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La extraña manera de amar del “Concejal de la familia”

Género, diversidad sexual y cambio social.

Lo que posiblemente molesta al Concejal Marco Fidel Ramírez es que la Alcaldía de Bogotá no discrimine a las personas por su orientación sexual o identidad de género.

Por qué el concejal de la familia Marco Fidel Ramírez persigue tanto a los gays
Marco Fidel Ramírez, Concejal de Bogotá por el PIN. Foto El Espectador.

“Porque te quiero te aporreo” parece ser el eslogan del concejal de Bogotá Marco Fidel Ramírez.

A pesar de la persecución que desde su cargo ha emprendido contra la población LGBT, en recientes declaraciones aseguró “amarla”.

Sin embargo, es importante que él sepa que los bogotanos no esperan su afecto sino que cumpla con el control político que sus 7.926 votantes le encomendaron.

Con temas como los “carruseles de la contratación” y demás episodios de corrupción de la ciudad, la gente sabe muy bien que tiene bastante trabajo como para ponerse a indagar por la orientación sexual de los empleados de Canal Capital, como intenta hacerlo.

Pero ¿quién es este concejal y por qué podría decirse que su premisa es la misma de Gárgamel, aquel personaje de la serie animada Los Pitufos, famoso por repetir la frase: “¡los acabaré, los acabaré aunque sea lo último que haga!”?

Pues bien, Marco Fidel Ramírez es periodista y politólogo y se posesionó como concejal de Bogotá el primero de enero de 2012. Ocupa la única curul que logró el cuestionado Partido de Integridad Nacional (PIN).

En principio, incluso, pareció que su votación no había sido suficiente para este cargo, pero finalmente entró “raspando”. Recientemente estuvo involucrado en un caso de plagio de un proyecto que presentó al Concejo.

Desde que llegó a este puesto, el concejal Ramírez -quien además es pastor cristiano- se ha dado a conocer por cuestionar las acciones que el Alcalde Gustavo Petro realiza en favor de la igualdad de la población LGBT en Bogotá.

Lo que posiblemente le sorprenda a él, igual que a funcionarios como el Procurador Alejandro Ordóñez, es que la actual administración distrital no discrimine a una población que, se ha dado por hecho, debe mantenerse al margen por no ser heterosexual o no tener la identidad de género esperada por la sociedad.

Amigos invisibles

Estos funcionarios quizás forman parte del grupo de personas acostumbrada a que la población LGBT no se note, no haga pública su condición o se resigne a desempeñarse únicamente en oficios como la prostitución y la peluquería.

Al Concejal Ramírez parece incomodarle la idea de una alcaldía que promueva la igualdad o por lo menos la que se refiere a este sector. Es difícil saber si su postura sería la misma en caso de que el Alcalde decidiera crear una secretaría de asuntos religiosos.

En agosto de este año, el Concejal Ramírez le dijo al periódico El Tiempo: “existe un explícito favoritismo del Alcalde hacia la comunidad LGBT”. Allí también señaló que Petro dejaba por fuera a la población cristiana de la ciudad.

Sin embargo, contrario a lo que sucede con esta colectividad, la población LGBT ha sido históricamente más discriminada y vulnerada y el interés distrital es evitar que esto siga sucediendo.

El Alcalde no favorece gratuitamente a “unas personas” sino que coordina mecanismos para evitar que sigan siendo atacadas. No intenta que los LGBT tengan más, pero tampoco menos. Ahora, ¿cuál es el peligro que el Concejal Ramírez percibe en el hecho de que todas las personas sin distinción de credo, etnia y orientación sexual tengan los mismos derechos?

Desde agosto pasado este funcionario ha venido manifestando su preocupación porque “esta comunidad ya cuenta con programas en franjas triple A en Canal Capital”. Pero ¿le parecerá un exceso tener un solo espacio de toda la programación nacional dedicado a temas de diversidad sexual?

Ahora, lo más interesante de El Sofá, programa al que él se refiere, es que no solamente está dirigido a la población LGBT sino también a la heterosexual para que pueda acercarse a temas que, en algunos casos, no les resultan tan familiares.

“Me volví homosexual”

En este espacio, por ejemplo, el concejal Ramírez podría enterarse de que las orientaciones sexuales no se aprenden y tranquilizarse con respecto al temor que expresa en su página web, acerca de que la actual administración distrital  “le está enseñando a los niños a cambiar sus preferencias sexuales”.

