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Historia de una princesa que no era virgen

Profesional en Estudios Literarios y Magíster en Literatura y Cultura del Instituto Caro y Cuervo. Candidata doctorado en Español y Portugués en la Universidad de Massachusetts. Descansa montando en bicicleta, tomando fotos y haciendo yoga.

La historia de Rapunzel, escrita por los hermanos Grimm, presenta como protagonista a una princesa que se casa sin ser virgen y disfruta de su sexualidad.

la historia de Rapunzel de los hermanos Grimm
Rapunzel es quizá una de las princesas que más nos habla de la libertad sexual. Ilustración: Scurzuzu.

Así como Blancanieves y Cenicienta se definen por características que hoy consideramos cualidades (la primera aprende qué es el mal y la segunda tiene una capacidad de decisión envidiable), Rapunzel es quizá una de las princesas que más nos habla de la libertad y específicamente de la libertad sexual.

Veamos un poco cómo va la historia. Como en la mayoría de los cuentos de hadas, el padre reluce por su ausencia o su indiferencia hacia la hija.  Su esposa tiene antojos de los rapónchigos de la vecina (unas pequeñas flores moradas en forma de campana) y él no tiene mejor idea que robarlos.

En esas la vecina hechicera lo atrapa y él le promete que en cuanto nazca su hija, que está en camino, se la regalará como compensación. En otras palabras,  el padre vende a la niña por un manotado de flores, también conocidas como ruiponce o rapunzel; de ahí sale el nombre de la princesa.

De la infancia de Rapunzel no sabemos nada pero cuando su pubertad asoma (a los 12 años) la bruja la encierra en una torre.

Es ella quien le enseña a la niña que al recitar un estribillo debe lanzar sus trenzas para que la bruja pueda subir a lo alto de la torre.  Nunca se nos dice a qué sube y no hay indicios en la obra que nos ayuden a saber, así es que eso lo dejo a la imaginación de cada uno.

Un día, el príncipe camina por el bosque, oye el canto de Rapunzel y se enamora de su voz. Busca mil maneras de subir hasta que descubre cómo es que lo hace la bruja . Entonces engaña a Rapunzel y sube.

Es de anotar que usar las trenzas no es una ocurrencia de la joven: es un invento de la bruja. En esa medida esta es una bruja muy extraña: compra a la niña, la quiere solo para ella y no es precavida de cuidar que nadie la vea.

Está lejos de ser una bruja que odia o quiere destruir, como podría ser la bruja de Blancanieves o el hada mala de La Bella durmiente o la madrastra de Cenicienta. No: es una bruja celosa y posesiva con la princesa.

No es su oponente porque la destruya, sino porque la quiere poseer completamente. Aunque en ambos casos la princesa queda anulada: ya sea por la muerte o la obsesión de la bruja, en el caso de la bruja de Rapunzel  no es claro por qué ella está obsesionada con retenerla.

Cuando Rapunzel y el príncipe se conocen deciden casarse. Entonces el príncipe empieza a subir todas las noches y el cuento es explícito en decirnos a qué: más adelante ella aparecerá con un par de gemelos que ha dado a luz.

Hay quienes dicen que el príncipe ha abusado de ella, pero eso no lo dice el cuento. Yo prefiero pensar que se amaron y disfrutaron de su sexualidad, que pasaron por las duras y las maduras solos para terminar juntos.

Me atrevo a afirmar entonces que Rapunzel es la única princesa que no se casa virgen (si alguien conoce otra, agradezco el dato). Goza de su sexualidad antes del matrimonio y parece hacerlo muy tranquilamente; prueba de esto es que ella misma habla de su relación con el príncipe frente a la bruja.

Cuando la bruja descubre la relación del príncipe y Rapunzel decide enviar a la joven a un lugar desolado tras cortarle el pelo y arrancarle los ojos a él.  Detengámonos un momento: no mata a Rapunzel, la echa, le corta el pelo que era la forma en que la bruja llegaba a ella y la libera de la torre.

Una vez la princesa se ha involucrado con un hombre la bruja pierde todo interés en ella y la manda a un “lugar desolado” y la bruja desaparece del cuento, pero no es capaz de matarla.

Tras esta abrupta separación el príncipe anda solo por el mundo hasta llegar al mismo lugar desolado en el que vive Rapunzel, como madre soltera.

Es, creo, la única princesa que es madre y después de ello decide casarse. Y lo mejor es que no se queja, no es ese el dolor que padece en la historia. Como muchas mujeres de hoy: anda feliz con sus dos pequeños por ahí, sin ningún padre pero sin drama.

Entonces el príncipe la oye y empieza a llorar y a medida que llora va recuperando la vista. Rapunzel, tiene un final  feliz, no hay ciegos, ni venganzas, ni mujeres que tengan que bailar en zapatos de hierros, tampoco hay brujas. Hay un par de gemelos y una pareja que se ama. A veces eso también es la vida: finales felices, eso también son los cuentos de hadas.

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