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Premios Sentiido a los Oscar 2014

Género, diversidad sexual y cambio social.

Dallas Buyers Club

Por: Juliana Martínez

Dallas Buyers Club afiche

Director: Jean-Marc Vallée
Idioma original: Inglés / Japonés
País: Estados Unidos
Duración: 117 minutos
Protagonistas: Matthew McConaughey, Jennifer Garner, Jared Leto
Calificación:

 

 

 

Basada en una historia real y ambientada a comienzos de la epidemia del SIDA en Dallas, Texas, la película narra la lucha de cientos de personas por sobrevivir y de toda una sociedad por comprender y enfrentar una situación en la se mezclaban muchos de los prejuicios más arraigados: sexualidad, identidad de género, raza y clase y social.

El protagonista es Ron Woodroof (Matthew McConaughey), un tejano hipermacho, borracho, cocainómano y homofóbico quien, debido a un accidente en su trabajo como electricista descubre que tiene el virus.

La cinta sigue la odisea de Woodroof y muchos como él por encontrar maneras de sobrevivir en medio del clima de represión y control de las instituciones gubernamentales y médicas que caracterizó la época. Paralelamente, Dallas Buyers Club sigue la inusual asociación y posterior amistad entre Woodroof y Rayon (Jared Leto) una mujer transgénero.

La película tienen muchos méritos. La elección de la historia es de por sí meritoria al poner de manifiesto la discriminación y homofobia individual, social e institucional que le costó la vida a miles de personas.

Además, el tratamiento es también afortunado. Todos los personajes son complejos y ninguno está idealizado. Woodroof está lejos de ser el héroe heterosexual que llega a salvar a los pobres homosexuales.

Desde el principio queda claro que a pesar de que Ron poco a poco se vuelve más tolerante y tiene un papel importantísimo en prolongar la vida de miles de personas y en presionar al FDA (Food and Drug Administration, la organización que determina la legalidad de todos los productos para el consumo humano –medicinas incluidas— en los Estados Unidos) para hacer que los medicamentos sean accesibles para quienes más los necesitan, no cabe duda de que sus intereses más fuertes son personales: su propia supervivencia y el dinero.

Lo que hace que la película sea problemática se encuentra más bien fuera de ella, en la relación entre la ficción y la realidad.

Como se dijo anteriormente, Ron Woodroof fue una persona real y su historia está basada en numerosas entrevistas sobre su vida. Sin embargo, la versión que dan quienes lo conocieron es muy distinta a la presentada por Vallé. En vez de una figura homofóbica y de una masculinidad estereotípica e incuestionada, los testimonios hablan de una persona bastante más ambigua sexualmente. Su propia esposa asegura que Woodroof no tenía ningún problema en decir que era bisexual y uno de sus mejores amigos dice incluso que jamás pensó en Woodroof como un hombre heterosexual.

Cabe entonces preguntarse por qué la película siente la necesidad de reforzar la masculinidad de Ron hasta al punto de hacerlo casi una caricatura del macho (constantemente viendo fotos de mujeres desnudas, yéndose a los puños ante la menor duda de su no heterosexualidad, frecuentando clubes de streptease, pagando prostitutas, etc.).

Así como la película acoge la ambigüedad ética de Ron para profundizar en la complejidad de su carácter y señalar las diferentes posiciones de los primeros años del SIDA, ¿por qué no acoger también su ambigüedad sexual como parte de esa complejidad?, ¿por qué borrar cualquier sombra de gris y encasillar a todos los personajes sólidamente de un lado u otro del espectro sexual?

El otro aspecto que vale la pena mencionar es la elección de Jared Leto para interpretar el papel de Rayon, una ex trabajadora sexual transgénero que se vuelve socia y eventualmente amiga de Ron. Pese a esta descripción Rayon no es un personaje plano ni un freak; tampoco es una víctima inocente ni un pervertido que se viste de mujer.

