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Mi proceso de aceptación del abuso sexual

La opinión de los/las lectores/as y colaboradores/as es personal y no compromete necesariamente la opinión de Sentiido ni de institución alguna.

En algún momento de mi vida me di cuenta de que había sido abusada sexualmente en la infancia y uno de mis mayores temores fue que la gente pensara que soy lesbiana por esto.

Por: Marianna*

abuso sexual infantil
Mi proceso de aceptación ha estado marcado por recuerdos, preguntas y sueños. Foto: Kamilla Oliveira

Hace unos años inicié una terapia de regresiones conscientes para entender por qué siento temor frente a algunos aspectos de mi vida. Como sucede con cualquier búsqueda, me imaginaba que las respuestas que iba a obtener serían completamente diferentes a las que en realidad encontré.

Luego de cuatro terapias, recobré del laberinto de mi memoria un episodio de mi infancia relacionado con abuso sexual. Eso me causó una confusión aun mayor.

Mientras por un lado entendí por qué me oriné en la cama hasta la adolescencia y tuve pesadillas y accesos de ahogo durante muchos años, por otro me preguntaba por qué no sentía rabia hacia esa persona que me decía que “jugáramos al matrimonio” cuando yo tenía alrededor de cuatro años y ella, supongo, entre 15 y 18.

Este episodio me acompaña desde entonces en muchas reflexiones de mi vida. Durante algún tiempo me negué a compartirlo y me dediqué a darle vueltas, especialmente cuando me preguntaba sobre mi sexualidad.

Mi mayor temor al hablar de ello, era que la gente pensara que mi homosexualidad era una consecuencia de ese abuso y que, por tanto, ya había una explicación clara a por qué soy lesbiana.

En muchas ocasiones me pregunté si mi orientación sexual había sido determinada por haber sido abusada por una mujer. Pensaba que de pronto eso había definido mis prácticas sexuales y el deseo hacia las personas de mi mismo sexo. Pero después conocía casos de mujeres lesbianas que no habían sido abusadas y heterosexuales que sí habían vivido esta experiencia y el panorama cambiaba radicalmente.

Aunque aún no abandono este cuestionamiento, no lo concibo como una “explicación”, pues eso implicaría pensar que mi homosexualidad fue un error fatal que pudo haberse evitado. Y la verdad, nada me ha hecho más feliz que aceptarme como soy, disfrutar de mi sexualidad y haber encontrado a una mujer que amo profundamente y con quien he construido un hogar.

No saber lo que me pasaba

Hace un tiempo me reuní con una amiga que está haciendo su tesis de maestría sobre el abuso sexual de menores y el entorno familiar. Cuando me explicó lo que estaba trabajando, mencionó el hecho de que muchos niños abusados crecen sin saberlo, como me pasó a mí.

Recuerdo haber tenido muy pocas sensaciones de miedo cuando esta persona cerraba la puerta del lugar, aunque sí deseé en algún momento que cambiáramos de juego, porque cuando me dejaban con ella esa era la única actividad que hacíamos.

Siempre he tenido una actitud implacable frente a los abusadores de menores, y hasta hace muy, pero muy poco tiempo, quise que este tipo de personas sufrieran penas drásticas y dolorosas o incluso la muerte.

Sin embargo, cuando contrasto ese pensamiento con el recuerdo de esta persona que me invitaba a “jugar”, encuentro diferencias. Creo que, como todo en la vida, esta experiencia forjó parte de lo que soy (bueno, malo o regular) y a pesar de que creo que nadie nunca debería vivir algo así, tampoco la culpo a ella por lo que hizo ni a mi familia por no haberse dado cuenta de lo que sucedía tras la puerta de esa habitación.

Sí creo que quienes sufrimos abuso nos enfrentamos a profundos cuestionamientos sobre el deseo, el amor y la exploración sexual. Muchas veces se mezclan estas preguntas con el terror de creer que el sexo y las relaciones sentimentales que elegimos no pueden existir si no está la sombra del pasado y de algo que inexplicablemente muchas veces nos genera culpa y vergüenza.

Sé que aún no tengo muchas respuestas a lo que me sucedió y que las búsquedas que he hecho en mi vida me han ayudado a entender y a aceptar este episodio. Sin embargo, también agradezco tener la fortaleza para hablar de ello con mi pareja y ahora con quienes leen esta nota.

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*Solicité a Sentiido que no pusiera mi nombre completo. Espero en un futuro poder hacerlo.

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