Inicio A Fondo “¿Cómo es tu nombre real?” y otras preguntas impertinentes  

“¿Cómo es tu nombre real?” y otras preguntas impertinentes  

Género, diversidad sexual y cambio social.

Mucha gente cree que a las personas trans, por el hecho de haber hecho un tránsito de género (pasar de hombre a mujer o viceversa), les pueden formular preguntas que no les harían a otros por considerarlas de la vida privada.

cómo es la sexualidad de los transgénero
Brigitte Baptiste, directora del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, durante la charla “La construcción del hombre y la mujer”, en la reciente Feria del Libro de Bogotá.

“¿Cómo es su vida sexual?”, no es una pregunta frecuente cuando quienes conversan no se conocen de tiempo atrás. Esa, sin embargo, es una pregunta que de buenas a primeras, junto con otras como “¿ya te operaste tus genitales?”, les formulan a muchas personas trans. Pareciera que haber hecho un tránsito de género (pasar de mujer a hombre o viceversa) les implicara abordar públicamente temas que mucha gente considera de carácter privado.

“Uno siempre recibe preguntas muy impertinentes sobre su comportamiento sexual que no le harían a un candidato a la presidencia”, Brigitte Baptiste.

También están quienes creen que están autorizados para mirar a una persona trans de pies a cabeza, una y otra vez –como no lo harían con otras– sin importar que este gesto resulte incómodo. Esto, por no hablar de los insultos, comentarios despectivos y otros actos de violencia y discriminación que a diario reciben y que han sido ampliamente difundidos por organizaciones de derechos humanos.

Brigitte Baptiste, directora del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt junto con Maxim Februari, filósofo y abogado holandés, reflexionan sobre las preguntas y comentarios impertinentes que les formulan a las personas trans:

1. Si pasaste de hombre a mujer, ¿por qué tienes como pareja a una mujer? ¿La idea no era salir con hombres?:

Es importante saber que el género es independiente de la orientación sexual. Muchas personas confunden ser trans con ser homosexual. Lo primero tiene que ver con la identidad o con quién se es, lo segundo con las preferencias sexuales y afectivas.

Esto significa que independiente de la identidad de género, una persona puede ser heterosexual, bisexual, lesbiana o gay. “En mi caso, antes de hacer mi tránsito a hombre, era una mujer lesbiana porque me atraían las mujeres, pero pasé a ser heterosexual porque ahora soy un hombre y me siguen atrayendo las mujeres”, señala Februari.

La mayoría de personas trans, agrega Februari en su libro El hombre en construcción, optan por relaciones heterosexuales: las mujeres trans suelen inclinarse por hombres y los hombres trans por mujeres, sin que esto, por supuesto, sea la regla general.

2. ¿Cuál es tu verdadero nombre?:

Hay quienes al conocer a una persona trans le preguntan por su “verdadero nombre”, para llamarla de esta manera. Consideran que el “nombre real” es aquel que le pusieron los papás y no el que ellas eligieron al hacer su tránsito de género.

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Maxim Februari, filósofo y abogado holandés, quien participó en la reciente Feria del Libro de Bogotá.

No obstante, la respuesta de las personas trans suele ser contundente: “el nuevo nombre es el real. El que tenía antes ya no existe”. Esto es así porque una vez una persona anuncia su transición de género empieza a vivir plenamente como hombre o como mujer, según el caso, y desea que se le trate como tal. Es su identidad de género.

“Por supuesto, al principio la gente puede equivocarse. Finalmente estaban acostumbrados a referirse a esa persona de otra manera. Sin embargo, en mi caso hay personas que se niegan a adoptar el ‘él’, siguen hablando de ella, como una manera de mostrar que no se dejan engañar acerca de quién soy yo en el ‘fondo'”, explica Maxim Februari en su libro El hombre en construcción.

3. ¿Entonces eres un hombre trans? (a quienes hicieron un tránsito de masculino a femenino):

En ocasiones pasa que las personas se refieren como “hombre trans” a quienes hicieron un tránsito de hombre a mujer. Sin embargo, una persona que ha pasado de hombre a mujer, es una mujer trans, puesto que su identidad es femenina. El trato por tanto debe ser en femenino y por el nombre que ella eligió.

Por el contrario, si el tránsito es de mujer a hombre, se llaman hombres trans y hay que dirigirse a esa persona en masculino y por su nuevo nombre porque su identidad es masculina.

4. Una amiga mía también es transexual y es muy amable:

Es un comentario que suele hacerse con una intención amigable, como un piropo o una manera de decir: “no te preocupes, no es tan grave. No todo está perdido”. También suelen recibirlo las personas lesbianas, gais y bisexuales: “Yo también tengo una amiga lesbiana y es muy querida. Te la voy a presentar”.

