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Carlos Alejandra CA Beltrán

“Soy Carlos y Alejandra, una sola persona”

En 2009 Carlos Alejandra, CA, se fue a Brasil a estudiar un doctorado como un teólogo heterosexual casado. En este país el feminismo, las plantas sagradas y las religiones afro le abrieron su visión de mundo. Renació como una persona no binaria, atea y no monógama. Especial de Sentiido #SoyYo.

Cuando se graduó del colegio, Carlos Alejandra Beltrán -o CA como prefiere que le llamen- decidió que su carrera sería la Ingeniería Civil, siguiendo los pasos de su familia paterna. Pero pasó que en primer semestre entró en crisis porque tenía otras preguntas por resolver. En esto tenía mucho que ver su contexto: creció en una familia evangélica, con unos papás teólogos.

Así que cambió la ingeniería por la teología. “Me pagué esta carrera dando clases de francés porque cuando le dije a esa familia de ingenieros que iba a estudiar teología, me respondieron: tú eres una persona inteligente, ¿por qué vas a estudiar teología?”.

Pero una de sus preocupaciones estaba clara: muchas personas evangélicas conocen la Biblia que los pastores les leen, sin saber que ellos usan los textos de manera selectiva, según sus intereses. “En mi casa éramos evangélicos, pero abiertos a la discusión”. De hecho, hoy su papá es sacerdote anglicano y su mamá, atea. (Ver: Qué es el fundamentalismo religioso y qué implica realmente).

“Mi primer contacto con la teología fue como hijo de estudiantes de teología”.

Según CA, algunos pastores evangélicos citan apartes de la Biblia de manera literal para decir que Dios condena la diversidad sexual y de género. Y la respuesta de algunas personas LGBT es: “ustedes leen mal la Biblia, esta no condena la homosexualidad. La Biblia debe ser interpretada según su contexto porque son textos escritos hace 2000 años y en un idioma que no se habla”. (Ver: La Biblia no discrimina pero sí las interpretaciones fuera de contexto).

Sin embargo, la posición de CA está lejos de defender la Biblia que, le parece, está llena de racismo, sexismo y xenofobia. “La Biblia es un libro de historias para que la gente diga: ‘eso pasó en ese momento, nosotros hoy qué podemos entender de ahí’. Son narrativas que, al estilo de Jesús, se convierten en parábolas con un mensaje profundo. No es que al principio estaban Adán y Eva y que Caín mató a Abel, pero los textos sí nos dicen que desde el principio la humanidad tiene un problema. Es otra manera de acceder a esos documentos que terminaron transformándose en texto sagrado, en palabra de Dios y con los que nos dominaron”.

Para CA, más que decir: “la Biblia no discrimina a las personas LGBT”, hay que quitarle el poder que se le otorgó a este texto que ha sido interpretado por una élite masculina. “Algo muy afín con el hecho de que el 90% de los propietarios de la tierra en el mundo sean hombres”. (Ver: ¿Qué dice la Biblia realmente sobre la homosexualidad?).

El hecho fue que CA dejó la ingeniería y empezó a estudiar teología en la Fundación Universitaria Bautista (Unibautista) de Cali. En 2007 se casó con otra estudiante convirtiéndose en una pareja tradicional que en 2009 viajó a Brasil a estudiar, ella una maestría y CA un doctorado. Pero Brasil terminó siendo mucho más que una oportunidad para cursar estudios de posgrado. En este país, CA conoció tres temas que le ampliaron su visión de mundo: el feminismo, las plantas sagradas y las religiones de matriz afro. (Ver: Es feminismo: no humanismo ni igualismo).

Al feminismo llegó leyendo teoría feminista donde aprendió que la división entre “masculino” y “femenino” es una imposición para que las sociedades operen de una determinada manera. “Decidí que yo no tengo que ajustarme a ese ideal de masculinidad que nos han impuesto. Y eso que yo crecí en una familia de papá y mamá tradicional, pero nunca me sentí exigido a ser todo un macho. Por el contrario, yo desde los 13 años aprendí a cocinar porque pasaba mucho tiempo hablando con mi mamá en la cocina”. (Ver: Feminismo: lo que se dice vs. Lo que es).

