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¡Sigan bailando, mariposas!

Cofundadora y directora de Sentiido. Profesional en Estudios Literarios y Doctora en Historia de la Universidad de Los Andes. Lectora, periodista empírica y aprendiz de ilustración.

Un mundo huérfano, la primera novela del barranquillero Giuseppe Caputo, cuenta una historia de amor filial y solitario entre un padre y su hijo. Se destacan la profundidad y complejidad de sus personajes y la cadencia de su narrativa. ¡Recomendada!

Un mundo huérfano, novela de Giuseppe Caputo
Giuseppe Caputo es director de contenidos culturales de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) y de la Cámara Colombiana del Libro.

Una casa sin muebles, con dibujos de crayola en las paredes. Un bar en donde bajan del techo hombres enjaulados. Una calle oscura con postes de los que cuelgan cuerpos y partes de seres humanos y el mensaje que les dejaron en un muro: “Sigan bailando, mariposas”.

Un mundo huérfano (Random House), la primera novela del escritor barranquillero Guiseppe Caputo (1982), cuenta una historia de amor entre un padre y su hijo. La narración está enmarcada en un contexto de pobreza y soledad, en la que el padre busca la manera fantasiosa de crear universos que les permitan salir de los muros que los oprimen.

El hijo, por su parte, encuentra en su padre un mundo cargado de felices recuerdos de infancia, pero también de angustias: de perderlo, de no poder llevar un plato de comida cada noche, de encontrarlo navegando en un universo que no corresponda.

Es la historia, también, de dos individuos que buscan sus propias maneras de enfrentar la profunda soledad que los envuelve. El padre, por medio de la invención; el hijo, por medio del sexo y el erotismo con desconocidos, de recorrer las calles oscuras y desoladas del barrio marginal en el que viven, de enfrentar el miedo a la propia muerte como ya lo ha visto en otros hombres que tuvieron menos suerte.

Constantemente nos encontramos con el amor filial y solitario. Con dos hombres que se aman profundamente, se necesitan y se encuentran a merced de una soledad mayor: la de las ciudades que crecen y con ellas la desazón de ser un grano de arena más en el desierto.

La novela, que ya tiene una segunda edición en menos de un año, está dividida en seis capítulos que alternan la exploración psicológica del padre y sobre todo del hijo, por medio de los recuerdos y del contexto social al que se enfrentan.

el único amparo de los protagonistas es rodearse a sí mismos de amor y de quienes, como ellos, han encontrado un refugio en las soledades compartidas.

Un mundo huérfano es una novela interrumpida e insistente. Construye episodios que llevan al lector al hastío y al desagrado y lo obliga a leer, página tras página, cómo el protagonista tiene sexo con hombres extraños en un sauna, en medio de sudor, semen, poppers, y el desespero por sentirse deseado y a la vez utilizado.

Esta misma narrativa vuelve una y otra vez, y en medio del deseo y del hambre, el protagonista no puede abandonar la imagen de terror de los cuerpos de hombres homosexuales torturados y desmembrados, colgados de los postes de una calle oscura, expuestos como escarmiento para aquellos que siguen con vida.

Se construye así una sucesión de terrores que se mezclan con la necesidad del erotismo y de reafirmar que, a pesar de la violencia potencial, nada puede cambiar lo que el protagonista siente y necesita. Es por esto que no teme salir a la calle con un atuendo de mariposa, animal que simboliza su identidad y la desaprobación social.

¿Literatura gay?

Además de ser una novela de lectura obligada para las personas que se interesan por los nuevos escritores colombianos, Un mundo huérfano vuelve a abrir el debate sobre la llamada “literatura gay”.

Aunque no se busca acá responder a la pregunta de si la novela de Caputo puede clasificarse o no como “literatura gay”, la etiqueta es de por sí reduccionista. ¿Es Orlando, de Virginia Woolf, “literatura trans” o “queer”?, ¿puede considerarse la correspondencia de la poeta Gabriela Mistral a su secretaria Doris Danna, “correspondencia gay o lésbica”?

En ninguno de estos ejemplos puede negarse la presencia de componentes homosexuales, lésbicos o al menos que rompen con las relaciones y representaciones de la identidad y del amor tradicional heterosexual.

La novela de Caputo existe no solo porque haya un personaje homosexual en ella o porque este disfrute del erotismo con otros hombres.

El protagonista de Un mundo huérfano, además de ser homosexual, es también un individuo que se enfrenta a algunos de los grandes temores de la condición humana: la orfandad, el placer, la muerte, la soledad.

Por lo tanto, la etiqueta la dejamos a discreción de quienes lean el libro. Lo más destacable de esta novela es la profundidad y complejidad con que se construyen los personajes y su relación con el mundo, así como la cadencia de su narrativa, que nos introduce y nos saca abrupta y constantemente de los universos que habita el hijo.

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