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Brasil: arcoíris LGBTI entre nubarrones

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Más armas en manos de civiles, menos dinero para educación y aumento de agresiones a personas LGBTI son algunas de las consecuencias de los 150 días del gobierno Bolsonaro en Brasil. Sin embargo, el país que eligió a este presidente, también escogió dos senadores homosexuales y varios candidatos LGBTI a cuerpos legislativos.

Por Andrea Domínguez*

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Imagen de una marcha del Orgullo LGBTI en Sao Paulo (Brasil)

“18° Parada do Orgulho LGBT | São Paulo 04/05/2014”by midianinja is licensed under CC BY-NC-SA 2.0

La noche anterior a la elección de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil hace siete meses, el diputado Fábio Félix estaba caminando por las calles de Brasilia tomado de la mano de su novio. Además de una muestra de afecto, esta expresión se ha convertido en un acto político en un país en el que cada 25 horas es asesinada una persona LGBTI.

El gesto de la pareja, que salía de un acto masivo de rechazo a la candidatura de Bolsonaro, no pasó desapercibido. “¡Bolsonaro! ¡Bolsonaro va a acabar con esa vaina!“, les gritaron con virulencia los seguidores de quien a la mañana siguiente efectivamente se elegiría como mandatario de 209 millones de brasileños. (Ver: Brasil: una elección presidencial en tiempos de odio).

Pero las elecciones que le dieron el cargo más alto de la nación a un hombre orgullosamente LGBT-fóbico también le otorgaron a Fábio Félix la primera silla que un candidato abiertamente homosexual obtiene en la Cámara Legislativa del Distrito Federal de Brasilia. Aún más, en las elecciones de octubre de 2018 aumentó el número de personas LGBTI que ocupan espacios en el Congreso y en las asambleas de los estados y de los municipios brasileños.

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Fabio Félix obtuvo la primera silla de un candidato abiertamente homosexual en la Cámara Legislativa de Brasilia. Foto: LGBTQ Victory Institute.

Algunos de estos representantes estuvieron recientemente en Colombia para hablar de la situación crítica de su país durante el IV Encuentro de Liderazgos Políticos LGBTI de las Américas, en el que participaron cerca de 400 personas.

A pesar de haber elegido un gobierno ultraconservador, también hemos visto que Brasil ha elegido más gente LGBTI en los congresos provinciales, es decir, la población se ha movilizado en contra de una amenaza que pretende cortar sus derechos”, dice Luis Abolafia, director de programas internacionales de Victory Institute, uno de los organizadores del evento.

“No se trata sólo de defender los derechos LGBTI, se trata de defender la democracia”, Luis Abolafia de Victory Institute.

Los elegidos

Estos representantes LGBTI elegidos popularmente simbolizan una especie de arcoíris sobre los nubarrones que intentan sofocar “esa vaina” de la igualdad de derechos y de las libertades individuales en Brasil. (Ver: “Los gais no van a volver al clóset” ).

Desde que Bolsonaro llegó al poder, las agresiones contra personas LGBTI han aumentado 30%, según reporta el Grupo Gay de Bahía que monitorea los actos de violencia contra esta población. Uno de los casos más emblemáticos es el del senador Jean Wyllys, primer político abiertamente homosexual en haber llegado al Congreso hace nueve años y quien resultó reelegido para la actual legislatura.

Después de una agresiva campaña de desprestigio que se tomó las redes sociales, Wyllys se vio obligado a exiliarse en Alemania tras severas amenazas contra su vida. Su cargo fue ocupado por el segundo de su lista, David Miranda, una joven figura de la política de Río de Janeiro y padre de dos niños adoptados, quien también ha denunciado amenazas contra su vida y se desplaza en medio de un fuerte esquema de seguridad.