A las plantas llegó por la ayahuasca o yagé. “Las plantas sagradas son una manera de comunicarse con la conciencia a través de imágenes que uno después pone en palabras”. Con el yagé entendió por qué sufría de fibromialgia y artrosis y cómo autocurarse. “Yo me levantaba con unos dolores muy fuertes. Estaba cursando un doctorado y por el dolor solo podía tener una hora diaria de trabajo productivo”. (Ver: Camilo Colmenares: la música me salvó la vida).

Carlos Alejandra CA Beltrán
Una de las invitaciones de CA Beltrán es que cada quien se detenga, interrumpa sus carreras cotidianas para, realmente, mirarse de frente. Ilustración: Carolina Urueta para Sentiido.

“Más que la Biblia, lo que se volvió central en nuestra cultura fue una manera particular de leerla”.

“En medio del doctorado, ya estaba inclinándome hacia el ateísmo, hasta que tomé yagé y se me abrió mi visión de mundo”.

El 15 de diciembre de 2013, a las dos de la mañana, en su séptima toma de yagé, vio unas imágenes de su infancia que aparecían de izquierda a derecha, hasta que llegó una en la que sintió una fuerza femenina muy poderosa. “Supe de inmediato viendo esas imágenes que siempre fui una persona no binaria. Yo en el colegio me la pasaba con las niñas y en el recreo estaba con los chicos jugando fútbol, y cuando empezaban a hablar de carros, me iba con las niñas. Yo no pertenecía a uno de los dos. Trabajé mi cuerpo como lo hacían los hombres y la mente como las mujeres”. (Ver: Alanis Bello: no quiero ser un hombre ni una mujer).

Cuando regresó de esa toma de yagé, CA sabía que debía vivir esa identidad femenina, pero se resistía a hacerlo. En las siguientes tomas esa identidad le dijo: “si tú no le das espacio a Alejandra, ella te va a destruir porque va a querer salir como sea. Es mejor que asumas voluntariamente este proceso”. Así que poco a poco empezó a darle espacio a Alejandra y, de manera paralela, a curarse de la fibromialgia y la artrosis. “Alejandra le ayudó a Carlos a ser libre para ella después poder ser en mí”.

Vivir su identidad femenina le liberó profundamente, comenzando por temas tan cotidianos como las posturas corporales. “Están esas ideas absurdas de que los hombres no pueden doblar la muñeca, cruzar la pierna o quebrar la cadera. Un cuerpo tan rígido lo enferma a uno. Y cuando uno libera el cuerpo, libera también la mente y la creatividad”.

Según CA, es difícil que un hombre que no ha sido penetrado entienda lo qué es ser humano. “Por eso hay tantos hombres heterosexuales deshumanizados. A ellos les dijeron que su cuerpo es impenetrable, así como a las mujeres les enseñan que solo pueden dejarse penetrar. Son ideas que nos limitan física y mentalmente”. (Ver: Nada más frágil que la masculinidad).

A CA le encanta maquillarse y vestirse de mil maneras sin importar si la prenda es considerada masculina o femenina. “Lo que uno debería cuestionar es si existen dos categorías tan definidas: hombres y mujeresEstas identidades se construyen para que en el juego social cada quien sepa cómo tratar al otro: si yo te leo como una mujer, te saludo de beso, si te leo como un hombre, con apretón de manos. ¿Para qué más necesitamos clasificar rápidamente a una persona como hombre o mujer? Quizás para saber si le interrumpo cuando habla o si merece o no mi respeto”. (Ver: Brigitte Baptiste, una navegante del género).

La manera como muchos hombres heterosexuales, agrega, reaccionan frente a las mujeres trans solo puede ser explicada por un sentimiento de miedo al sentir que eso de “ser hombre” y de “ser mujer” no existe, que es un performance: si la persona tiene el pelo corto y se sienta con las piernas abiertas, es “hombre” y si tiene el pelo largo y se sienta con una pierna sobre otra, es “mujer”.

“En muchos espacios me siento obligado a usar trajes que socialmente se consideran masculinos. He perdido trabajos por ser una persona que fluye en el género”.

Carlos Alejandra CA Beltrán
CA no tiene la menor duda de que Alejandra le ayudó a Carlos a ser libre.
Ilustración: Sebas Santafe para Sentiido.

