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Diversidad sexual y nuevas alternativas espirituales

Género, diversidad sexual y cambio social.

Sentirse discriminadas por la mayoría de las religiones tradicionales, es una de las razones por las que algunas personas LGBT buscan otras alternativas para vivir su espiritualidad. Primera parte del especial de Sentiido diversidad sexual y búsqueda interior.  

Nuevas espiritualidades
Una de las razones por las que algunas personas, especialmente jóvenes, se alejan de las religiones, es por la posición de la mayoría de sus líderes sobre lo referente a sexualidad.

Para un buen número de personas, la espiritualidad es una de las dimensiones más importantes de su vida.

Tradicionalmente, ha sido una manera de encontrarle explicación a la existencia, de darle sentido a la vida y de responder ¿para qué vivir si voy a morir?

La manera más frecuente de “materializar” esta faceta ha sido a través de las religiones.

“Buscan explicar las situaciones difíciles de la vida, como la pérdida de un ser querido, la propia muerte y la enfermedad”, señala William Mauricio Beltrán, sociólogo, doctor en estudios sobre América Latina y docente de la Universidad Nacional de Colombia.

Hasta mediados del siglo XX Colombia se caracterizó por ser una sociedad fundamentalmente católica. “Sin embargo, en las últimas décadas, el país viene experimentando una rápida transformación: esta iglesia ha perdido influencia, al tiempo que nuevos movimientos religiosos le disputan los privilegios que mantuvo durante siglos”, señala la investigación Del monopolio católico a la explosión pentecostal de William Mauricio Beltrán.

En una encuesta realizada en Colombia en 2010, liderada por el Grupo de Estudios Sociales de la Religión de la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá) y la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, el 85 por ciento de las personas afirmó que la religión “es importante” o “muy importante” en sus vidas.

El 94 por ciento se definió como “creyente” y, poco más del 70 por ciento, como “católico”. El 58 por ciento se identificó como “creyente practicante” y, el 36 por ciento, como “creyente no practicante”.

El segundo lugar en número de fieles, después de la Iglesia Católica, lo ocupa el movimiento cristiano evangélico que incluye las diversas corrientes pentecostales y protestantes. Suman en total el 16 por ciento de la población consultada.

Poco menos del 5 por ciento se define como ateo y agnóstico. Después, vienen otras minorías como Testigos de Jehová, mormones y adventistas, cada una con menos del uno por ciento, siendo la más destacada los Testigos de Jehová. Otras minorías son los judíos, musulmanes, budistas y Hare Krishna.

Un 3 o 4 por ciento se consideran personas católicas que no creen en la iglesia. Es decir, tienen cercanía con el catolicismo como fe pero no como institución y rara vez participan en rituales religiosos oficiales.

“La Iglesia Católica sigue teniendo el mayor número de seguidores nominales o de personas que se definen como católicas, pero el menor número de fieles practicantes”, señala Fidel Mauricio Ramírez, licenciado en Teología, filósofo y candidato a doctor en Educación.

Más allá de lo católico

Según William Mauricio Beltrán, la pérdida de influencia de la Iglesia Católica obedece a múltiples factores. Uno de ellos es que cada vez hay más acceso a nuevas fuentes de información como la educación formal y los medios de comunicación. La religión es un asunto que cada vez se hereda menos y se elige más.

La mayoría de quienes dejan la Iglesia Católica, lo hacen para pasarse a otros credos también con bases cristianas. La gente no migra de lo conocido a lo desconocido sino a algo que le resulte familiar. “Todavía el 90 por ciento de la población colombiana es cristiana, ya sea católica o de alguna vertiente evangélica, carismática o pentecostal”, afirma Beltrán.

Generalmente, acuden a organizaciones religiosas que respondan de manera más efectiva a sus necesidades espirituales, sociales y psicológicas. En estas otras propuestas suelen encontrar una vida comunitaria más intensa, líderes religiosos que se preocupan más por ellos y por sus familias, así como la posibilidad de hacer una carrera para llegar a ser pastores, líderes o predicadores.

“Las iglesias cristianas resultan más atractivas que la católica en la medida en que permiten vivir la experiencia religiosa de una manera más emotiva a través de cantos, bailes y lágrimas”, agrega Beltrán.

