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María Fernanda Cabal y la No Violencia hacia las personas LGBTI

Consultor en Derechos Humanos. Ha trabajado con instituciones del Estado, organizaciones de Cooperación Internacional y Naciones Unidas. |La opinión de los colaboradores es personal y no compromete a Sentiido ni a institución alguna|

El debate sobre los candidatos al Congreso y los derechos de las personas LGBTI muestra la importancia de ejercer la “no violencia” como una vía de respeto e intercambio de ideas.

Posición de la congresista María Fernanda Cabal sobre los LGBT
En el evento organizado por El Tiempo, participaron: el abogado Mauricio Albarracín, la candidata al Senado Elizabeth Castillo, y las candidatas a la Cámara de Representantes María Fernanda Cabal y Angélica Lozano.

Admito que la candidata al congreso María Fernanda Cabal me parece una persona muy interesante. Sí, ya me imagino que más de una persona debe estar agarrándose del pelo diciendo: “¡pero qué dice este hombre!”. Denme la oportunidad de explicarme.

En los últimos años he visto la transformación del discurso discriminatorio hacia las personas no heterosexuales, y en ocasiones hacia las personas con identidades de género diversas.  Hemos pasado de la abierta oposición y el rechazo, a un discurso moderadamente más “incluyente” en el que se encuentra el famoso “es que yo no discrimino, hasta tengo amigos LGBTI”.

Esta puede ser una conquista en la defensa de los derechos humanos de las personas LGBTI. Empieza a ser más costoso, al menos en términos políticos y sociales, el referirse de una forma abiertamente discriminatoria hacia nosotros y nosotras.

Claro, la excepción estaría en “honorables” congresistas que lo hacen en público como fue el caso del senador conservador Roberto Gerlein. Pero en términos generales hemos llegado al “centro aguas-tibias” en el que no se ataca pero tampoco se defiende.  Acá es donde me parece interesante la candidata a la Cámara de Representantes por el partido Uribe Centro Democrático, María Fernanda Cabal.

Ella participó en un hangout en vivo organizado por el periódico El Tiempo el 5 de febrero, enfrentándose a dos candidatas al Congreso abiertamente lesbianas y a un abogado gay. Debo iniciar por admirar su valentía (o arrogancia) al participar en el evento. El motivo del hangout: discutir el video de su campaña en el que cuestiona los planteamientos de otro video lanzado por el senador-candidato por el Partido de la U, Armando Benedetti.

La candidata se vio acorralada en un momento, dado su temple al defender férreamente a la familia tradicional y pedir que no se le “abran los ojos” a los/as niños/as con esta clase de publicidades.

Posteriormente entró en una serie de contradicciones afirmando que no ataca a las personas LGBTI pero que se requería legislar sobre asuntos trascendentales como el derecho a recibir la pensión (lo cual brillantemente se le recordó que ya existe) y remitió a la necesidad de abrir el debate legislativo sobre la materia (esquivando todo el tiempo el término “matrimonio” y abriendo la compuerta a la oposición que hemos visto en años anteriores al respecto).

El establecimiento al desnudo

Me gusta que Cabal encarna las contradicciones del establecimiento, que no teme decir públicamente lo que piensa y que nos pone ante un escenario electoral muy cierto: la derecha quiere “retomar” el terreno que ha perdido y quiere “frenar” a la Corte Constitucional. Esto es de aplaudir.

Pero algo que me interesó aún más, es cómo ella desnuda la manera en que ese mismo establecimiento nos mira. El desprecio hacia la reivindicación de nuestros derechos, acusarnos de “descarados” (uso deliberadamente las comillas porque ella no utilizó estos adjetivos) al mostrar nuestros cuerpos o nuestro afecto en las manifestaciones públicas, en dejarnos “manosear” por políticos de turno.

En síntesis, por salir a la calle y no comportarnos “dignamente” y ser muy sensibles a los términos excluyentes y derogatorios con que se nos habla y se nos alude al defender la familia tradicional.

Estas reflexiones me llevan a dos conclusiones preliminares: en primer lugar, puedo encontrarle razón en que hay momentos de gran tensión en los que apelamos a expresiones violentas. Lamento disentir con el tono enfático de la también candidata Angélica Lozano, ya que esto sólo lleva a legitimar las posturas intransigentes de personas como la candidata Cabal.

Es decir, llegamos al “con ustedes es imposible hablar”. Y acá considero, por convicción filosófica y política, que la no violencia es el único camino. Sólo podremos vivir en democracia si podemos coexistir todos y todas, incluso con personas como la candidata Cabal o con quienes no nos quieren a su lado o con aquellos de “te respeto pero debes respetar mi derecho a no quererte ver hacer esas cosas”.

La mirada compasiva del budismo

Esta reflexión la quiero enmarcar más allá del debate electoral, que tiene estas características. En muchos espacios he visto el odio y la repulsión que suscita el Procurador General de la Nación o los miembros (si es que hay muchos) de la Fundación Marido y Mujer.

La trampa de combatir odio con odio siempre está acechando. Y acá quiero defender la postura de mirar compasivamente al “enemigo”, como lo enseñan los budistas. Significa entender que el otro, ese que nos agrede, persigue su felicidad de maneras a veces erradas, pero nosotros solo podemos albergar amor hacia ellos, y con paciencia y sobre todo argumentos, mostrarle su error sin enredarnos en riñas y sin perder la paz.

La segunda conclusión preliminar, es que se requiere ampliar los debates hacia el enfoque de derechos humanos. En el derecho internacional se encuentran consagrados nuestros derechos a manifestarnos y expresarnos pública y pacíficamente. Estos dos derechos deben ser respetados y garantizados sin ningún tipo de discriminación.

Así pues, que tanto cristianos, uribistas o personas LGBTI lo pueden ejercer. Pero también existe un claro límite establecido por el Comité de Derechos Humanos de la ONU: no se debe apelar al odio hacia ningún grupo ni difundir ideas de eliminación. Este límite es el que debemos recordar, sea para exigirlo como para cumplirlo.

Es evidente que una larga historia de opresión lleva fácilmente a reproducir los esquemas que se imponen desde el opresor y que hierve la sangre cuando se oyen todos juntos (como incluso me sucedió a mí hoy oyendo a la candidata Cabal), pero no puede ser justificación para continuar con este patrón.

Hoy me alegré de que estos debates sean públicos, de que personas como María Fernanda Cabal nos dé oportunidad de reflexionar sobre técnicas y formas de debatir, de que la batería de argumentos se siga fortaleciendo y de que ya no estemos arrinconados en la sombra. Por eso me parece una persona interesante y por eso espero que podamos discutir más de sus puntos para fortalecer la defensa de nuestros derechos, con mucha pasión y con mucha razón.

P.D. La candidata Angélica Lozano mencionó la importancia del proyecto de Ley de Identidad de Género, y con eso dejó muda a la candidata Cabal que sospecho no sabe a que se refería. ¡Entrémosle a ese proyecto!

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