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Foto: LGBTQ Victory Institute

En un ambiente enrarecido por la retórica de odio presidencial, las amenazas no se toman a la ligera en Brasil. Unos meses antes de las elecciones generales de 2018, fue asesinada por las milicias en las calles de Río de Janeiro la concejala y activista negra y lesbiana Marielle Franco. Aún no se sabe de dónde vino la orden de acabar con una vida emblemática del empoderamiento femenino, afro y homosexual.

Nuevos liderazgos emergen para ocupar con valor estos lugares. Erica Malunguinho, Robeyonce Lima o Erica Hilton, son tres mujeres trans y afro que obtuvieron cargos de elección popular en las pasadas elecciones, al tiempo que Bolsonaro era elegido presidente.

Malunguinho es la primera mujer trans elegida diputada regional en Brasil y llegó a la Asamblea Legislativa de São Paulo con 55 mil votos. Por su parte, Lima y Hilton conquistaron espacios en cuerpos legislativos también regionales a través de mandatos colectivos, es decir que comparten una silla obtenida por un colectivo de varias mujeres.

Kátia Cunha, activista feminista y profesora del sistema público, comparte con Robeyonce Lima y otras tres mujeres el mandato colectivo en la Asamblea Legislativa de Pernambuco, en el nordeste del país. En opinión de Cunha, esta modalidad del mandato colectivo ha sido eficiente para poder llegar a espacios legislativos reservados tradicionalmente para hombres heterosexuales, blancos y con posiciones de privilegio.

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Kátia Cunha, activista feminista, comparte con Robeyonce Lima y otras tres mujeres el mandato colectivo en la Asamblea Legislativa de Pernambuco. Foto: LGBTQ Victory Institute.

Nosotros veníamos resistiendo, haciendo oposición en las calles. Después de la muerte de Marielle entendimos que teníamos no sólo que resistir en la calle, sino existir en esos espacios en los que se hacen las leyes que nos afectan y juntando la fuerza de cinco mujeres pudimos obtener esa silla en la Asamblea Legislativa para llevar a cabo un mandato feminista, contra la LGBTI-fobia, contra el racismo y contra el prohibicionismo. Desde ahí estamos luchando por agendas como la libertad de cátedra, para que los profesores puedan formar alumnos críticos”, expresa Cunha.

El senador Fabiano Contarato es otro de esos ejemplos de valor en medio de las dificultades para defender los derechos LGBTI. Contarato fue elegido como el senador más votado de su estado, promoviendo una candidatura abiertamente gay. A sus 53 años, son muchas las luchas que ha tenido que dar.

Vengo de una familia pobre, humilde y extremadamente machista en la que fuimos seis hijos: cuatro mujeres y dos hombres. Soy delegado de policía desde hace 27 años y profesor de derecho penal, así que vengo de un entorno sumamente prejuicioso. Yo mismo me demoré mucho en asumir abiertamente mi homosexualidad y por eso, hoy pido perdón a todas las personas que han luchado por mis derechos e hicieron posible que hoy yo haya sido elegido como el senador federal más votado del estado Espíritu Santo, con un millón de votos en mi primera candidatura a un cargo de elección popular”.

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Fabiano Contarato fue elegido como el senador más votado de su estado con una candidatura abiertamente gay. Foto: LGBTQ Victory Institute.

La tormenta

Este grupo de legisladores federales y regionales camina en medio de una de las tormentas más reaccionarias del continente no sólo en lo que tiene que ver con los temas LGBTI sino con derechos fundamentales de diversas minorías o grupos vulnerables.

El actual Gobierno ha anunciado un recorte de 30% para la educación pública que afectará más profundamente a las carreras de humanidades, como sociología y filosofía, que según el mandatario brasileño son prescindibles porque “no generan un retorno inmediato al contribuyente”.

El Gobierno, a través de directrices del Ministerio de Educación, ha incentivado una  cacería de brujas invitando a los alumnos a que denuncien a los profesores de izquierda. Además, los contenidos educativos también se verán afectados en la escuela básica pues el Gobierno pretende eliminar del currículo los preceptos del pedagogo brasileño Paulo Freire, mundialmente célebre por su pedagogía del oprimido que promueve la formación de sujetos críticos.