Otra de las razones por las que algunas personas, especialmente jóvenes, se han alejado de la Iglesia Católica y de las religiones en general, es por la posición de la mayoría de sus líderes sobre la sexualidad, lo que incluye las relaciones sexuales antes del matrimonio, el uso de métodos anticonceptivos, la masturbación, el aborto y las relaciones entre personas del mismo sexo, entre otros temas.

Las religiones monoteístas como el judaísmo, el islamismo y el cristianismo, tienen en común el interés por controlar la sexualidad y por dar directrices precisas sobre cómo debe ser el comportamiento de las personas al respecto. Los primeros ordenadores de la doctrina cristiana veían con horror la sexualidad y pregonaban la virginidad como un valor.

Según Fidel Mauricio Ramírez, estas religiones perciben el placer corporal como un obstáculo para el crecimiento espiritual. De ahí el objetivo de controlar la sexualidad. “Finalmente, su ideal de perfección es un Dios asexuado”.

Por el contrario, continúa Ramírez, en las religiones politeístas no hay conflicto con la sexualidad porque existe presencia de lo masculino y de lo femenino y dioses que tienen relaciones sexuales y se reproducen.

Relaciones “contra natura”

Para Fortunato Mallimaci, docente del seminario Sociedad y Religión de la Universidad de Buenos Aires, durante mucho tiempo la sexualidad estuvo relacionada exclusivamente con la reproducción. “La mayoría de religiones vieron tan natural la relación entre sexo y reproducción que juzgaron contra natura toda actividad sexual que no tuviera este fin”, completa Beltrán.

que religiones aprueban la homosexualidad
En los últimos años, la Iglesia Católica ha sido víctima de su propio invento y ha protagonizado numerosos escándalos sexuales.

En el año 309, en el Concilio de Elvira, las autoridades de la Iglesia Católica trazaron normas estrictas sobre la sexualidad. Entre otras cosas sentenciaron: “los hombres con relaciones sexuales con muchachos no deben ser admitidos a la comunión ni a la hora de la muerte”.

Sin embargo, en los últimos años la Iglesia Católica ha sido víctima de su propio invento y ha protagonizado numerosos escándalos sexuales. “Por un lado dice que el sexo es pecado, a menos de que tenga lugar en relaciones monógamas, heterosexuales y dentro del matrimonio y, por otro, se conocen casos de sacerdotes que llevan una vida sexual desordenada o que son acusados de pederastia”, señala Ramírez.

A pesar de esto, según Mallimaci, la posición de la Iglesia Católica frente a la sexualidad no va a cambiar a corto plazo. De hacerlo, podría ganar la simpatía de un sector, pero perder el de otro que parece ser mayoritario.

“Aunque esto no significa que el Papa Francisco, como buen político, no esté intentando mostrar una actitud de mayor tolerancia. Pero esto no implica que la iglesia tenga planeado cambiar sus posturas”, asegura William Mauricio Beltrán.

Además de las inconformidades en materia sexual con las religiones tradicionales, muchas personas que se reconocen como gais, lesbianas, bisexuales y transgeneristas (LGBT), también se sienten discriminadas. Finalmente, en la mayoría de estos credos se les dice que son bienvenidas siempre y cuando se abstengan de “ejercer” su vida sexual y afectiva.

“El catolicismo y sus vertientes, el cristianismo evangélico protestante, los Testigos de Jehová, los mormones, los judíos y los Musulmanes, rechazan las prácticas homosexuales. El cristianismo, el judaísmo y el islam también condenan las formas alternativas de sexualidad”, enfatiza Beltrán.

Casi todas las iglesias y movimientos cristianos -al que pertenece más del 90 por ciento de la población colombiana- se oponen a las orientaciones sexuales e identidades de género diversas.

“Consideran como pecado la homosexualidad y se oponen al matrimonio entre personas del mismo sexo. Lo perciben como un ataque a la moral y a la familia instituida por Dios o conformada por un hombre y una mujer”, dice Beltrán.

No rotundo a la diversidad

En la encuesta llevada a cabo en 2010, el 67 por ciento dijo oponerse a la aprobación del matrimonio entre homosexuales: el 94 por ciento de los Testigos de Jehová, el 89 por ciento de los adventistas y el 83 por ciento de los protestantes.