“Yo hablo abiertamente de mi identidad, pero me visto como Alejandra solamente en espacios seguros. Pero mi identidad es pública: hay mucha gente esperando que lo hagamos”.

El cuerpo y sus comportamientos son el texto sobre el que el género se escribe. La gente camina como le dijeron que tenía que hacerlo: las mujeres más delicado y los hombres, más fuerte. ¿Pero quién dice que tener pene es sinónimo de fuerza?”. Además, agrega CA, lo de “hombres” y “mujeres” es una forma de crear jerarquías sociales porque a unos se les da poder y a otros se les quita. “Quienes intentan los cambios sociales son a quienes les va mal en esta distribución”. (Ver: El género existe y no es una ideología).

Durante mucho tiempo CA se identificó como un hombre heterosexual. A los 17 años tuvo deseos homosexuales, pero el mecanismo de la psique para reprimir lo que sentía fue decirle: “eso es pecado”. Entonces, cerró esa parte de su vida y hasta los 25 años siguió siendo el Carlos heterosexual que le dijeron que por naturaleza tenía que ser. (Ver: “Cuando acepté que ser homosexual no era enfermedad ni pecado, mi vida cambió”).

Fue en Brasil, cursando su doctorado, cuando sintió la posibilidad de experimentar. En medio de ese proceso, en 2013, CA y su esposa decidieron separarse. “Nosotros empezamos nuestra relación como una pareja tradicional. Pero en Brasil yo descubrí mi orientación sexual diversa -o que no sentía atracción por un género en particular- y, además, empecé una búsqueda espiritual más allá del cristianismo. Todo esto nos distanció”.

Fue en este país donde conoció el movimiento no monógamo. Por esto, los dos últimos años la relación fue abierta, pasando así de ser una pareja de pastores que se va a otro país a estudiar a una que transgredía las ideas religiosas que controlan el comportamiento de las personas. (Ver: Poliamor: mucho más que tener varias parejas).

Después del divorcio, CA se dijo que no volvería a tener relaciones monógamas porque había entendido que esta es una imposición de un único modelo de familia. “En las sociedades precolombinas y en otras alrededor del mundo han existido muchos tipos de familia, más o menos 200 alternativas”. (Ver: “Queremos abrir nuestra relación”).

Así que salió con hombres y con mujeres. No le resultó tan fácil relacionarse con mujeres heterosexuales porque le exigían que fuera “todo un macho” y CA no lo es. No le interesa serlo. “Pero si tú tienes pene, eres hombre”, le dice la gente. Su respuesta es: “No, esa es una fijación en los órganos sexuales para crear ideas de cómo las personas deben ser y comportarse. ¿Para saber quién lava la loza son determinantes los órganos sexuales? ¿Si un hombre lava los platos se le cae el pene?”. (Ver: Ni hombre ni mujer: persona no binaria).

El asunto fue que se enamoró de nuevo de una mujer y se casó. Ella, sin embargo, no logró entender del todo a CA, se asustaba cuando le veía como Alejandra porque pensaba que, en realidad, era un hombre gay. La relación terminó. Más adelante CA conoció a una persona no binaria, bisexual, con la que finalmente ha construido una relación no monógama. “Hemos estado juntos con otras personas y también cada uno por su lado”. Su pareja, además, le enseña a maquillarme y le asesora en su vestuario. (Ver: Andy Panziera: no ser un hombre ni una mujer).

“La masculinidad es tan frágil que requiere ejércitos para defenderla”.

Carlos Alejandra CA Beltrán
Ilustración: Sebas Santafe para Sentiido.

CA sabe que para muchas personas categorías como “homosexual”, “bisexual” o “pansexual” son útiles para entenderse. En su caso, han dejado de ser relevantes. “Yo en lugar de una palabra, prefiero una frase: me gustan las personas. Si alguien me trata con cierto cariño, puedo sentir algo. Yo no siento tanta atracción por el físico”.

Cuando CA se separó por primera vez en Brasil sabía que con una identidad de género y una orientación sexual diversas y una identidad religiosa por fuera de lo tradicional, ya no sería una persona bienvenida en la iglesia. “Yo sentía que mi papel sería trabajar en la academia para superar las ideas opresoras de la religión”.  

