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Homosexual a la vista… ¡Sálvese quien pueda!

Género, diversidad sexual y cambio social.

Mientras algunas personas afirman respetar a las personas homosexuales siempre y cuando sus hijos no tengan como profesor un personaje “así”, otros las defienden diciendo: “si existen  delincuentes, alcohólicos y depravados, ¿por qué no puede haber espacio para ellas?” Pero ¿es realmente la gente a la que le atrae las personas de su mismo sexo una amenaza pública o se trata, más bien, de seres desvirtuados a punta de mitos y clichés?  

las mentiras que se dicen de los homosexuales
Foto: http://iesfuentenueva.net

Ahora que están de moda en periódicos y revistas los artículos sobre “cómo es vivir con dos mamás o con dos papás”, vale la pena recordarles a quienes todavía dicen: “a mí que ni se me acerque un enfermo de esos” que, contrario a lo que sucede con la gripa, la atracción por personas del mismo sexo no es algo contagioso.

En efecto, por pasar un rato con una lesbiana, una mujer no va a dejar de usar aretes, a empezar a llevar el pelo corto o a preferir la ropa de Arturo Calle o, por tener un amigo gay, un hombre no va a trabajar más duro los glúteos, a comprar camisetas de cuello en V dos tallas menos de la que debería usar y a poner afiches de Cristiano Ronaldo en su cuarto.

Aprovechando también que el presidente de la conferencia episcopal, monseñor Rubén Salazar, le sugirió a todos los sacerdotes manifestarse el domingo de ramos en contra de la adopción gay, le recuerdo que muchos niños crecen con papá y mamá y son gais y otros solamente con su mamá o con su papá y no lo son, lo que evidencia que este hecho no define la orientación sexual de una persona.

Además, lo de menos es qué género le atraiga a sus papás sino el amor y los valores con que lo eduquen. O ¿qué tan sano puede ser para un niño crecer con un papá y una mamá legalmente casados pero que se tratan a las patadas?

Ahora ¿por qué partir de la base de que quien no puede hacerlo es el homosexual y no el heterosexual? ¿no puede suceder, por ejemplo, que los gais interesados en adoptar sean trabajadores y amorosos y, los heterosexuales, retrógrados y tacaños? Pero también puede ser al contrario, que la pareja homosexual carezca de las cualidades para hacerlo y la heterosexual no.

La clave, por tanto, está en no partir de falsos preceptos como que los homosexuales son enfermos o que un niño tiene derecho a crecer con una mamá y un papá porque, en realidad, a lo que tiene derecho es a crecer con unos papás, sin importar su género, con las cualidades y posibilidades para hacerlo bien.

Se la van a montar

Si el “pero” es lo que van a decir en el colegio, de plano una institución que ponga problema por esto, no le conviene. Sin duda, habría que optar por una menos retrógrada. Si la duda es qué van a decir los compañeros, la verdad es que los niños, por el motivo que sea, siempre van a molestarse, a pelear y a jugar después como si nada.

La tarea acá es principalmente de los papás, quienes deben educar a su hijo con una autoestima alta, de manera que entienda que lo menos importante de su vida es si sus papás son del mismo o de distinto género, sino que lo aman y se sienten orgullosos de él. La otra misión es del resto de papás, que se olviden de repetir frases como “no seas tan gay”, generalmente como sinónimo de “no seas tan pendejo”.

Para complementar la reciente ley sobre el derecho a heredar la porción conyugal entre parejas que convivan, incluidas las del mismo género, vale la pena reflexionar sobre las siguientes premisas existentes alrededor de la población gay:

1. Yo respeto a los homosexuales siempre y cuando no se metan conmigo: ¿Y quién dijo que los gais se sienten atraídos por cuanta persona de su mismo sexo les pasa por el frente? ¿Es acaso el derecho a la libre elección un asunto exclusivo de los heterosexuales? ¿Cuántos de estos corren detrás de todas las personas del sexo opuesto sin distinción de ninguna índole o cuántos se fijan en homosexuales?

2. Los homosexuales se mueren de Sida: Y agregan: “con lo promiscuos que son”. En este tema, sin embargo, el que esté libre de cachos (puestos o víctima, heterosexual u homosexual), sin llamarle a esto promiscuidad, que tire la primera piedra.

Ahora, el VIH no es una enfermedad gay, lo que significa que no solamente le atraen los homosexuales, sino que está atenta a ‘caerle’ a las personas de vida sexual abierta y poco amiga del preservativo. Es tan open mind que la seducen hombres y mujeres promiscuos sin importar su orientación sexual.

