Inicio A Fondo Se eligió un nuevo Congreso, ¿qué pasará con los temas LGBT?

Se eligió un nuevo Congreso, ¿qué pasará con los temas LGBT?

Género, diversidad sexual y cambio social.

El Congreso de la República poco ha legislado a favor de la igualdad LGBT. El reto ahora es no retroceder en los derechos alcanzados, como en su momento pretendió hacerlo Viviane Morales. ¿Qué esperar de este nuevo Congreso?

nuevo Congreso, qué pasará en temas LGBT
Entre las deudas que tiene el Congreso de la República con las personas LGBT es promulgar un cuerpo legislativo que proteja los avances logrados y aprobar una ley de identidad de género para las personas trans.

El Congreso de la República pocas veces ha legislado para garantizar la igualdad de derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales y trans (LGBT). Entre 1999 y 2015 se presentaron al menos 18 proyectos de ley con este objetivo pero por diferentes razones, ninguno prosperó. (Ver: Matrimonio Igualitario en Colombia, paso a paso).

Cuando el Congreso no actúa frente a la protección de derechos de minorías, el tema no puede quedar a la deriva. La Constitución Política de Colombia le permite a la Corte Constitucional remediar esta situación. Por esta razón, mediante diferentes sentencias, la Corte ha llenado ese vacío. (Ver: La Corte Constitucional de Colombia y los derechos de personas LGBT).

En una sociedad democrática, la vulneración de derechos fundamentales no puede estar supeditada a lo que decidan “las mayorías”.

Basta recordar el proyecto de referendo propuesto por la senadora Viviane Morales que buscaba evitar que las personas solteras, viudas o separadas así como las parejas del mismo sexo pudieran postularse a procesos de adopción. (Ver: 9 razones por las que el referendo de Viviane Morales sí discrimina).

Esta iniciativa también evidenció que el Congreso no solamente no ha legislado para garantizar la igualdad de las personas LGBT sino que ha pretendido retroceder en derechos ya garantizados por la Corte Constitucional.

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La senadora Viviane Morales fue una de las derrotadas en estas elecciones al Congreso. Su partido Somos no alcanzó una sola curul.

Su propuesta de referendo se cayó en la Comisión Primera de la Cámara, pero logró superar muchos obstáculos, entre ellos dos debates en el Senado de la República. (Ver: Lecciones de un referendo que discrimina).

Parte del problema es el profundo desconocimiento que muchos congresistas han demostrado sobre diversidad sexual y de género.

Hemos pasado de 25 años de avances significativos en el reconocimiento de derechos de las personas LGBT a un momento de retrocesos en el campo social, que ojalá no pase al jurídico y al político”, explicaba recientemente Rodrigo Uprimny, abogado e investigador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia). (Ver: Rodrigo Uprimny: Dios sería el primero en defender el Estado laico).

El derecho va más rápido

Según Uprimny, esto en parte tiene su razón de ser en que los cambios normativos se han dado a través de sentencias de la Corte y no han tenido un apoyo político ni social masivo, en un país tradicionalmente conservador. Es decir, son cambios donde el derecho va más adelante que la sociedad. Falta trabajar en el cambio cultural. (Ver: La Corte Constitucional aprobó la adopción igualitaria, ¿por qué esta vez sí?).

Referendos como el de Viviane Morales pueden ser un intento de retroceso coyuntural, en medio de una lucha democrática que sigue avanzando.

En todo caso, el tema LGBT no fue tan visible ni para bien ni para mal en esta campaña para el Congreso de la República (2018 – 2022). Y se esperaba que lo fuera, después del referendo de Viviane Morales, del peso del voto religioso en el triunfo del “No” en el plebiscito y de la oposición que causó el cumplimiento de una sentencia de la Corte Constitucional por parte de la entonces ministra de educación Gina Parody. (Ver: Lo que dejó el debate de los manuales de convivencia).

Lo cierto fue que más allá de cuatro candidatos que se enfrascaron en oponerse, en general hubo indiferencia al tema. Lo que demostró que ya no es tan rentable hacer política fundamentada en la llamada “ideología de género” y ni siquiera en el concepto “defensa de la familia” a manera de eufemismo para oponerse a cualquier iniciativa que busque la igualdad y no discriminación de las personas LGBT. (Ver: La tal ideología de género, ¿de dónde viene y para dónde va?).

Según Camilo Vargas, cofundador y gerente general de Whale & Jaguar Consultants, firma que participó en Voto por la igualdad, en esta campaña electoral se le dio más atención al tema de equidad de género impulsado principalmente por mujeres. Aspirantes reconocidos como Angélica Lozano se centraron en aspectos más generales como la lucha contra la corrupción. (Ver: “Estoy entrenada para vivir con la diferencia”).

La conformación del nuevo Congreso demostró que, contrario a lo que se creía, las campañas fundamentadas contra las personas LGBT no son rentables. (Ver: La estrategia electorera de estar en contra de las personas LGBT).