Otra de las medidas recientes de Bolsonaro ha sido la firma de un decreto que amplía el porte de armas, en un país con 17 de las 50 ciudades más violentas del planeta. Según cálculos del Instituto Sou da Paz, este decreto facilita la adquisición de armas para 19 millones de personas y aumenta la cantidad de municiones que pueden ser compradas por año, de 50 a 5 mil.

“Siempre lo he dicho, la seguridad pública empieza dentro de casa”, dijo Bolsonaro al firmar el decreto y celebrar con su ya tradicional gesto de hacer pistola con pulgar e índice. Los lobistas de las armas han celebrado la decisión que se vio inmediatamente reflejada en un aumento del 23% de las acciones de la empresa Taurus, mayor productora de armas de Brasil.

El actual Gobierno acabó con centenas de consejos federales (algunos de ellos LGBTI) que servían como canales de comunicación y de gestión de programas para diversos sectores.

Mediante el desmonte de dependencias, el Gobierno Bolsonaro ha minado el programa de prevención contra el VIH, que es referencia en el mundo.

En su camino de acciones orientadas directamente a las personas LGBTI, recientemente el Gobierno retiró el incentivo al turismo LGBTI del Plan Nacional de Turismo. Hace apenas unas semanas, Bolsonaro volvió a conmocionar las redes al declarar: “si quieres venir a tener sexo con mujeres, adelante, pero no podemos dejar que este lugar sea conocido como un paraíso para el turismo gay. Tenemos familias”.

La más reciente medida de Bolsonaro que preocupa a los defensores de derechos humanos es la clausura del Mecanismo Nacional de Prevención y Combate a la Tortura, que investigaba las denuncias de torturas y tratos degradantes en prisiones, hospitales mentales y hogares de adultos mayores.

Al igual que en otros países de América Latina, la llamada “ideología de género” se ha convertido en un caballito de batalla constante del actual Gobierno. Mientras los activistas LGBTI insisten en la necesidad de que se eduque respecto a género, orientación sexual, diversidad y prevención de bullying en el marco de una educación sexual respetuosa, para el Gobierno estas no son más que iniciativas que buscan “homosexualizar” a los niños.

La obsesión del gabinete Bolsonaro en este tema se centraliza en la Ministra de las Mujeres, la Familia y los Derechos Humanos, la pastora evangélica Damares Alves, quien defiende el rol primordialmente maternal que en su opinión deben ejercer las mujeres en la sociedad y quien se ha manifestado en repetidas ocasiones contra la tal “ideología de género” por considerar que desdibuja la identidad de los niños.

Recientemente Alves habló de la princesa Elsa, de Frozen, en un culto evangélico en el que fue grabada. “¿Por qué Elsa termina sola en el castillo de hielo? Porque es lesbiana. Nada es casualidad, créanme, ellos están armados, articulados. El perro está muy armado”, expresó la ministra. Alves también sacó del clóset a la conocida caricatura Bob Esponja, de quien aseguró, se la pasaba coqueteando con su amiguito sin que los padres de familia percibieran ese adoctrinamiento gay.

En opinión del diputado distrital Fábio Félix, la actual situación de su país se debe principalmente a tres fenómenos: el fundamentalismo religioso, el fundamentalismo punitivo y la influencia de un sector ultraliberal económicamente hablando. (Ver: Los pasos de gigante de la avanzada conservadora).

Algunos sectores fundamentalistas, especialmente de iglesias pentecostales, sustentan al actual Gobierno y rechazan cualquier discusión sobre género y diversidad sexual. Otro sector está empecinado en un fundamentalismo punitivo, que considera que las soluciones pasan por encarcelar más gente, específicamente de un sector marginado de la población y por último, tenemos un sector ultra liberal que no acepta que el Estado tenga la más mínima participación en política social y que a la larga, busca retirar derechos de grupos minoritarios como las mujeres y las personas afro y LGBT”.