En general, los católicos por tradición pero no practicantes, comparados con aquellos que sí lo son, cuestionan más los lineamientos morales de la Iglesia Católica. La población que claramente se muestra más abierta con estos temas y evidencia una mentalidad más pluralista es la que se define como atea o agnóstica.

“La legalización de la adopción por parte de parejas homosexuales encuentra mayor resistencia. El 81 por ciento de la población consultada rechaza esta idea. Siguiendo las mismas tendencias respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo, la oposición aumenta en los nuevos movimientos religiosos y disminuye notablemente entre ateos y agnósticos”, agrega Beltrán.

De los temas propuestos en la encuesta, el que encontró mayor rechazo fue la despenalización total del aborto: el 91 por ciento de la población se mostró en contra. Nuevamente, esta posición es más extrema en las minorías religiosas y disminuye entre ateos y agnósticos.

Como alternativa a las posturas radicales frente a la diversidad sexual y de géneros y como una manera de no renunciar a su dimensión espiritual, muchas personas, incluidas LGBT, han encontrado nuevas propuestas al margen de morales tan rígidas.

Por un lado, se han creado iglesias dirigidas a personas gais, lesbianas, bisexuales y transgeneristas. Algunas son de base cristiana y están lideradas por personas o parejas homosexuales.

En Cali existe desde hace 14 años la organización Proyecto Espiritual Quirón. Nació bajo el respaldo de la Iglesia Católica El Templete, con el propósito de evidenciar que las personas diversas sexualmente tenían derecho a una vida espiritual.

“La idea era mostrar que también eran dignas de pertenecer a una religión, en ese momento específicamente a la católica”, dice Javier Ruíz, coordinador asistente de Proyecto Espiritual Quirón.

De católico a laico

Desde hace tres años, la organización cuenta con el apoyo de una iglesia anglicana, Fundación Trinity Church, cuyo sacerdote líder es abiertamente gay. Actualmente, el proyecto es laico y está enfocado en desarrollar procesos educativos en diversidad sexual y de géneros. En asocio con otras organizaciones, llevan a cabo congresos, foros, seminarios y talleres.

Aunque buena parte de los sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa, no están de acuerdo con el matrimonio civil entre personas del mismo sexo (siguiendo la posición oficial de esta iglesia) el padre Edilson Huérfano ha propuesto celebrar la eucaristía a las personas LGBT de Cali, ciudad en la que reside.

“Lo importante es que Dios no rechaza a nadie, eso lo hacen los hombres. Yo con mucho gusto celebro la eucaristía o participo en una alabanza. Entiendo que haya personas que quieran apartarse de las estructuras de las iglesias, pero mi consejo sería que no lo hicieran de Dios. Jesús no discriminó a nadie y nosotros como sacerdotes debemos dar ejemplo de esto”, afirma Huérfano.

Algunas personas, por su parte, han optado por prácticas inspiradas en las espiritualidades orientales y que en Occidente se denominan “alternativas”, como el yoga, el taichi y la meditación.

Según la encuesta realizada en 2010, entre las personas ateas y agnósticas y entre quienes afirman “creer en Dios pero no en la religión”, estas propuestas encuentran mayor acogida. La práctica del yoga y de la meditación aumenta en los estratos socioeconómicos altos y en los sectores sociales con mayor nivel educativo.

“También existe una especie de religión a la carta, que le permite al consumidor religioso combinar prácticas y creencias provenientes de diversas tradiciones para construir un paquete a la medida de sus necesidades”, afirma Beltrán.

Y esto es justamente lo que muchas personas, entre ellas las LGBT, buscan: una vida espiritual que contribuya a su búsqueda interior, en vez de marginarlas o pedirles que se abstengan de ser quienes son.

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Este especial fue posible gracias al apoyo de la Fundación Friedrich Ebert:
FES Comunicación

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  • Boyfem Valentina

    En mi caso me aleje de la iglesia pero no de Dios lo siempre presente en mi mente y corazón y vivo agradecid(a) con el ‘ un sector conservador nos rechaza pero nuestro creador es el único que en el día del juicio final nos juzgara las cosas malas que hicimos y nuestra sexualidad diversa que ejercimos en la tierra es mi opinión como hombre católico bisexual y transformista