos Globales de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Foto: Jorge Parra.

Charles Radcliffe es británico, abogado y uno de los fundadores de la ONG International Crisis Group. Allí ocupó el cargo de vicepresidente durante 11 años.

Desde 2010, es el encargado del área de Asuntos Globales de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) en Nueva York. En este cargo, ha sido el responsable de impulsar la lucha por la igualdad de derechos de las personas LGBTI.

¿Por qué decidió vincularse a la ONU para manejar asuntos LGBTI?

Esta era la oportunidad de regresar a trabajar en temas de Derechos Humanos, que es mi pasión, fue lo que estudié. Lo acepté justo en el momento en que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos duplicó su tamaño, amplió sus demandas y necesitaba más personal.

Los nuevos requerimientos implican un mayor número de funcionarios y funcionarias que respondan a los retos y necesidades operativas en el terreno.

Sobre por qué en temas LGBT, porque nadie en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) lo estaba haciendo, a menos de que estuviera relacionado con VIH/SIDA.

Aunque se hacían reportes sobre violaciones hacia personas LGBT, no se sabía qué hacer con esa información. Fue en 2008, cuando Navi Pillay asumió el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que se tomó la decisión de hacer algo, de formar un programa.

Ella estuvo al frente del debate internacional y logró visibilizarlo porque se le veía como una persona coherente. Al ser sudafricana y víctima de discriminación racial, era muy buena para posicionar el tema. Ahora en agosto deja el cargo y aún no se sabe quién vendrá a sucederla.

¿La salida de Navi Pillay de la ONU amenaza los avances logrados?

No creo que con su partida haya riesgo de que se retroceda en lo logrado. Se ha integrado mucho lo LGBT en las diferentes áreas. A pesar de que existe una gran oposición, también hay muchos que nos apoyan.

Por ejemplo, está el secretario general Ban Ki Moon, quien se ha vuelto un gran activista, algo que nadie esperaba. No había nada en sus antecedentes que así lo hiciera pensar y, con el paso del tiempo, se volvió un asunto muy importante para él. Yo creo que esto se debió a que se volvió consciente del problema.

Una parte de su estrategia consistió en sensibilizar a los funcionarios con los que hablaba. En 2010, en un evento, habló sobre la diversidad sexual y de géneros en su discurso. Agregó, incluso, cómo liderar el tema y se refirió a la importancia de descriminalizar la homosexualidad. Y en estas declaraciones fue respaldado por la Alta Comisionada.

Es importante reconocer que ellos dos se encuentran en Nueva York, conocen lo que sucede en distintos lugares del mundo e identifican las oportunidades para hacer una contribución real para cambiar el mundo.

Hay oposición dentro de los Estados miembros de la ONU frente a la igualdad de derechos de las personas LGBTI. ¿Por qué cree que ellos dos decidieron enfrentárseles?

El cálculo político se puede hacer sobre los 77 Estados que están en contra pero también con los otros 86 que están a favor, los cuales hace unos años firmaron un proyecto de declaración a favor de las personas LGBTI.

Este fue el primer momento en el que el número de Estados a favor era mayor a los que estaban en contra. En ese bando se incluyeron países poderosos como los Estados Unidos.

También se acordó que la discusión era sobre los principios de Derechos Humanos y esta defensa de igualdad de derechos dejó de verse como un suicidio político.

No se puede negar el impacto que generó la elección del presidente Barack Obama para que Estados Unidos tomara partido en este tema. Esto se vio claramente en el discurso de su secretaria de Estado en aquel entonces, Hillary Clinton.

Ella no le avisó a nadie acerca de lo qué iba a hablar en su intervención, excepto a sus más cercanos asesores y, al presentarse ante el público, fue desarmando uno a uno los argumentos de los opositores a los derechos de las personas LGBTI.

Qué hacen las Naciones Unidas en temas LGBT
Jorge Parra entrevistando a Charles Radcliffe.

¿Qué argumentos utilizó?

Los argumentos suelen ser en relación con el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Por ejemplo, que las discusiones no encajan o que no existen obligaciones internacionales específicas para ellos como Estados.

Pero algo es innegable: ¿dónde se puede justificar que es posible negarle derechos a una persona? En todos los instrumentos legales se dice que todos los seres humanos tenemos los mismos derechos.

El segundo aspecto es cultural: hay mucha hostilidad por estereotipos negativos que se han creado sobre lo que significa ser LGBT. Esto implica un trabajo muy largo para confrontarlos. Una cosa es hablar con diplomáticos sobre cambiar leyes -ese es trabajo de la ONU- y otra muy distinta es la transformación social.

¿Qué puede aportar la ONU en esa transformación social?

La ONU trata de hacerlo con la campaña global “Libres e Iguales”. Ahí podemos ayudar, haciendo que el mundo sepa que estos temas tienen un interés global y brindando herramientas que fortalezcan la legitimidad de las luchas locales en distintos lugares del mundo. Llevamos seis meses creando un movimiento de publicaciones, videos y otros contenidos en redes sociales.

¿Podría darme ejemplos de estas acciones?

Estamos preparando un video con una empresa de la India, el cual será lanzando en Mumbai. Con esto se busca articular lo que se habla en Nueva York y en Asia, para confrontar las creencias y decisiones judiciales discriminatorias, a través del lenguaje audiovisual de Bollywood, incluso contaremos con una célebre actriz de allí.

