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¿Las niñas nacen femeninas y los niños masculinos?   

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Ninguna persona nace “femenina” o “masculina”. Estas son características que se asignan (o se imponen) según los genitales. Nacemos siendo personas y con la libertad de ser quienes somos.

Por: Raissa Sánchez.

¿Las niñas nacen femeninas y los niños masculinos?
Decir que “las niñas nacen siendo niñas y los niños nacen siendo niños” es insistir de manera soterrada en mantener unas desigualdades entre hombres y mujeres.

Quienes afirman que “las niñas nacen siendo niñas” pretenden hacernos creer que las personas que llegan a este mundo con vagina, automáticamente prefieren el color rosado sobre el azul y están dispuestas a ser madres y esposas. (Ver: “Desde que las niñas son rosadas y los niños azules, estamos jodidos”).

También, que sus genitales las obligan de manera innata a cumplir con ciertos roles como los quehaceres domésticos y la crianza de los hijos. “Las niñas nacen siendo niñas y los niños nacen siendo niños” es el mensaje que circula en un bus que ha recorrido varias ciudades, incluidas algunas de Colombia.

Quienes lideran esta iniciativa protestan contra la posibilidad de impartir una educación que promueva la equidad y el respeto por el otro y que vaya más allá de los limitantes roles femeninos y masculinos tradicionalmente enseñados. (Ver: Educar niños como niños y niñas como niñas).

Lo más grave de este mensaje es fijar la diferencia biológica como una manera de justificar desigualdades. La anatomía no explica por qué tantas personas con vagina son relegadas al espacio doméstico y alejadas de los escenarios de poder.

Cuando la escritora y filósofa Simone de Beauvoir (1908 – 1986) dijo: “no se nace mujer, se llega a serlo“, se refiere a que no es justo ni para hombres ni para mujeres que sus lugares en la sociedad estén determinados, no por sus capacidades y habilidades, sino por lo que tienen entre las piernas.

Esta ideología basada en la diferencia sexual, parafraseando a la teórica feminista Monique Wittig (1935 – 2003), justifica la explotación de las mujeres. (Ver: Decir “no”: un privilegio de los hombres).

Seguir difundiendo que se nace con unos roles femeninos y con unos masculinos, implica un retroceso en la lucha contra el machismo que ubica “lo natural” como causa de exclusión y discriminación. La diferencia sexual se ha traducido en desigualdades políticas, económicas, sociales y culturales.

“Las llamadas ‘diferencias naturales’ entre hombres y mujeres han sido utilizadas para justificar el machismo”.

Durante décadas se explicó la dominación masculina sobre una supuesta inferioridad biológica de las mujeres. Así, ellas pasaban de ser propiedad de sus padres a ser de sus maridos. Se asumió que eran incapaces de administrar sus bienes y que les debían obediencia a otros. Podían ser amas de casa, amantes y esposas, menos ciudadanas.

Toda esa exclusión y discriminación estaba justificada en la diferencia biológica y no en lo que es: un problema estructural/social. Ese estatus inferior y subordinado se justificaba en que las características asociadas al sexo masculino gozaban de mayor valor.

Decir que “las niñas nacen siendo niñas y los niños nacen siendo niños” es insistir en mantener unas desigualdades. Según Naciones Unidas (2016), ser niña significa en muchas partes del mundo contraer matrimonio antes de los 18 años, dejar la escuela por embarazos no deseados y ser objeto de acosos y violaciones.  (Ver: Feminicidio: crónica de una muerte anunciada). 

Decir “un niño nace siendo niño” es seguir legitimando de manera soterrada una masculinidad fundamentada en la fuerza, la violencia y en la no expresión de los sentimientos.

“Desde muy temprano, hombres y mujeres aprenden que el placer sexual es un asunto reservado para ellos”.

Esa idea de que según sus genitales las personas nacen con la obligación de ajustarse a unos determinados comportamientos, implica injusticias y acude a “lo natural” para excluir. La feminidad y la masculinidad no son producto de la biología ni de la anatomía y la afirmación “nacemos siendo niños o niñas” perpetua la desigualdad social, legal y política.

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