Como Woodrof, Rayon es un personaje con profundidad psicológica, mitad ángel, mitad demonio, un ser de carne y hueso con quien los espectadores simpatizan y cuya desgracia lloran. La movilización de este afecto es importante pues contribuye a disminuir la brecha de empatía que existe entre las historias de personajes con los que nos es fácil identificarnos y aquellos que estamos acostumbrados a ver con un lente negativo y prejuicioso: las trabajadoras sexuales, las personas trans, quienes tienen SIDA o son VIH positivo, los homosexuales, etc.

Parte de la exitosa movilización de este afecto y de esta visión humana se debe a la actuación de Leto, quien ha sido aclamado por su interpretación. Tanto así, que el papel ya le valió el Golden Globe como mejor actor de reparto. No cuestiono aquí la calidad de su actuación; lo que creo que vale la pena repensar es por qué contratar a un actor para presentar el rol de alguien que se identificaba como mujer. Nadie aceptaría que se contratara a un hombre para interpretar el papel de una mujer cisgénero (es decir, una mujer cuya anatomía sí se corresponde con su identidad, una mujer no transgénero) o que un actor blanco se pintara la cara para “hacer” de un personaje negro.

Desde que las mujeres pudieron actuar y personas de todas las razas han llegado a Hollywood hemos aceptado este mínimo de realismo en la repartición de los papeles. Las convenciones de la actuación en el cine hoy en día nos dicen que si el género o la raza son parte importante de la caracterización del personaje (una película sobre la reina Isabel, o Malcom X) se deben contratar actores o actrices que tengan dichas características.

¿Por qué entonces no contratar a una actriz trans para interpretar el papel de Rayon?, ¿no habría podido, por ejemplo, Laverne Cox o muchas otras actrices trans interpretar el papel? ¿por qué darle uno de los rarísimos papeles para mujeres trans a un hombre?

Al contratar a Leto para interpretar a Rayon Dallas Buyers Club no se reconoce a las mujeres trans como mujeres. Por el contrario, fuerza la idea de que las mujeres trans son hombres que se visten y se comportan como mujeres, es decir, que su identidad es una interpretación, y aunque ésta sea muy buena (tanto como para ganar prestigiosos premios) no es más que una actuación, una farsa.

Por lo anterior, le damos Dallas Buyers Club, tres Sentiidos.

4 Comentarios

  1. “Cinco Sentiidos” al especial de los premios Sentiido Oscars 2014. ¡Felicitaciones a las colaboradoras!

  2. Esta reseña de Lobo de Wall Street muestra por qué esta perspectiva para evaluar las películas puede ser completamente absurda. ¿Si el mundo que retrata es machista, racista y de mujeres operadas debería tener otro tipo de personajes?

    • Hola Alejandro, gracias por tus comentarios. Entendemos que
      analizar las películas desde un lente de género y diversidad sexualidad puede ser limitante en tanto deja por fuera otras características importantes de la películas.

      Sin embargo, este es el ejercicio al que invitamos a los lectores. Lo que queremos resaltar no es qué tan machista es el espacio retratado sino cómo la película misma presenta este tema. Es decir, se puede narrar una historia sobre un tema o una situación bastante “masculina” pero con un punto de vista de crítico, como en el caso del Capitán Phillips (donde prácticamente no hay personajes femeninos), usando estrategias como la profundidad psicológica, etc, para no caer en narrativas que refuercen los estereotipos de género. Se pueden contar historias con personajes “machistas, racistas y con mujeres operadas” que no promuevan el machismo, el racismo ni la objetivación de la mujeres, y al hacer este tipo de análisis pretendemos promover el debate de dónde y cómo se puede articular esta diferencia.

      También, lo que dices de “Ella” es muy interesante y nos encantaría pensar la película desde la perspectiva que propones. Te invitamos a escribir una reseña con esta idea para compartirla con los lectores y promover el debate y diversas maneras de ver (también, aunque no sólo), el cine. Escríbenos a editorial@sentiido.com

  3. Me gusta esta reseña de “Her”, me gusta que es ácida, y que muestra que la mirada moralista de sentiido puede servir para dar un giro. Propongo un juego, ¿si lo que aquí se critica, se entiende como una “confesión” del director? ¿no se vuelve una película de cinco sentiidos? ¿qué tal si se trata de un hombre que revela su incapacidad?

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