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Mauricio Arévalo

Un espejo, un joven trans y una madrastra que salva

Desde Mumbai (India), el escritor bogotano Mauricio Arévalo le contó a Sentiido cómo su libro Copoblanco y el espejo mágico es una fábula luminosa sobre el verdadero amor: ese que nace de la aceptación plena de uno mismo y del otro, sin condiciones. Una historia mágica que nos recuerda que amarse es también atreverse a mirarse con honestidad y ternura.

La infancia es un territorio de descubrimientos. La adolescencia, un planeta de inquietudes. Mauricio Arévalo, escritor bogotano, habita ambos mundos a diario: es profesor de secundaria y papá de Ángel, un niño de cuatro años que recorre la vida con los ojos muy abiertos y una curiosidad inagotable. (Ver: Mauricio Arévalo: Podemos aprender a vivir con la diferencia).

Esa doble mirada —la de educador y la de padre— unida a su pasión por la literatura, lo llevó a escribir su tercer libro: Copoblanco y el espejo mágico, una historia que invita a reflexionar sobre el amor incondicional y la búsqueda de identidad. (Ver: “Dejemos que nuestros hijos vivan su vida y no nuestros sueños”).

Inspirada en Blancanieves, pero reinterpretada por completo, esta versión rompe moldes: el protagonista es un joven trans que, de la mano de una madrastra buena y amorosa, emprende el camino hacia su verdadera identidad. (Ver: Brotecitos, canción de cuna para infancias trans).

Mauricio Arévalo
Copoblanco nació de un ejercicio literario de reinterpretación de un cuento clásico.

Copoblanco es una historia sobre el amor incondicional inspirada en el cuento clásico Blancanieves, pero reinterpretado por completo.

Historias que incomodan… Y abren puertas

No es la primera vez que Mauricio Arévalo aborda en la literatura infantil temas que muchos adultos consideran “controversiales”. Su anterior obra, Un álbum familiar, también desafió los moldes al mostrar la vida de familias diversas. (Ver: Dos papás, un hijo y todo el amor del mundo).

Ese libro fue un regalo para mi hijo Ángel y para todas las infancias que crecen en familias como la nuestra. Yo quería que él pudiera verse reflejado en lo que lee, algo que a mí me hizo mucha falta cuando crecía”, cuenta. (Ver: Madre no hay sino dos y Matías lo sabe).

Mauricio y su esposo, Iván, crían a Ángel en una familia con dos papás, actualmente radicada en Mumbai, India. Llegaron allí por el trabajo de Mauricio como profesor de español en el Colegio Americano de la ciudad. (Ver: El amor libre de Jorge y Esteman).

Copoblanco enfrenta el desafío de encontrar su identidad, abrazándose como un joven trans, de la mano de una madrastra buena.

La literatura como ventana

La literatura es la ventana para mostrarles a los niños el mundo que queremos que vean… O que construyan”, reflexiona Mauricio. “Eso me hace más consciente de la importancia de los mensajes en la literatura infantil y me convierte en una especie de editor de la historia literaria de mi hijo”. El mundo que imagina para Ángel es más respetuoso y compasivo, un lugar donde las personas y las familias son valoradas tal como son. (Ver: Mónica Fonseca: si nos sumamos a las causas LGBTIQ, el mundo será mejor).

Copoblanco nació como un ejercicio académico: reinterpretar un cuento clásico. Mauricio volvió a una referencia clave de su adolescencia: Harry Potter, esa saga en la que están en discusión la discriminación y la segregación racial. Más tarde, cuando su autora, J.K. Rowling, empezara a hacer comentarios transfóbicos, Mauricio tomó distancia de ella, pero no de Harry Potter. (Ver: Dr. Mario Angulo: Las infancias trans están expresando quiénes son).

De hecho, la chispa creativa surgió de una crítica hecha a su autora con una ilustración de un estudiante de Hogwarts con uniforme de niño que, al mirarse en el espejo de Oesed, ve reflejada a una niña. “Me pareció brillante: cuestionaban a la autora usando sus propias reglas narrativas”, recuerda. (Ver: La sirenita andrógina, la verdadera historia detrás de la fábula).

Ese espejo inspiró a Mauricio para construir su propia historia: le permitió continuar disfrutando de Harry Potter al tiempo que se apartaba de las posiciones radicales de Rowling frente a las personas trans. En su versión, el espejo no revela un príncipe ni salva a la protagonista: muestra la verdad interior y la salvación llega del amor propio y del amor maternal. (Ver: Libros LGBTIQ recomendados para este fin de año).

