Un mundo más allá del “¡enloquécelo en la cama en 5 pasos!”

Un mundo más allá del “¡enloquécelo en la cama en 5 pasos!”

Género, diversidad sexual y cambio social.
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Un grupo de mujeres encontró en la creación de foros sobre orgasmos femeninos y de talleres para dibujar mujeres, una manera de empoderarse y de avanzar en su propósito de lograr relaciones más equitativas.

Colectiva Justicia Sexual
Melina Davis, a la izquierda en la segunda fila, es una de las fundadoras de la Colectiva Justicia Sexual, organización aliada con otra de Estados Unidos llamada comeasweare.org. Foto: archivo particular.

Un día cualquiera Melina Davis entendió que muchas de las ideas que tenía sobre ser una mujer exitosa estaban relacionadas con tener un hombre a su lado. Sí, un hombre buena onda, inteligente, amable, creativo… Pero ante todo un hombre que evidenciara que no estaba sola y que alguien se había fijado en ella.

Su vida estaba enfocada en ser una mejor persona, no tanto por satisfacción propia, sino para atraer a alguien. Sin embargo, ese no era solamente un problema suyo, muchas mujeres caen en la trampa de entenderse a sí mismas en función de otros.

“Hay mujeres que se consideran exitosas porque están casadas o porque tienen hijos a los que les va bien académica o profesionalmente. No nos vemos como seres individuales completos”, señala Melina, de 28 años.

Recientemente la actriz Jennifer Aniston, cansada del acoso de los medios de comunicación, escribió una columna en la que dice que se sigue perpetuando la idea de que una mujer es un ser incompleto, fracasado o infeliz si no está casada y con hijos. “Estamos completas con o sin pareja, con o sin hijos“, señaló.

A estas ideas sobre “el éxito femenino” se sumó que durante muchos años Melina no supo qué era tener un orgasmo. Por el silencio que suele rodear estos temas y las creencias predominantes, no es fácil abordar esta preocupación con alguien, ni siquiera con la pareja, por el riesgo de que piense que “no es lo suficientemente hombre” o que su compañera “es incapaz de experimentar placer”.

Por tanto, muchas veces las mujeres que tienen dudas sobre su sexualidad, se conforman con la información que consiguen bajo titulares como “¡Enloquécelo en la cama en 5 pasos!” o “los mejores tips” para cumplir con expectativas ajenas, pero rara vez con las propias.

Al ver que en sus encuentros sexuales sus parejas experimentaban placer pero ella no, Melina empezó a percibir la actividad sexual como una práctica desequilibrada, donde se limitaba a ser un vehículo de satisfacción para otros pero nunca para sí misma.

Así que acudió a Google, el doctor de cabecera para los temas tabú, y en cualquier página encontró que un tercio de las mujeres están condenadas a no experimentar nunca un orgasmo. Pensó: “soy una de las elegidas”.

El paso a seguir, ¿la abstinencia?

Decidió, entonces, compartirles la mala noticia a sus amigas. Para su sorpresa, una de ellas le dijo que antes de dar por hecho el camino de la abstinencia, revisara si detrás de todo no estaría la limitada educación sexual que seguramente ella, como muchas otras mujeres, había recibido.

Se refería a esa educación que no suele ir más allá de la biología o de los órganos reproductores, donde solamente existe el sexo heterosexual y que deja de lado la autonomía, el placer y el conocimiento del propio cuerpo.

Melina atendió la sugerencia de su amiga, destinó tiempo para la autoexploración y un día experimentó aquello que solo había oído en palabras: un orgasmo. De esta manera pudo comunicarles a sus parejas lo que antes ni siquiera ella sabía: qué y cómo le gustaba.

Esta experiencia la hizo reflexionar sobre la educación sexual que había recibido durante su infancia en Nueva York y adolescencia en Miami: “una que no incluyó cómo tener relaciones sexuales placenteras, responsables y decididas”, recuerda.

Buena parte de la formación que recibió al respecto podría atribuírsela a revistas femeninas, videos en Internet y a su cotidianidad en Miami, donde la información predominante era sobre cómo una mujer debe desempeñarse sexualmente para complacer a su pareja y no sobre el conocimiento del propio cuerpo.

“La información que encontraba estaba centrada en cómo cambiar el cuerpo o el comportamiento para ser ‘realmente atractiva’”, Melina Davis.

“La cultura que la gente normalmente consume es machista. En muchos videos musicales, por ejemplo, se ven hombres rodeados de un determinado tipo de mujeres. Es un contexto donde ellas no están en el centro de la historia o de tú a tú con ellos, sino que están ahí al servicio de un hombre”, agrega Melina.