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El Centro Democrático, un partido poco amigo de la igualdad LGBT, aunque tuvo una votación importante no fue la esperada por ellos.

Por un lado, el Centro Democrático, un partido político poco amigo de la igualdad LGBT, aunque obtuvo una votación significativa, no fue la esperada: 19 curules en Senado (querían al menos 25) y 32 en la Cámara de Representantes.

Una de las buenas noticias es que el youtuber evangélico Oswaldo Ortiz, quien había enfocado su campaña al Senado en atacar a las personas LGBT, no alcanzó a llegar.

Tampoco lo logró Esteban Ramírez (hijo de Marco Fidel Ramírez, autodenominado “concejal de la familia”) ni buena parte de quienes hablan de la “defensa de la familia”, como los conservadores Miguel Gómez Martínez y Jefferson Vega (esposo de Ángela Hernández, diputada de Santander), Jimmy Chamorro (Partido de la U), Edgar Espíndola y Jaime Restrepo “El Patriota” (Opción Ciudadana) y Martha Elena Arrázola (hermana del pastor Miguel Arrázola, quien iba por el Centro Democrático).

El partido Somos (de Viviane Morales) no alcanzó una curul en el Senado. Y aunque en un principio pareció que el partido cristiano Colombia Justa no alcanzó a llegar al Congreso,  después de un reconteo el pastor John Milton Rodríguez y otros dos integrantes de su lista lograron tres curules en el Senado y una en la Cámara de Representantes.

Vale la pena recordar que este partido se define como “enfocado en la defensa de la familia“, un eufemismo más para oponerse a cualquier avance de igualdad LGBT.

Los votos de los sectores religiosos estaban divididos.

Otra que obtuvo la votación suficiente para llegar fue Claudia Rodríguez de Castellanos, quien regresó al Senado por el partido Cambio Radical (ya había sido senadora entre 1991-1994 y 2006-2010). Ella junto a su esposo César Castellanos lideran la Misión Carismática Internacional, una de las organizaciones pentecostales más grandes de Colombia y de América latina.

La clave del éxito de esta iglesia es el sistema G12 –gobierno de los 12– un sistema multinivel cuya dinámica se basa en la capacidad que demuestra cada fiel para reclutar nuevos adeptos. La familia Castellanos ha demostrado un gran talento para reconvertir su capital religioso en capital político”, explica el sociólogo William Mauricio Beltrán en su investigación Del monopolio católico a la explosión pentecostal.

De hecho, Cambio Radical, partido que por directriz del ahora candidato a la Presidencia Germán Vargas Lleras se ha opuesto a proyectos de igualdad LGBT, pasó de tener 9 a 16 senadores y de 16 a 30 representantes a la Cámara.

Sin embargo, vale la pena sumar las curules logradas por partidos aliados de la igualdad como Alianza Verde (que incluye a la ahora senadora Angélica Lozano y al nuevo representante a la Cámara Mauricio Toro, los dos abiertamente LGBT), el Polo Democrático Alternativo y la Lista de la Decencia (partido de Gustavo Petro), entre otros, que en Senado suman 19 y en Cámara 13, más las curules de otros movimientos. (Ver: El plan B de Mauricio Toro).

Aunque es importante agregar que Alexander López, uno de los senadores que repite por el Polo Democrático, y quien se define como “profundamente católico”, se ha opuesto a varios proyectos LGBT.

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A la derecha, Mauricio Toro, quien con las banderas de la innovación, el emprendimiento y la educación alcanzó una curul en la Cámara por Bogotá convirtiéndose en el primer congresista (hombre) abiertamente LGBT.

Ahora, es cierto que respecto a la igualdad LGBT, en el papel solamente falta la aprobación de una ley de identidad de género para las personas trans que, entre otras cosas, contribuya a aumentar su expectativa de vida (está en 35 años), “pero todavía hay una deuda y es que todos estos derechos cuenten con un cuerpo legislativo que los proteja”, señaló Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo, en una reciente entrevista en La Silla Vacía.

Y se necesita asegurar esos derechos no solamente por el vuelo que alcanzó a tomar el proyecto de Viviane Morales en el Congreso, sino por lo sucedido en 2016 con la llamada “ideología de género” y por el auge de algunos sectores religiosos que se oponen a la igualdad LGBT. (Ver: Es un “No” más profundo).

Castañeda señalaba en una entrevista en el portal Cero Setenta: “los sectores que se oponen a los derechos LGBTI siempre han existido, la diferencia es que ahora han capitalizado su odio en una carrera política”.

En efecto, uno de los objetivos de los líderes religiosos que llegan a cargos públicos es oponerse a los proyectos que se salgan de lo que denominan “valores tradicionales” o la familia conformada por papá, mamá e hijos porque consideran legítimo que sus creencias regulen la sociedad. Y sería muy riesgoso que en medio de un ambiente de estos, se convoque, por ejemplo, a una constituyente.