El panorama

El año pasado Brasil celebró 40 años de activismo LGBTI. En cuatro décadas, tal como lo explica el senador Contarato, ninguno de los avances alcanzados por esta comunidad han sido obtenidos a través de leyes. Siempre ha sido el poder judicial el que ha venido al rescate de algún derecho. (Ver: La Corte Constitucional de Colombia y los derechos de personas LGBT).

El Supremo Tribunal Federal, la más alta corte del país, acaba de votar a favor de la criminalización de delitos de odio contra personas LGBTI, para que los asesinatos, agresiones y persecuciones contra estas personas sean tratados bajo los mismos criterios de la ley contra el racismo.

Lo que estamos viendo es una judicialización de esos derechos ante la cobardía e inacción del poder legislativo. El poder judicial ha tomado decisiones importantes relacionados con la seguridad social para las parejas del mismo sexo, aprobó el matrimonio y permitió la adopción, pero todos esos derechos no están consagrados por fuerza de ley y el legislativo tiene la obligación de hacerlo”, expresa Contarato.

Por todo ello, Robeyonce Lima, quien dada la violencia que padecen las personas trans en su país, expresa que nunca más las personas LGBTI deben estar ausentes de los espacios legislativos en donde se toman las decisiones. Por su parte, su compañera del mandato colectivo, Kátia Cunha agrega que la forma de garantizar este espacio es justamente la alianza, el trabajo en equipo que posibilite conquistar esos lugares.

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Robeyonce Lima fue una de las tres mujeres trans y afro que llegó a un cargo de elección popular en las pasadas elecciones de Brasil. Foto: LGBTQ Victory Institute.

Otra estrategia útil es tender puentes con aquellos sectores que no son radicales. Eso es lo que manifiestan estar haciendo tanto Fabiano Contarato en el Senado como Fábio Félix en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. “No todo el mundo es fascista, hay sectores progresistas en todos los grupos. Nos hemos acercado a evangélicos progresistas, a conservadores con los cuales se puede llegar a acuerdos y hemos logrado la firma de una nota a favor de la educación pública libre que en el Distrito Federal de Brasilia fue firmada por 19 de 24 diputados distritales, 6 de 8 diputados federales y 2 de 3 senadores”, explica Félix.

Así mismo, el diputado agrega que es útil modificar la narrativa para lograr avanzar en las agendas. “Podemos hablar de la importancia de prevenir el suicidio y la deserción escolar en adolescentes LGBTI. Cuando uno pone esta narrativa al servicio de los pastores, por ejemplo, ¿quién va a manifestarse en contra de una iniciativa que desea proteger la vida y el derecho a la educación? Es decir, un pastor cristiano no va a pronunciarse a favor del suicidio”, finaliza Félix.

No menos importante es lo que los participantes en este encuentro llamaron la “revolución de la empatía”, citando un concepto de su colega Jean Wyllys. Para ellos, una forma importante de tocar a la gente es a través de la empatía que por ejemplo, movilizan las madres de personas LGBTI que participan abiertamente de la defensa de los derechos de sus hijos. En definitiva, hay que tender puentes.

Visiblemente emocionado, el senador Contarato recordó cómo tuvo que enfrentar los prejuicios en su propia familia. “Mi hermano no permitía que mis sobrinos me visitaran por el hecho de ser gay. Nosotros tenemos que empezar a trabajar esto dentro de nuestras propias familias, y dentro de nosotros mismos, pues como dije, yo me demoré mucho en asumir públicamente mi homosexualidad”, dijo el senador y recordó que es imprescindible actuar porque reivindicar derechos es muy difícil, pero perderlos en un entorno como el actual, es muy fácil.

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* Periodista. E-mail: andreacotela@gmail.com

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