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¿Dónde están las lesbianas?

Género, diversidad sexual y cambio social.

Ximena B. Torres
Community Manager del Instituto Humboldt

“Mi orientación sexual no tiene nada que ver con mi identidad de género”

Ximena B. Torres

Ximena es una mujer trans que tiene una pareja mujer. También maneja las redes sociales de la emisora virtual Radio Diversia. Vive en Bogotá.

¿Son visibles las lesbianas en Colombia? ¿Le parece importante que lo sean?

Las lesbianas aún no son lo suficientemente visibles, aunque han ganado respeto en muchos espacios. Especialmente aquellas mujeres que abiertamente reconocen lo que son y que están dispuestas a enfrentar lo que se les venga encima.

El problema de fondo es que muchos papás y mamás aún no saben qué responderles a sus hijos cuando estos les preguntan por qué hay dos mujeres o dos hombres dándose un beso. En general, predomina el desconocimiento y esto genera miedo y rechazo.  Lo uno conduce a lo otro.

Poder o no vivir la orientación sexual con tranquilidad, también está ligado al lugar donde se resida. Así por ejemplo, en  localidades como Chapinero, en Bogotá, es común ver parejas del mismo sexo cogidas de la mano, mientras que esto no es tan usual en otros espacios de la ciudad y en otras regiones del país, donde aún es un tema tabú.

De igual manera, la percepción que se tenga sobre la diversidad sexual y de géneros está muy relacionada con el tipo de educación recibida.

Las lesbianas deberían ser más visibles, entre otras cosas porque esto permitiría ver el mundo como realmente es: diverso. Es importante que este tema deje de ser un asunto de minorías y de poblaciones vulnerables o con menos derechos, para estar presente en todos los espacios posibles y, especialmente, en aquellos donde se toman las decisiones.

Si las diferentes diversidades no son visibles, vamos a seguir replicando un modelo de desigualdad. Podemos empezar por descartar de plano la idea de que hay una orientación sexual más importante o con mayores privilegios que las demás, solamente porque es mayoritaria.

El problema también radica en que Colombia aún es un país machista. Todavía se cree que los hombres tienen unos roles y las mujeres otros. Muchas personas aún creen que ellas, por ejemplo, deben quedarse en el hogar cuidando a los hijos.

Por esto, cuando las mujeres se salen de esos moldes que la sociedad les ha asignado -en el que tampoco está contemplado ser lesbiana- vienen las recriminaciones y los insultos. No falta quien les diga: “les falta un macho”. Y todo eso hace difícil que una mujer reconozca abiertamente lo que es.

En mi caso, muchas veces soy percibida como “algo raro” entre las mismas mujeres trans. Dicen: “ella toma hormonas, se pone senos, se deja el pelo largo y se maquilla, ¿para irse con otra mujer?”.

Y mi respuesta es: “sí. Mi orientación sexual no tiene nada que ver con mi identidad de género”. A la gente le cuesta entender que estos son dos temas distintos. Y yo con mi pareja o Brigitte Baptiste con la suya, entre otras, damos la cara para hacer visible la diferencia que existe entre estos dos conceptos. Además, uno de los imaginarios que existe es que las mujeres trans tenemos que andar con un “macho alfa”.

Destaco a las mujeres que no ocultan lo que son. No solamente las que salen del clóset y se quedan ahí, sino aquellas que enfrentan el mundo diariamente defendiendo su identidad. Esto es de admirar si tenemos en cuenta que todavía hay gente que pierde su empleo o que es víctima de violencia por decir que son lesbianas.

Continúa en la siguiente página…

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