3. La culpa es suya porque lo dejó jugar con muñecas: Para empezar, ¿culpa de qué? ¿de que su hijo tenga una orientación sexual?’ La verdad, nunca he visto a una mamá decirle a su esposo: “usted tiene la culpa de que a la niña le gusten los hombres”.

La atracción sexual es producto de una serie de factores que ni los sicólogos mismos pueden explicar, así que tal cual como una persona nació en Argentina y otra en Italia, una es negra y otra blanca, a unos hombres les atraen las mujeres y a otros los hombres. Se puede elegir tinturarse o no el pelo, ponerse o no un pantalón rojo, pero no nacer en Japón o en Colombia o sentirse atraído por hombres o mujeres.

4. Ese seguro hace de hombre y el otro de mujer: Mientras unos hombres homosexuales usan algo de maquillaje y heredan la ropa de su mamá, otros levantan pesas y patean latas de cerveza. Y así como hay lesbianas a las que les fascina ir al spa, otras disfrutan con sus camisas leñadoras.

Pero ¿acaso todos los heterosexuales tienen el pelo corto o todas las ‘hetero’ están en el rango de peso ideal? La diversidad es, precisamente, una de las características del género humano. Ahora, ¿por qué pensar que uno hace de hombre y otro de mujer? De querer esto, ¿no sería más fácil que buscaran una persona del sexo opuesto?

5. Ni de fundas un profesor gay: Y si cumple con todos los requisitos para el cargo ¿cuál sería el argumento para decir ‘no’? ¿que es gay?

las mentiras que se dicen de los homosexuales
Foto: http://jzmlaw.com

Pero ¿ser heterosexual es impedimento para acceder a un trabajo? Supongamos que se trata de un colegio femenino: como el candidato es hombre y casado, bienvenido sea, porque se parte de su buena fe y de que nunca va a abusar de alguna alumna.

Pero ¿qué pasaría si se tratara de una profesora abiertamente lesbiana? ¿la recibirían o no faltaría el grupo de papás que se opondría por creer que le enseñaría su orientación a su hija, se la ‘contagiaría’ o, en últimas, la seduciría?

Es decir, no vale la pena contemplar si el profesor se va a fijar en alguna niña, pero sí hay que partir de la base de que la profesora gay va a hacerlo.

6. Quién sabe quién lo volvió así: ¿cómo? ¿con una orientación sexual? No sé. Supongo que una mezcla entre genética, hormonas y aprendizaje determinan que a una persona le gusten los hombres o las mujeres, el portafolio más apetecido. Pero ¿por qué casi nadie se pregunta ‘y quién lo volvió heterosexual’?

7. Sangre de homosexuales no recibimos: Tal parece que en la Organización Mundial de la Salud poco importa si la persona interesada en donar sangre tiene hábitos de vida saludables y una pareja estable, porque por el simple hecho de declarar que es homosexual es suficiente para decirle ‘te lo agradezco pero no’, bajo el supuesto de que ‘es sangre con mayor riesgo de VIH’. Pero ¿al hombre o mujer heterosexual a quien no le preguntan o no revela que es promiscuo sí se la aceptan?

8. A metros de esa partida de locas promiscuas: Que si hay gais con un tono de voz muy delgado, casi femenino, u otros que prefieren las camisetas Gef de mujer, sí, por supuesto; que si hay heterosexuales con una voz muy grave y otros que usan pantalones brillados en la zona de los glúteos, sí, también. ¿Y alguna de estas características convierte a estas personas en dueños de una ‘agitada’ vida sexual o en una amenaza de propagación del virus del sida? No.

De hecho, nunca he escuchado: “esa partida de barítonos promiscuos” porque, claramente, la forma de vestir o de hablar no tiene nada que ver con la vida sexual de una persona.

9. Hay que respetar a los alcohólicos, drogadictos y homosexuales: Si la idea es defender a esta población como lo hacía “el chavo del 8” con Ñoño con argumentos tales como “él será gordo y tarado pero buena persona”, pese a las nobles intenciones, es mejor no hacerlo.

La verdad es que la homosexualidad como la heterosexualidad son orientaciones que no requieren tratamiento alguno, mientras que la drogadicción y el alcoholismo son adicciones que deben ser evaluadas.

Lo ideal, en mi concepto, es que la comunidad LGBT continúe luchando con argumentos legales y en los estrados judiciales por el reconocimiento de sus derechos, ni uno más ni uno menos de los que goza el resto de la población.

1 Comentario

  1. Muy buen artículo. Combate todos los lugares comunes de ataque y “defensa” de los derechos de las personas LGBT (aunque no me gustan las etiquetas, esta es la menos mala). Saludos!

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