Aprendería que las campañas de inclusión que la Alcaldía lidera no “promocionan” las orientaciones sexuales, porque este no es un asunto de “me provoqué y lo adquirí” sino que recuerda que existen, son cotidianas y merecen respeto.

Si este funcionario viera cada domingo El Sofá entendería que si él se hace llamar “el Concejal de la familia” no debería representar solamente la suya o el tipo de familia que su religión proclama, sino las diferentes alternativas que existen, incluidas las conformadas por personas del mismo sexo o de diferentes identidades de género.

¿Cuál es la amenaza que el Concejal percibe de la población LGBT para la familia? ¿Cree que de eliminar El Sofá de la programación de Canal Capital, las personas LGBT cambiarán de orientación sexual? ¿Por qué insiste tanto en la defensa de la familia? Acaso ¿cuál es el peligro que enfrenta?

Todo apunta a que el miedo que el Concejal Ramírez experimenta frente al hecho de que la población LGBT exista, llevó a solicitarle a Canal Capital responder entre otras preguntas: ¿Cuántos miembros de la comunidad LBGTI forman parte de su nómina? Anexe las hojas de vida. ¿Cuáles son las asignaciones salariales o de honorarios de los miembros de comunidad LGBT? o ¿Cuánto costó la fiesta de lanzamiento de El Sofá?

Por qué el concejal de la familia Marco Fidel Ramírez persigue tanto a los gays
Por momentos, el Concejal Ramírez evoca al desesperado Gárgamel tras las “criaturitas azules”.

Forma Minerva Gay

Al enviar este cuestionario, el Concejal olvidó que las personas no suelen incluir su orientación sexual en la hoja de vida.

Y si su interés es ejercer un control político al Canal, ¿para qué saber el número de personas LGBT que allí trabajan y cuál el monto de su salario? ¿Qué tiene que ver la sexualidad con las habilidades para ejercer un cargo?

“¿Se podría pedir también las hojas de vida de todos los cristianos que trabajan en la actual  administración distrital?”Germán Humberto Rincón Perfetti, abogado 

Además, no se sabe quién puede tener este tipo de información en una empresa, porque los empleadores normalmente no la preguntan: en teoría, no eligen a sus funcionarios por su orientación sexual ni por su religión sino por sus capacidades.

Según el abogado y activista Mauricio Albarracín, con esta solicitud, el Concejal violó la ley estatutaria de Habeas Data (1581 de 2012) que prohíbe la recolección, almacenamiento, uso, circulación o supresión de los datos sensibles o aquellos que afectan la intimidad del titular o cuyo uso indebido puede generar su discriminación. Entre estos están los relativos a la vida sexual.

En la sentencia T-307 de 1999 (reiterada T-729 de 2002) la Corte Constitucional estableció que la orientación sexual es información reservada debido a que puede conducir a una política de discriminación o marginación”, agrega Albarracín.

Adicionalmente, el Concejal podría ser señalado de acoso laboral y de ignorar la Ley Antidiscriminación y, en últimas, la Constitución, debido que allí se establece el derecho a la intimidad y al libre desarrollo de la personalidad.

No es apoyo, es igualdad

En medio de la polémica que el Concejal ha desatado, valdría la pena preguntarse por qué un cuestionario de esta naturaleza, que algunos concejales califican de homofóbico, fue aprobado prácticamente a “pupitrazo”. ¿Por qué los concejales que no estaban en el recinto cuando Ramírez leyó el derecho de petición, no solicitaron conocer su contenido antes de aprobarlo?

Uno de ellos dijo: “son respetables tanto las personas que apoyan a la comunidad LGBT como las que no”. Pero este caso no es un asunto de apoyo, sino de ejercer su labor y evitar asumir tareas que no les corresponden, como indagar por la intimidad de las personas.

En ejercicio de una democracia pluralista y participativa, como el mismo Concejal Ramírez la llama, lo más aconsejable sería que él destinara más tiempo a las funciones que su cargo realmente le demandan. Así, mientras él se dedica a lo suyo, el personal de Canal Capital puede continuar con su labor de informar, cumpliendo con la obligación constitucional de no discriminar.

Posdata: El episodio sucedido con el Concejal Marco Fidel Ramírez no puede opacar el hecho de que el exsenador Pablo Victoria llamó, vía Twitter, “machorras, putos y libertinos” a la población LGBT, así como “enfermo y sodomita” a un activista. Tampoco puede ocultar el hecho de que el Procurador Alejandro Ordóñez esté a punto de reelegirse y que la presión ciudadana podría evitar que esto suceda.

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