Para Maxim Februari, en estos casos las palabras “transexual” y “lesbiana” son maneras un tanto extrañas de “disolver” a un ser humano en una sola categoría. “Como si no fuera una persona sino una categoría”. A estos “piropos” se suman otros como: “pareces un hombre de verdad” o “lástima, con lo linda que te veías de mujer”. “En realidad, consiguen todo menos que una persona se sienta bien”, concluye Februari.

5. ¿Ya te operaste?:

Rara vez una persona le pregunta a otra qué se ha operado. Puede que sospeche que ha optado por algunos retoques quirúrgicos, pero no le hace la pregunta sin que la otra abra el espacio para hacerlo. Esa, sin embargo, es una pregunta que le formulan con frecuencia a las personas trans y que, básicamente, se refiere a sus genitales.

En ese sentido, explica Maxim Februari, cuando se está en un tránsito de género lo más relevante son las modificaciones que cambian la imagen de esa persona ante los demás: la ropa, el pelo, la presentación y, en algunos casos, el tratamiento hormonal.

“La gente suele pensar que las personas trans anhelan, sobre todo, una adaptación de sus órganos genitales, pero estos no desempeñan un papel crucial en la atribución de la femineidad o la masculinidad, al fin y al cabo, nadie los ve cuando entras a una panadería y pides un pan”, señala Februari en su libro El hombre en construcción.

A la gente, agrega, este tema le importaría menos si supiera que en el caso de los hombres trans la testosterona produce un crecimiento genital, en concreto, del órgano sexual del que el hombre transexual ya dispone por naturaleza (clítoris). Y crece en tal medida que el hombre trans no suele tener la sensación de no tener pene.

“Si un hombre quiere más, existen diferentes tipos de intervenciones quirúrgicas para que el aparato se parezca todavía más al órgano sexual del hombre nacido como tal, desde un sencillo alargamiento hasta reconstrucciones. Las posibilidades son muchas”, concluye.

Ahora, aunque muchas personas trans quieren corregir su nombre y sexo en el documento de identidad, no necesariamente les interesa cambiar sus genitales: saben que no requieren de una vagina para ser mujeres ni de un pene para ser hombres.

6. ¿Por qué las personas trans se hacen las víctimas?:

Esta pregunta generalmente viene acompañada de reclamos como “ellas mismas son las que se discriminan al reclamar derechos especiales”. Sin embargo, según Brigitte Baptiste, nadie conoce cómo es en realidad el sentimiento de discriminación o de agresión si no ha pasado por esto.

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Brigitte Baptiste en la reciente Feria del Libro de Bogotá.

Y con esto se refiere no solamente a la violencia que muchas personas trans reciben en la calle sino en espacios educativos, laborales y al abuso policial. “Muchas mujeres trans son expulsadas de sus familias y se ven obligadas a ejercer la prostitución y a entrar en el renglón más difícil de la violencia que es la exposición callejera”, agrega Baptiste.

“Mi situación es excepcional, en la medida en que hice tarde mi transición, cuando tenía una vida profesional y laboral garantizada”, Brigitte Baptiste.

Las cifras que presentan las organizaciones de derechos humanos demuestran que las mujeres trans encabezan los crímenes por orientación sexual e identidad de género. Es un fenómeno cultural con una larga historia.

Detrás de la violencia contra las mujeres trans y los hombres gais afeminados -la más frecuente dentro de la sigla LGBT–  subyace el concepto de “traición al género” y, en últimas, considerar la masculinidad superior a la feminidad.

Según María Mercedes Gómez, Ph.D en Teoría Política, entre las razones de la violencia contra las mujeres trans está el hecho de que la sociedad tiene una necesidad desesperada de moverse entre binarios: masculino y femenino.

“Estas categorías están tan afianzadas que se convirtió en algo normal moverse solamente en esta polarización. Por tanto, las personas trans que se salen de ahí, generan una ansiedad social profunda sobre el orden del mundo. Ponen en evidencia que algo que ha sido tomado como necesario: la división entre masculino y femenino, no es obligatorio”, añade Gómez.

La transitividad de un cuerpo que no necesariamente busca llegar a un punto fijo, sino simplemente ser lo que es, causa ansiedad social porque demuestra que lo indeterminado es posible.

Lo importante, en todo caso, es tener presente que el problema no es ser trans, sino la violencia que la sociedad ejerce contra esas personas. “Por experiencia creo que esto es cuestión de conocernos unos con otros. Si la gente se acostumbra a vernos, los avances legales vendrán acompañados de aceptación cultural”, concluye Maxim Februari.

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