Fue entonces, año 2012, cuando Melina pasó del activismo contra el cambio climático a cuestionarse cómo replantear la educación sexual que se imparte en muchos espacios. Y aunque hubo quienes le dijeron que perdía el tiempo tratando de cambiar creencias, ella está convencida de que las transformaciones son posibles y que puedan empezar reuniendo a 10 mujeres en la sala de una casa para tratar temas de los que normalmente no se habla.

“Muchas veces uno piensa que es normal sentir pena por su cuerpo o que es normal detestar sus nalgas porque tienen celulitis, pero yo creo que los cambios culturales empiezan por nosotras mismas. Y sí, nadie ha dicho que sea fácil, sé que es un proceso que exige enfrentar prejuicios”, señala Melina.

Foros sobre el orgasmo

De esas charlas en la sala de su casa en Nueva York nació una actividad a la que, junto con otras amigas, llamaron “Foros para el avance de orgasmos femeninos”, un espacio para que las mujeres que quieran hablar con tranquilidad del tema, puedan hacerlo.

como tener un orgasmo
En los “Foros para el avance de orgasmos femeninos” se transmite la idea de que una mujer puede disfrutar su sexualidad sola, sin que sea parte del matrimonio o sin fines reproductivos. Foto: archivo particular.

Desde entonces, uno de los objetivos de dichos encuentros es abogar por el placer mutuo en la vida sexual, dejar de pensar que lo más importante es complacer a la pareja sin pensar en el bienestar propio o que si sus cuerpos no son de una determinada manera hay que modificarlos.

“Buscamos transmitir que las mujeres, como los hombres, también se masturban, y que deberían ser animadas a conocer sus cuerpos y a explorarlos, para saber qué les gusta cuando están solas y qué cuando están acompañadas”, enfatiza Melina.

Es entender que una mujer puede vivir su sexualidad sola o acompañada, sin que sea parte del matrimonio o sin fines reproductivos.

En julio de 2014, Melina renunció al trabajo que tenía en los Estados Unidos y viajó a México para dedicarse a uno de los tres temas que, desde entonces, más le interesan: la educación sexual. Los otros dos son la música y el teatro.

En México, junto con Red Samaniego, una de las creadoras en Nueva York de los “Foros para el avance de orgasmos femeninos”, organizaron tres foros en tres semanas. Tania Hernández, quien asistió a uno, recuerda que durante tres horas 12 mujeres hablaron de sexo y placer y compartieron desde historias de viejos amores hasta sugerencias para masturbarse.

“Estábamos creando algo poderoso: un espacio donde nos adueñamos de nuestra sexualidad. Ese primer foro me permitió vivir el feminismo, porque una cosa es leer la teoría y otra que toda esta información pase por la propia experiencia de vida”, señala Hernández, de 33 años, quien estudió Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

Los foros se caracterizan por la diversidad de sus asistentes: desde mujeres que no han iniciado su vida sexual hasta otras con varios hijos. Algunas solamente escuchan, mientras que unas más cuentan cómo se masturban frente a sus parejas.

“En alguna ocasión, asistió al foro una mujer muy carismática quien dijo algo similar a lo que yo sentía: que su vulva era fea y que le daba pena que alguien la viera. Yo me preguntaba cómo una mujer tan bella podía pensar eso de su cuerpo. Reconocí, entonces, que yo también sentía pena por mi cuerpo y que debía aplicar conmigo misma la compasión y empatía que experimentaba hacia ella”, agrega Melina.

Mujeres dibujando mujeres

Tania Hernández y una amiga suya salieron tan satisfechas del “Foro para el avance de orgasmos femeninos” que decidieron replicar el evento. A finales de agosto de 2014 realizaron otro, al mes siguiente uno más y así sucesivamente.

Más adelante conocieron a otras mujeres que organizaban una actividad llamada “Mujeres dibujando mujeres”, un evento similar a una clase de dibujo de una escuela en donde hay un modelo desnudo y gente alrededor dibujándolo, pero con la diferencia de que las personas que dibujan también están sin ropa o semidesnudas y que se cambian los roles: quien posó después dibuja y viceversa.

“Es un espacio donde celebramos el cuerpo femenino y buscamos desmontar estas imágenes tradicionales y únicas de lo que supuestamente tiene que ser el cuerpo de una mujer. Acá se promueve que todas dibujen y también modelen”, señala Tania.

