Es muy buen papá: me ayuda mucho con el niño

Es muy buen papá: me ayuda mucho con el niño

Coordinadora de proyectos en Sentiido. Doctora en Lenguas y Literaturas Romances (Universidad de California, Berkeley). Profesora de Género y Sexualidad y Literatura Latinoamericana en American University (Washington DC).
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cómo evitar los roles de género en la pareja
Foto: corbisimages.com

El periódico El Tiempo publicó un artículo del ABC del bebé titulado “Con la llegada del bebé, deje que su esposo también ayude en los cuidados”.

El artículo pretende ser “una guía sobre cómo distribuir las tareas” que la llegada de un bebé implica para una pareja moderna.

Sin embargo, desde el comienzo el artículo reitera los estereotipos que está intentando cuestionar y cambiar.

El texto comienza con la cita de una madre ejemplar: “cuando Martín tenía un mes de nacido, pensé que yo no iba a poder con el trabajo, la casa y mi esposo al mismo tiempo, pero lo logré” y después aclara que el “secreto” de esta joven madre es “establecer acuerdos con su pareja, una rutina diaria y, claro está, tener una gran dosis de amor y paciencia para organizar su vida”.

Desde el principio, el artículo asume que la responsabilidad del cuidado del bebé es de la mujer y que es ésta quien debe idear estrategias para hacer de esta difícil tarea una experiencia “exitosa”.

El artículo prosigue poniendo como ejemplo a otra moderna pareja: el padre trabaja desde la casa así que “ayuda” en los cuidados del bebé y la madre durante la licencia de maternidad. Una vez ésta concluye y la mujer debe regresar al trabajo contratan una niñera para que se ocupe del bebé.

No tengo nada en contra de este arreglo, sin embargo me pregunto qué sucedería si el caso fuera el contrario, es decir si fuera la mujer quien trabajara desde la casa, ¿también contratarían una niñera o se asumiría que al estar ella allí la responsabilidad del bebé sería suya?

O bien, si la pareja, como sucede en la mayoría de los casos, no pudiera contratar una niñera, ¿el padre se encargaría del bebé por ser él quien tiene mayor flexibilidad laboral al trabajar desde la casa?

Seguramente no, porque el padre, el artículo lo sugiere desde el título, es la figura que “ayuda” con los cuidados, no quien se responsabiliza de ellos.

De hecho, se nos dice que la madre, pese a haber regresado al trabajo, llega a su casa más temprano para “recibir” al niño de brazos de la niñera, labor que el padre, pese a estar en la casa sólo hace si ella tiene una reunión extraordinaria y en consecuencia llega tarde.

De la niñera a la madre, la responsabilidad del niño se traslada de una mujer a otra y sólo excepcional y temporalmente pasa a manos de un hombre, o, acaso,  ¿con qué frecuencia oímos de un niñero hombre?

Respeto las muchas y muy distintas maneras en las que las personas deciden hacerse cargo de sus hijos. Si una mujer decide autónomamente responsabilizarse en mayor medida de los cuidados de sus hijos, creo que es una opción tan válida y respetable como cualquier otra.

Es molesto que como sociedad asumamos que esta decisión es un acto determinado por la naturaleza y que no hay más opciones.

Regreso entonces al título del artículo ¿por qué cada vez que se habla de la responsabilidad de los hombres con la casa o los niños se habla de “ayudar”, como si hubiera que darle las gracias a todo papá que se levanta en medio de la noche a cambiar un pañal o llega temprano para compartir tiempo con su bebé?

¿Por qué nunca oímos esa palabra cuando se habla de las mujeres? Nunca escuchamos, por ejemplo: “ella es muy buena mamá, trabaja y “ayuda” mucho con el niño, los fines de semana se queda sola con ellos”.

cómo evitar los roles de género en la pareja
Foto: bytheseatofourpants.com

El uso de este vocabulario refuerza la idea de que la responsabilidad principal de la crianza es de la mujer, así se trate de una mujer profesional, como es el caso de las dos madres del artículo; mientras que el hombre, generosa y galantemente, presta sus servicios de vez cuando y hay que darle las gracias por ser “tan buen papá”.

Cada pareja debe decir libre y autónomamente cómo manejar su hogar, pero para esto es necesario que como sociedad revisemos las expectativas que tenemos para nuestras madres y padres, pues considero que en el caso de las mujeres son excesivamente altas y que por el contrario le pedimos muy poco a nuestros hombres.

La angustia de Pámela Rueda Cardona, la madre que dice que cuando su bebé tenía un mes no sabía si “iba a poder” con el trabajo, la casa y su esposo, refleja la situación de millones de mujeres alrededor del mundo que han visto su educación y sus futuros profesionales aumentar sin que esto las libere de ser las principales responsables del trabajo doméstico.

Las mujeres hemos cambiado y avanzado mucho en las últimas décadas, pero hemos fallado en exigirle a los hombres que cambien con nosotras, y nociones como las de “ayuda” en le trabajo de crianza y las responsabilidades del hogar si bien solucionan algunos problemas prácticos diarios, ahondan el problema de fondo.

No se trata de “ayuda”, se trata de que los hombres asuman, por fin, que ellos son tan padres como las mujeres madres, que la biología no es excusa para la irresponsabilidad o para evitar labores que nadie encuentra particularmente gratas (cambiar pañales, recoger al niño escalabrado del colegio, etc.), y que cuando un bebé llega a una casa los dos miembros de la pareja son igualmente responsables de sus cuidados y ambos, no sólo la mujer, deben luchar por construir ese difícil balance entre la crianza, el trabajo, la casa y la pareja.

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