Más que hacer activismo trans, quiero abordar la aceptación incondicional de los hijos y la libertad de decidir quiénes quieren ser. Paso de la relación vertical, donde los padres están arriba y los hijos abajo, a una estructura más circular”, explica. (Ver: Las infancias trans siempre han existido y existirán).

La literatura es la ventana que tenemos para mostrarles a los niños el mundo que queremos que vean o que queremos que construyan. Esto me hace más consciente de la importancia que tiene la literatura infantil”, Mauricio Arévalo.

Mauricio Arévalo
Yo quería que mi hijo pudiera verse representado en los libros que lee, algo que a mi me hizo falta cuando estaba creciendo”, dice Mauricio, quien junto a esposo Iván están criando a Ángel en una familia con dos papás, actualmente radicada en Mumbai (India). 

Yo crecí leyendo a Harry Potter, donde se ponen en discusión la discriminación, la segregación racial y la supremacía con base en cuestiones biológicas. Los comentarios transfóbicos de su autora me han hecho apartarme de ella, pero no de Harry Potter”, Mauricio Arévalo.

Mudarse como familia diversa

Esa apertura también guía su vida familiar. Mudarse de Bogotá a Mumbai en agosto de 2022 implicó adaptarse a un país profundamente distinto, donde hasta hace no mucho la homosexualidad era ilegal.

Cuando pensé en buscar trabajo como profesor internacional, priorizamos países que reconocieran las uniones y la adopción homoparental. En 2018, India no era una opción. Luego las leyes cambiaron y nos lanzamos”, recuerda. (Ver: “Desde muy temprana edad Felipe me decía, de muchas formas, que era Antonia”).

El colegio se encargó de trámites y acompañamiento. Aunque hubo procesos complejos, la llegada fue fluida. “Aquí la gente no se mete con nosotros. Muchos piensan que Iván es mi hermano, si preguntan por la mamá de Ángel, digo que es adoptado y no tiene mamá y listo”. (Ver: “Mamá, ¿cómo así que el doctor no entiende que yo tengo dos mamás?”).

Incluso la niñera india de Ángel, formada en valores tradicionales, pasó de la curiosidad inicial a una relación cercana con la familia.

Aquí el personaje central no es Blancanieves sino Copoblanco, la madrastra no es malvada y la salvación no viene del príncipe sino del amor propio y del amor maternal“, Mauricio Arévalo.

Diversidad y cambio gradual

Mumbai es una de las ciudades más progresistas del país, pero los cambios sociales avanzan con cautela. “Aquí se reta al status quo sin confrontarlo de frente; es un proceso más gradual”, dice Mauricio. El matrimonio igualitario, por ejemplo, está en debate en la Corte Suprema, pero enfrenta argumentos como ser una “desviación de Occidente”.

Por otro lado, Mauricio observa que a pesar de las tensiones que hay en muchos aspectos en la sociedad india, también hay un respeto frente a la diversidad, fundamental para la convivencia de un lugar tan diverso.

Aquí tienen que convivir el musulmán con el hindú, con el cristiano, todos en una misma cuadra. Y ese entendimiento de la diversidad, es distinto a un país como Estados Unidos, en donde son conscientes de esas diferencias y, sin embargo, no saben convivir entre ellos”.

Cuando empecé a escribir para infancias quería contar historias que les ayuden a tener una relación más enriquecida con el mundo”, Mauricio Arévalo. 

Mauricio Arévalo
En Mumbai (India) la gente no se mete con nosotros. A veces me preguntan por la mamá de Ángel y yo simplemente digo que 
es adoptado
”, Mauricio Arévalo.

Mauricio e Iván quieren transmitirle a su hijo Ángel sus valores, sin descalificar las costumbres o valores de otros.

Aprender de las diferencias

Mauricio e Iván procuran transmitir sus valores a Ángel sin desacreditar otras costumbres. Se trata de aprender a convivir con las diferencias sin juzgarlas.

Las realidades son diferentes: los hábitos de higiene en un territorio en donde el agua es un recurso racionado, un lugar en el que la temperatura puede llegar fácilmente a 43 grados, donde en muchos casos el espacio individual y la privacidad son casi inexistentes, un país en el que hay 17 lenguas oficiales, varias religiones, muchas etnias…

Ángel, entretanto, los sorprende: habla español e inglés con fluidez y maneja el hindi mejor que sus padres. “Es el primero en correr a la portería y gritar: ‘¡Rickshaw, rickshaw!’ para llamar un bicitaxi”, cuenta Mauricio, sonriendo. Ahí es cuando uno entiende que las infancias siempre llevan la delantera en aprender a vivir en el mundo tal como es.

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