Al principio, la idea puede resultar intimidante porque se cree que las otras mujeres van a criticar o a juzgar el cuerpo de quien está posando. Finalmente existe la idea de competencia entre mujeres y que sus cuerpos están para agradar a otros. “Pero cuando estamos en espacios donde abiertamente celebramos la diversidad, la mirada es completamente distinta. No importa el peso ni su distribución”, agrega Tania.

“Sumando muchas voces se logran las transformaciones sociales”, Melina Davis.

Según Melina, el evento “mujeres dibujando mujeres” quiere dejar atrás los estándares de belleza que, en buena medida, han impuesto los medios de comunicación. “La mayoría de modelos que aparecen en las revistas son delgadas y blancas. Vivimos en sociedades que discriminan por raza y clase social y eso tiene que ver con esos estándares que los medios promueven”.

El primer reto de las mujeres que quieren participar es quitarse la ropa. “Para mí al principio fue difícil porque sentía vergüenza, pero es un buen ejercicio para incrementar la confianza. Aprendemos a apreciar nuestros cuerpos, sin calificarlos, en un ambiente solidario”, agrega Melina.

A principios de 2015, Melina, Tania, Red y otras mujeres que participaban tanto en “Mujeres dibujando mujeres” como en los “Foros para el avance de orgasmos femeninos” decidieron sumar esfuerzos para liderar esas y otras actividades en equipo. Se organizaron, entonces, bajo el nombre de Colectiva Justicia Sexual.

Otra educación sexual

Para ellas, hablar de justicia social implica replantear la educación sexual restrictiva: la de no te mires, no te toques y no disfrutes. “Si no somos capaces de sentirnos cómodas en nuestros cuerpos, difícilmente vamos a poder hacerlo en las relaciones con los demás. Si no podemos ejercer libremente nuestra autonomía, será difícil hablar de justicia social”, explica Tania Hernández.

La colectiva promueve sociedades en donde la sexualidad y el placer no sean temas tabú, se celebren los distintos tipos de cuerpos y todas las mujeres tengan control sobre sus decisiones reproductivas.

“La educación que recibe una persona, por el lugar en el que le correspondió nacer y crecer, impacta su vida. Si no tiene acceso a una educación libre de prejuicios y enfocada en derechos, tiene una desventaja social”, señala Melina.

como tener un orgasmo
Este es uno de los dibujos resultado de los eventos “Mujeres dibujando mujeres”. Foto: Archivo particular.

Hay docentes y directivas de colegios que aseguran que en sus instituciones se imparte educación sexual, pero a la hora de revisar los programas se encuentra que están influenciados por sus creencias religiosas y promueven aspectos del ámbito personal como que la vida sexual tenga lugar solamente en el matrimonio.

“Hemos aprendido a superar la educación sexual limitante que aprendimos. Y por eso queremos compartirlo con más mujeres”, Melina Davis.

Según Tania Hernández, reconocer que las mujeres pueden ejercer libremente su sexualidad es intimidante para el machismo. Aún predomina la idea de la mujer abnegada, heterosexual, complaciente y desconectada de todo deseo. “Pero ¿qué libertad de decisión podemos ejercer si no nos sentimos dueñas de nuestros cuerpos?”.

Aunque las integrantes de la Colectiva Justicia Sexual saben que los hombres son una parte importante de la conversación, no tienen la capacidad de incluirlos en sus eventos, así que por ahora están enfocadas solamente en mujeres.

“Además, muchos de estos diálogos tienen que ocurrir primero entre nosotras. Nuestra estrategia es abrir espacios seguros, donde nos sintamos cómodas y cuando los hombres participan la dinámica cambia”, agrega Tania.

Sin embargo, son claras en señalar que contrario a lo que algunas personas difunden, el feminismo busca la equidad, no que las mujeres estén por encima de los hombres.
Y una de las desigualdades de las que menos se habla está en el ámbito sexual.

Todavía en muchos lugares las mujeres no deciden con quién quieren casarse. En otras partes está bien visto que un hombre tenga muchas parejas pero está mal que una mujer haga lo mismo.

Aunque Melina ya no forma parte de la colectiva, no tiene duda de que las actividades que allí promueven le permitieron enfrentar muchas de sus inseguridades.

Sin embargo, la tarea no termina ahí. El paso a seguir es llevar esa liberación y confianza a las amigas, vecinas, hermanas, compañeras de estudio… “Mi trabajo está enfocado en crear las realidades que quiero vivir. Y a partir de espacios como estos puedo empezar a hacerlo”.

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