No sobra recordar que el crecimiento de los conservadurismos no es un hecho aislado, obedece a una estrategia internacional, estructurada, financiada y con un discurso convincente al crear miedos injustificados en aspectos esenciales para mucha gente: su familia, sus hijos y su religión.

“Las personas LGBT no han logrado privilegios ni derechos adicionales, sino igualdad ante la ley. Y no se puede permitir un retroceso”, Claudia López, senadora.

De ahí la importancia de buscar discursos que acerquen, defender la laicidad sin atacar la religiosidad y demostrar que, entre otras cosas, la igualdad LGBT busca que muchos niños y jóvenes no sufran por ser quienes son”, expresó Uprimny. (Ver: ¡Listos los resultados de la primera encuesta de bullying LGBT de Colombia! 9 voces opinan).

Esto implica hablar con quienes piensan distinto. “Conversar entre quienes compartimos una misma visión de mundo es muy rico pero poco productivo en términos de movilización ciudadana. Hay que buscar escenarios para dialogar con quienes piensan distinto. De no entablar esos diálogos entre improbables quedamos atrapados en una burbuja”, afirma Uprimny

Esto no quiere decir, continúa Uprimny, admitir discursos de odio ni dejar de señalar las mentiras. “Yo creo en la verdad y no en que lo único que hay son verdades de unos y de otros. No es que Viviane Morales ‘opine’ sino que miente al decir que si las parejas del mismo sexo adoptan, los menores tendrán problemas, porque el estudio que señala para afirmar esto ha sido criticado por la comunidad científica que ha citado otros tantos que dicen todo lo contrario”.

También es cierto que el miedo que algunos sectores han creado ha llevado a que diversas agendas reaccionarias que no suelen estar unidas, hayan decidido sumar esfuerzos. En 2016, por ejemplo, lograron acuerdos entre quienes estaban en contra de una paz negociada y les era indiferente la igualdad LGBT y entre quienes estaban en contra de esto último pero les era indiferente el proceso de paz.

Esto no es nuevo, explica Uprimny. “En Francia u Holanda, por ejemplo, a la extrema derecha se han unido personas LGBT para oponerse a los inmigrantes con la supuesta idea de que los musulmanes las van a perseguir”.

Todas las transformaciones sociales implican luchas sociales, confrontaciones políticas y tiempo para la transformación cultural.

Ahora, si el Congreso no ha sido el escenario más favorable para los derechos LGBT, los gobiernos de Juan Manuel Santos tampoco. Después del peso del voto religioso en el triunfo del “No” y del revuelo que causó que la entonces ministra, Gina Parody, cumpliera con una sentencia de la Corte, el Gobierno tomó aún más distancia del tema.

Para la muestra, pasaron ocho para aprobar la política pública nacional LGBT que forma parte del plan de desarrollo. La primera propuesta de decreto sobre este tema empezó a gestarse a finales del segundo gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Según explicó La Silla Vacía, en un principio ni Juan Fernando Cristo ni Guillermo Rivera, quienes han estado a la cabeza del Ministerio del Interior, quisieron firmarla. “Quizás para no asumir el costo político. La que sí se ganó rápidamente su firma fue la política pública de libertad religiosa y de cultos que beneficia a las iglesias cristianas. A esto se sumó la afirmación del presidente Santos de que la Biblia es mejor que la Constitución”.

En alguna oportunidad, la senadora Claudia López (ahora fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo) explicaba que la prioridad del gobierno Santos era reunir el mayor consenso alrededor de la paz y sentía que el tema LGBT no sumaba. Y después del peso del voto religioso en el triunfo del “No”, menos le interesó.

Eso sí, durante su campaña de reelección para el período 2014-2018, Santos tenía una “dependencia” lista para recibir a los aliados LGBT a la que se sumaron varios activistas. (Ver: Juan Manuel Santos y las personas LGBT por la paz).

Ahora, para evitar retrocesos en este nuevo Gobierno, es importante manejar mejor las discrepancias para no aumentar las fragmentaciones progresistas. Sin negar las diferencias es posible articularse de manera más estratégica en pro de objetivos comunes.

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1 Comentario

  1. Derechos? Que más derechos piden si ya tienen, el derecho a la libertad, para hacer sus cosas en la intimidad y listo, derecho al matrimonio igualitario, adopción de niños, aborto, son derechos inventados por la ideología que ustedes profesan, más no por que sean derechos humanos propiamente, Y antes de que me digan homofobico por qué esos es lo único que usted saben decir, les digo que me va hacer ver la falta de criterio académico que tienen con una palabra que es inventada por el lobby LGBTIABCDEFGHIJKLMNÑOPQRSTWXYZ y otras letras más aún las que no existen, y que horror leer este tipos de artículos, tanto que hablan de tolerancia y en nombre de esa nueva tolerancia totalitaria, discriminan y le hacen escarnio público a todo el que tenga una opinion diferentea ustedes.

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