Se quiere crear un contenido que sea viral que cuente la historia de la presentación que hace un chico de su novio a su familia, con música de fondo y más ligado a la cultura local.

Pretendemos estimular las discusiones sociales y poner el sello de la ONU para realzar que son ellos, los actores locales, quienes hablan.

Hablemos sobre la situación de África y las leyes discriminatorias que en algunos de sus países se han adoptado.

Un aspecto importante de la campaña es que busca líderes locales en cada región. Aunque ha sido difícil identificarlos en África, tuvimos la suerte de encontrar a Ivonne Chaka Chaka, una cantante que habla sobre cómo la homofobia es un problema real y cada cual debe involucrarse para combatirla.

Sin embargo, es muy difícil lograr que se oigan discursos favorables en zonas tan hostiles. En estos momentos estamos apoyando un festival de documentales para que estén disponibles en los sitios web de la ONU y sean presentados en proyecciones locales y la ONU invite y visibilice activistas para que discutan alrededor de ellos.

¿Qué relación existe entre la sociedad civil y las Naciones Unidas y entre las organizaciones no gubernamentales y ustedes?

Qué hacen las Naciones Unidas en temas LGBT
Charles Radcliffe. Foto Jorge Parra.

Yo prefiero pensar que la ONU y la OACNUDH son activistas. Algunos funcionarios son más proactivos que otros y se enganchan mejor con la sociedad civil.

Cada vez hay más oficinas en terreno con más enlaces que ofrecen apoyo.

Tengo contacto con quienes vienen a Nueva York o me buscan para recibir capacitaciones sobre LGBT, Derechos Humanos o documentación de violaciones a sus derechos. Busco darles más herramientas y fortalecer su conocimiento.

Muchos no saben cómo funciona la ONU y cómo trabajar con nosotros. Por ello buscamos darles más herramientas que fortalezcan sus capacidades.

Los activistas aportan información entre sus pares, reciben denuncias y por ello son ideales para alimentar los sistemas de protección de la ONU, como son los procedimientos especiales (relatores o grupos de trabajo) o con los comités (que vigilan el cumplimiento de las obligaciones de los Estados).

Existen críticas y dudas sobre qué sucede tras este esfuerzo. Muchas organizaciones o activistas presentan sus casos y no sucede mucho.

Eso depende del titular del mandato (encargado de recibir la información). En los últimos cinco años hemos observado una tendencia a aumentar su participación.

Hay mayor cantidad de observaciones finales (que reciben los Estados tras ser examinados) que hablan sobre derechos LGBT. Un ejemplo es lo que sucedió con el Comité de Derechos del Niño y el Vaticano, que evidencia que la situación está mejorando.

Hay titulares de mandato que no incluyen los derechos LGBT como prioridad temática, mientras que otros lo hacen explícito. Hay que volverlo un tema rutinario, que sea parte de la discusión de los derechos de personas con discapacidad, minorías étnicas, etc. Convertirlo en tema transversal dentro del derecho a la salud, defensores de Derechos Humanos y vivienda, entre otros. Es relevante en todos esos contextos y debe ser reconocido como tal.

Algunas personas consideran necesario crear un tratado específico para ampliar el nivel de protección para las personas LGBTI. ¿Qué piensa de esto?

No creo que sea necesario crear nuevas convenciones, hay suficientes. Eso reforzaría la creencia de que se están creando nuevos derechos, lo cual tendría respaldo de algunos Estados mientras que otros podrían reforzar su posición de opositores.

Todos los derechos que las personas LGBT piden, y que son violados, están reconocidos, ahora mismo, en los demás instrumentos internacionales vigentes, no se necesitan nuevos.

Lo que sí se necesita es un mecanismo de monitoreo y vigilancia de las leyes y prácticas discriminatorias al interior de los procedimientos especiales actuales, ahí habrían nuevas formas de recibir denuncias.

Eso daría un enorme respaldo y le diría a los países violadores de derechos que alguien en la ONU los está viendo. Pero se debe tener en cuenta que estos procedimientos son creados mediante resolución del Consejo de Derechos Humanos y deben ser analizados mediante delicados cálculos políticos.

¿Tiene algún mensaje para los activistas LGBTI de Colombia?

La ONU está con ustedes. Reconocemos que esta es la lucha por todos los derechos que tienen por ser humanos. Estamos con ustedes, pueden usar el sistema de la ONU para informar cuando ocurra alguna violación. Ustedes no trabajan solos, tiene el respaldo de la ONU.

Vayan al sitio de la campaña “Libres e Iguales”, úsenlo, hagan que otros y otras hablen apoyándose en esas herramientas. Ya hay material disponible en español.

Tenemos el ejemplo de Ecuador. Allí se filmó una nueva versión del video con actores ecuatorianos hablando en español. El primer año de esta campaña es global. El segundo, que empezará en julio, será impulsado por campañas locales, especialmente en América Latina.

En la actualidad está funcionando en Brasil, Chile, Belice, Honduras y Ecuador. Es importante encontrar el apoyo tanto del Equipo País de la ONU como del Estado, y lanzarlo públicamente para, en últimas, crear una campaña con apoyo de la sociedad civil con el nombre específico del país.

[Nota: con el propósito de precisar algunos datos, este texto fue actualizado el 30 de abril de 2014]

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