En 2017 regresó a Colombia con su pareja. “Fue un cambio difícil porque en Brasil yo ya había creado un entorno seguro y en Colombia fui nuevamente leído como un hombre heterosexual. Volví a sentir esa experiencia de estar en el clóset”. Regresó con un doctorado a dar clases en Unibautista en Cali.

“Mucha gente cuando me ve con mi pareja, ven a una lesbiana masculina y a un hombre gay”.

Entonces pasó que en una clase donde abordaban el Nuevo Testamento salió a relucir la homosexualidad. “Yo les mostré la teología que se ha construido sobre la diversidad sexual y de género para demostrarles que no es pecado y también la evidencia científica de que ni la homosexualidad ni la bisexualidad ni las identidades de género trans o no binarias son enfermedades o trastornos”. (Ver: “Soy un gay a imagen y semejanza de Dios”).

Presentarles esta información le representó la expulsión de la universidad. No fue una expulsión oficial, simplemente no volvieron a llamarle. “Por señalar que ser homosexual o bisexual no es pecado, no me llamaron más. El tema de fondo es que cuando llegan investigadores que actualizan las teorías académicas, las instituciones se incomodan porque están más interesadas en su supervivencia y en controlar sus procesos educativos que en buscar la verdad o la justicia”.

“Uno con la biblia puede sustentar lo que quiera. Hasta un genocidio si quiere”.

Carlos Alejandra CA Beltrán
“La gente solo va a evolucionar producto de la vergüenza, porque qué vergüenza estar defendiendo retrocesos, pero mucha gente todavía no sabe que eso es lo que realmente defiende”. Ilustración: Sebas Santafe para Sentiido.

En todo caso, su interés nunca ha sido cerrarse los espacios académicos porque desde ahí pueden construirse nuevas visiones de lo sagrado. Así que desde 2019 CA trabaja en otra universidad. Además, en noviembre de ese año, Hugo Córdova Quero, obispo de la Iglesia Católica Antigua-Diversidad Cristiana en Argentina, le invitó a trabajar con él.

– “Yo soy ateo”- le respondió CA.
– “En esta iglesia hay espacio para las personas ateas”- le dijo Córdova, explicándole que trabajan por la diversidad sexual y la diversidad religiosa.

CA se ordenó ministro de esa Iglesia. “Mi labor no tiene que ver con la confesión de una fe, está enfocado en procesos de información y de comunicación con personas creyentes y no creyentes”. Por ejemplo, en sus redes sociales dialoga sobre la relación entre religión, sexualidad y política.

Cuando su hermana supo de su identidad de género y de su orientación sexual, le dijo: “sé libre, acá estoy para recibirte”. Su mamá le respondió: “no entiendo, pero si me das tiempo seguro aprenderé”. Su papá le preguntó “¿dónde puedo leer más del tema?” y entonces llegó a la filósofa norteamericana Judith Butler. (Ver: Ni hombre ni mujer: persona no binaria).

Aunque a CA le emociona cuando la gente le pregunta qué pronombres prefiere, su respuesta es: “no me importa cómo me digan, me es indiferente si es ‘él’, ‘ella’ o ‘elle’ aunque me gusta mucho el trato en femenino”. Lo más importante es respetar la diferencia, así no entendamos el tema: el gran desafío es aprender a vivir en paz. (Ver: Existencia y resistencia no binaria: consejos para aliados).

Las ideologías que nos controlan, dice CA, son defendidas con armas porque están pegadas con babas. “El miedo solo conduce a armarse. Pero tenemos que imaginar el mundo en el que queremos vivir: lleno de orgasmos, de afecto y de risas. La emoción que necesitamos movilizar es la de soñar, la de imaginar una humanidad unida”.

“Si alguien me pide que le explique mi identidad de género, lo hago. A quien me insulta, lo ignoro. Cada quien decide si quiere o no ampliar su visión de mundo”.

El especial #SoyYo identidades no binarias, fue posible gracias al apoyo de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung Colombia.

Escrito por
María Mercedes Acosta
Cofundadora y editora de Sentiido. Comunicadora social y periodista, magister en Periodismo Digital. Ha trabajado, entre otros medios, en Revista Diners, Editorial Televisa Colombia y Revista Semana.
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