Inicio En mis zapatos Nace la Corporación Esposo y Esposa

Nace la Corporación Esposo y Esposa

Género, diversidad sexual y cambio social.

Con el ánimo de promover la pluralidad de opiniones, Sentiido le abre un espacio al fundador, presidente, gerente, secretario, portero y, especialmente mensajero, de la recién constituida Corporación Esposo y Esposa.

Por: P.S.J.

Quién es Javier Suárez de la Fundación Marido y Mujer
Este es el logo de la Corporación Esposo y Esposa. Representa a su director y la manera como percibe a los no procreadores. Por: Raulinno

Tengo el gusto de presentarles la Corporación Esposo y Esposa. Debo confesarles que tenía otro nombre en mente, pero revisando las organizaciones existentes, encontré una creada recientemente que ya se llamaba como lo planeaba.

Es más, descubrí que fue constituida cuando algunos jueces colombianos empezaron a casar a parejas del mismo sexo. Decidí, entonces, que bautizaría la mía de una manera más original.

No me enredé con falacias de la modernidad conocidas como objetivos, misión, visión y estrategias. Tampoco con esos perversos inventos llamados “sedes”. ¿Página web? ¿Para qué? Mucho menos caeré en la trampa de las redes sociales.

Me tomé muy en serio aquello de “empresa unipersonal”. En la lista de integrantes de la Corporación solamente figura mi nombre y, como suplente, mi pendón. Tenía muy claro que no me complicaría la vida con eso de “juntas directivas”. Sin embargo, para garantizar total independencia en las decisiones tomadas, decidí que además de estar conformada por mí, también estaría mi hermano.

La premisa de mi Corporación es clara: “por un vínculo fecundo de la hembra a cargo del varón colombiano”. Si por algún desequilibrio mental, alguien se atreve a cuestionar el buen nombre de mi organización, tendrá que atenerse a una demanda, aunque yo prefiero denominar “cruzadas” a esos trámites. Tengo archivos de “cruzadas 2013”; en enero abriré el de “cruzadas 2014” y así sucesivamente hasta que se agote el dinero de mis patrocinadores.

Para evitar sospechas, de una vez diré, fuerte y claro, quién es el gestor de mi Corporación: la Por Curaduría General de la Nación. El manejo de la prensa y las relaciones públicas estará a cargo de AsíPrensa y, el marco teórico, de Sufragio Katohólico Colombia.

Para garantizarme unos ingresos adicionales, venderé membrecías. Por cada afiliación, entregaré un ejemplar del best seller de temporada Cásate y sé sumisa, autografiado por mí, aunque no sea el autor. Al fin y al cabo, yo ya me lo había imaginado. Este dinero me permitirá asistir, una vez finalice mi ardua jornada laboral, a una merecida sesión de saunas en Chapinero.

Como toda organización, la mía también tiene una historia. Crecí en una familia y en una sociedad en donde el hecho de no tener hijos era calificado de aberración, anormalidad y enfermedad. Desde que tengo uso de razón, escuché decir que las relaciones sexuales que no tenían este fin eran excrementales e inanes. Merecían repudio.

Cuando era adolescente y me di cuenta de que no quería tener hijos, por miedo al rechazo social, decidí vincularme a una congregación religiosa. Pensaba que allí nadie se preguntaría ni se atrevería a cuestionar por qué no era padre de familia.

Sin embargo, las directivas de la institución, que apreciaban los gestos de honestidad, descubrieron que no había dicho la verdad acerca del porqué de mi ingreso a la congregación y me pidieron que me retirara.

Desde entonces, con el apoyo de grandes amigos como Hilba, Alejo, Marco y Robert, empecé a darle forma a la Corporación Esposo y Esposa. Lo de menos es si el porcurador está detrás mío o si yo estoy detrás de él. Hay información que corresponde al ámbito privado.

El propósito de la organización también es claro: atacar a todas las personas en las que me vea reflejado. Asumir la titánica tarea de emprender acciones legales para impedir que más gente, como yo, se niegue a tener hijos.

Para tal fin, acudiré a la tutela invertida. Es decir, en vez de utilizarla para garantizar derechos, lo haré para negarlos. Sí, para impedir que más perversos seres en los que me siento proyectado, desistan de la idea de procrear.

Si algún medio de comunicación, digamos por ejemplo el periódico El Observador, se atreve a entrevistar a algunos de mis ex compañeros de la congregación para que confirmen que, efectivamente, yo entré allí para ocultar mi rechazo a procrear, que se atengan a las consecuencias: lloverán cruzadas.

Las emprenderé contra el director del medio, el periodista a cargo del artículo, los ex compañeros entrevistados y la persona que sirva de puente entre mis ex compañeros y el periódico. Por ser abogado de profesión, pero no tener conocimientos en derecho, tendré que buscar a alguien que me ayude con esta parte.

También estableceré cruzadas contra los canales de televisión por suscripción y las firmas de crispetas, por patrocinar las maratones de series o películas y entorpecer el fin último de cualquier pareja que comparta una cama: la reproducción.

Contrataré una firma para que realice un censo y determine cuántas parejas del país se atrevieron a desafiar las leyes de la naturaleza negándose a tener hijos. Emprenderemos acciones legales. De igual manera se hará con los jueces que celebren matrimonios y no dejen por escrito que los recién casados se comprometen a reproducirse.

A mediano plazo, la Corporación ofrecerá talleres virtuales, tal como funciona todo en la organización. El principal será titulado “Doble vida” y estará a mi cargo. Tendrá dos sesiones teóricas y dos prácticas.

Otro se llamará “Nos lo están metiendo sin vaselina” y será dictado por mi amigo Alejo. Uno más se llamará “Cásate con la academia”, dirigido por Hilba y, por último, “MarkePIN de la familia en el ámbito digital”, dictado por Marco.

Si por alguna razón mi Corporación fracasa, ya tengo planes B. Como me han dicho que como payaso no lo hago nada mal y que además tengo habilidades de ventrílocuo, contemplaré alguna de estas actividades. El circo en el que en tan solo unos días he convertido mi Corporación, me llevan a pensar que el éxito está asegurado.

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